ACTUALIZADO A LAS
19:39

La violencia golpea fuerte en Bastión

I
17 sep 2017 / 00:01 H.

Hace un año, Inés Duarte (nombre protegido) pensó que la muerte era la única salida para terminar con once años de maltrato dentro de casa.

Un día de agosto de 2016, su conviviente llegó al hogar y con un cuchillo intentó matarla, sin importar que estaban sus dos hijas de 10 y 11 años, quienes le suplicaban que no le hiciera daño a su madre. Pero los celos que provenían de ‘cuentos y chismes de la familia’ lo cegaron al punto de convencerse de que su mujer lo traicionaba.

Tras recibir un cuchillazo en el estómago y otro en el brazo derecho, la mujer le dijo a su marido que si quería matarla lo haga de una vez. Cerró los ojos y se encomendó a Dios. Minutos después, se dio cuenta que su agresor había partido.

Desde entonces, Inés ha tratado de ayudar a otras mujeres, víctimas de violencia. Ayer, ella fue parte de una campaña que personal del Centro Materno Infantil de Bastión Popular, en el noreste de Guayaquil, inició en el bloque 3, con la intención de reducir la violencia en el sector y zonas aledañas.

En los últimos tres años, el centro de salud ha registrado 126 casos de abusos, entre psicológico, sexual y físico.

Lo más preocupante es que los sucesos van en aumento. En 2015, la entidad registró cerca de 11 casos de violencia, entre sexual, física y psicológica. En 2016 se produjeron 36 y, en lo que va de 2017, hubo un gran aumento: 81 casos, la mayor parte psicológica.

Según la psicóloga Ana Cedeño, responsable de Salud Mental del centro, la mayoría de las víctimas son mujeres y niños, por lo que -con base en las estadísticas nacionales de los femicidios- lo que se busca es evitar que sean parte de esas estadísticas.

“Más aún, en este entorno que se conoce consumen cualquier cantidad de sustancias. Muchas de ellas refieren que en su hogar hay violencia”, señala Cedeño.

Es que a partir de la detección oportuna de la violencia, asegura, pueden hacer que esos casos no se incrementen en el sector, donde la mayoría de mujeres atendidas refieren que han sufrido violencia desde el inicio de la unión conyugal. No necesariamente con palabras subidas de tono, sino con descalificativos como: ‘no sirves para nada’, ‘mala madre’, e incluso llevándolas a la cosificación.

LEE TAMBIÉN
Instagram Diarioextra