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Una legión entera que ‘muere’ de hambre

I
13 nov 2017 / 23:45 H.

Son dormitorios, pero parecen ríos desbordados, no de agua, sino de ropa. Las prendas mayormente fueron obsequiadas por gente de buen corazón.

Juana Rodríguez ya no sabe qué hacer con ellas y como no tiene dónde ponerlas, las almacena en los tres cuartos de su campestre y humilde vivienda, localizada sobre una loma del sector conocido como Ballenita Oriental, en la provincia de Santa Elena.

Y allí, sobre vestidos, pantalones, blusas y camisetas caen, por la noche, rendidos 10 de los 11 frutos que dio su fértil vientre desde su unión con Luis Suárez; y su nieta, de 6 años.

Para los hermanitos, entre los que cuenta Alba, de 24 años, sin esposo y madre de la niña, la incomodidad de dormir sobre la abundancia de ropa y estrechos como en lata de sardina, no cuentan frente a otras penurias que atraviesan.

Es que Juana, una mujer que ha sido golpeada duramente por la vida, tanto que aparenta tener unos 60, cuando en realidad tiene 44 años, debe hacer ‘maravillas’ con los 50 dólares que recibe mensual del bono gubernamental, y con lo que su marido logra hacer diariamente en el mercado, haciendo fletes en su triciclo.

“Si la mañana está buena, Luis puede llegar hacerse hasta 10 dólares, pero eso no es todos los días. Otras veces trae 5, 8 y a veces nada”, dice.

Y cuando esto ocurre, es fatal para todos. La sonrisa que la frágil madre muestra fácilmente mientras conversa, se transforma en amargura y llora en silencio.

“Cuando no trae nada busco arroz, que a veces guardo por allí, y les preparo para el almuerzo. En la noche les digo que no hay nada para merendar y como ellos ya están enseñados se acuestan nomás. Pero al otro día se levantan pidiendo café. Tengo que decirles lo mismo y así se van a la escuela”, cuenta entristecida.

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