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Semana Santa: No existe prohibición, sino penitencias

Quito ·
I
24 feb 2018 / 00:00 H.

El solo hecho de conversar en voz alta se convertía en una ofensa. Incluso, escupir al piso prácticamente se transformaba en un ‘pecado’. Myriam Pavón, de 70 años, recordó que cuando era niña, las limitaciones durante la Semana Santa eran estrictas.

La mujer no ha perdido la tradición de ir a misa en el inicio de la Cuaresma, cuando los católicos acuden para que el padre coloque la cruz de ceniza sobre su frente. Mientras salía de una iglesia del norte de Quito contaba que antes ni siquiera se podía escuchar cualquier tipo de música durante la Semana Mayor. Lo mismo se aplicaba a algún tipo de ruido. “No nos permitían vestir de rojo”, rememoró la creyente.

Esto —explicó— porque los creyentes vivían una especie de duelo por el sacrificio que implica, para la tradición cristiana, la crucifixión de Jesús. Por eso, la mayoría de personas usaba ropa negra, como parte de esa creencia religiosa.

Actualmente, la manera de recibir la Semana Santa ha cambiado, admite Pavón. Percibe que se ha perdido la tradición de guardar silencio, de cuidar el vestuario e incluso, de concentrarse en la fecha que, para ella, implica reflexión.

Semana Santa: No existe prohibición, sino penitencias
La gente no podía hablar ni oír música. Se ponía mayor asunto a películas de índole católica.

El arzobispo Fausto Trávez coincide en que las tradiciones en este período no son las mismas que en décadas anteriores. “No se las llama prohibiciones, sino penitencias que la Iglesia siempre ha promovido”, manifestó.

Dijo que el tiempo de Cuaresma era –y es– una época de arrepentimiento de una vida pasada. En muchas ocasiones se pedía que se hicieran oraciones y se recurriera a la limosna.

“Pero los antepasados eran muy escrupulosos. Se tenía la costumbre, en Viernes Santo, de ayunar, no escuchar música, ni tampoco hablar”, relató el arzobispo. Aunque ahora, por sugerencia del papa Francisco, la limosna debería ser de sonrisas y alegría hacia los más necesitados.

Semana Santa: No existe prohibición, sino penitencias
Las vestimentas debían guardar cierto apego al luto vivido por la muerte de Jesús.

Costumbres: Lo dispuesto desde la tradición católica

Dentro de la idea religiosa judeo-cristiana consta que la crucifixión se dio un viernes. El sábado fue un día de reposo y el domingo, la resurrección del hijo de Dios. Por ello, otra de las tradiciones que se mantiene es no comer carne roja, como tributo al sacrificio de Cristo.

Otra creencia es que ese día no hay que bañarse porque quien lo haga se puede convertir en pescado. Tampoco se puede ingerir licor, porque no es una celebración. Mucho menos se permitían las relaciones íntimas, sino recurrir a los rezos durante la Cuaresma.

Pilas con esto

Una de las creencias que han formado parte de los relatos ecuatorianos es que en Semana Santa no había que subirse a los árboles porque quien lo hiciera podría convertirse en mono.

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