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Un hombre fue detenido por presunto abuso sexual, en el noroeste de Guayaquil

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17 abr 2018 / 11:52 H.

Vivió una noche de terror en la casa de su amiga. Ana (nombre protegido) estuvo a punto de ser abusada sexualmente.

“Le dije: ¡qué hace, vaya y acuéstese a su cama! Y él me responde que no está haciendo nada. Entonces, le dije que le iba a contar todo a mi amiga, a su mujer, y me responde que ahora sí me iba a hacer lo que tenía que hacer para que hable con ganas”, recordó la joven, de 26 años.

Y eso, es solo el relato previo de su desgracia, ocurrida en la cooperativa Flor de Bastión, del noroeste de Guayaquil.

Luego, el individuo se abalanzó sobre ella y la abrazó fuertemente para evitar que se le escapara, pues intentó abandonar rápidamente su habitación, según comentó la afectada. De ahí, añadió que el tipo la lanzó sobre una cama y en el forcejeo intentó besarla y le “metió la lengua en la boca”. En consecuencia, la víctima se la mordió, pero aun así el sospechoso no la soltó.

“Es como que hubiera agarrado más fuerza y me agarró del cuello y me apretaba. Yo no podía respirar, pero de repente lo pude empujar, no sé de dónde saqué fuerzas, y corrí a buscar ayuda. Eran las 04:30 (de ayer) y un señor que estaba sacando una camioneta me vio y me ayudó”, acotó la víctima.

El lugareño que asistió a la joven se comunicó con el ECU-911 y pidió que enviaran ayuda. Después de unos minutos, llegó un patrullero y los agentes aprehendieron al sospechoso, quien supuestamente salía de su casa como si nada hubiera sucedido.

Presunto aliento a licor

El cabo Ernesto Verdesoto, quien acudió al sitio, llevó al hombre a la Unidad de Flagrancia. En el trayecto, el individuo no dijo nada en su defensa, dijo el uniformado. Además, confirmó que tenía un aparente aliento a licor.

El fiscal Víctor González detalló que el sujeto habría aprovechado que no estaba su esposa en casa para ‘chupar’ junto a unos amigos y luego encaminarse a escondidas a la habitación de Ana.

La afectada contó que ella vive en la casa de su amiga desde hace dos años, incluso antes de que ella se uniera al sospechoso. “Nos conocimos por su hermana. Yo soy de Manabí y viajé a Guayaquil por trabajo. Nos hicimos muy amigas y ella me hospedó. Es como que me alquilara, porque nos ayudamos mutuamente con los gastos de la casa”, explicó la perjudicada.

Tras el suceso, la víctima contactó a su amiga. “Tenía que decirle lo que había pasado, pero igual yo ya asenté mi denuncia”, mencionó.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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