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¿Y vivieron felices para siempre? Pues no en los cuentos

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17 abr 2018 / 00:00 H.
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Disney ha tomado inspiración en la literatura para dar vida a varios de sus clásicos animados. Títulos como La Cenicienta, La Sirenita y Pinocho son películas que han puesto un final feliz en las pantallas de varias generaciones de niños.

Sin embargo, en el desenlace de las historias originales no todos los personajes “vivieron felices para siempre”. De las creaciones de ‘don Walt’ se han excluido los fragmentos más oscuros de esos relatos.

A continuación te mostramos esos ‘pequeños’ detalles siniestros a los que se les dio de baja en las adaptaciones cinematográficas de libros y cuentos. ¡Advertencia! Esto hará decir: “infancia arruinada”.

El zapato sangriento en La Cenicienta

¿Recuerdas el zapato de cristal que las hermanastras de Cenicienta querían quedarse? Sí, ese que convertiría a la dueña en la esposa del príncipe. Pues en la versión de los hermanos Grimm —escritores alemanes recordados por sus cuentos para niños— ellas también se prueban el calzado. Ah... un ‘detallito’: se cortan los dedos y el talón en un intento desesperado por ajustarlo a sus pies.

Según el HuffPost, fueron unas palomas las que advierten a su alteza real sobre los pies sangrientos de las mujeres y que la verdadera dueña es su odiada hermanastra. Derrotadas y desmembradas, asisten a la boda solo para que sus ojos sean picados por unos pájaros... Sí, al parecer todas las aves del reino estaban en su contra.

La decepción amorosa de Ariel

Tanto en la narración cinematográfica como en la literaria —del autor danés Hans Christian Andersen— la hija del rey marino Tritón tiene una voz increíble que enamora al príncipe Eric, luego de que ella lo rescata y le canta tras un naufragio; pero la criatura marina vuelve a su hogar antes de que él pueda verla.

¿Recuerdas que Ariel entrega a la villana Úrsula su voz? Ella la cambia —tanto en la película como en el texto— por piernas para poder vivir en la tierra y empezar una relación con su amado. Hasta ahora nada nuevo, ¿no? Pues no olvidemos el trágico final del cuento de 1837.

En esa narración, se muestra a un Eric enamorado, aunque no de Ariel: a él le interesa la sirena, sí; pero no puede dejar de pensar en la mujer que susurró una dulce melodía al rescatarlo. Y obvio, la protagonista no puede decirle que se trata ella misma porque recuerden... ahora es muda y posee nuevas extremidades, que por cierto le producen un gran dolor.

Finalmente, él se casa con otra mujer que creía era su heroína. Ariel, por su lado, muere con el corazón roto, convertida en espuma marina, según Verne.

Las hermanas celosas de Bella

¿Más hermanas malvadas? Pues sí ¯‑(ツ)_/¯. La versión de Disney de La bella y la bestia mantiene similitudes con el relato original, a excepción de aquel ‘pequeño’ dato...Eso y que su padre solía ser rico antes de contraer una gran deuda.

Según el HuffPost, la versión de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve incluye a dos hermanas que envidian a Bella. En el cuento de 1740, se le permite visitar a su familia bajo la condición de que su salida del castillo dure una semana. Celosas de su lujoso estilo de vida, sus hermanas desarrollan un plan para que ese tiempo se extienda, con el propósito de enfurecer a la bestia y que se la coma viva.

¿Les salió la jugada? Casi, pero no. Ellas fingieron amabilidad para convencerla; sin embargo, Bella se siente culpable por mentir a la bestia y regresa a su palacio. Allí le declara su amor, rompiendo el hechizo y regresándolo a su forma humana.

El destino de las envidiosas, por otro lado, no fue dichoso: “La bruja más tarde lleva a la familia de Bella al castillo y transforma a sus hermanas en estatuas de piedra. Las coloca frente al castillo para que puedan ver la felicidad de Bella hasta que asuman sus propios defectos”, publica Gizmodo.

El Pinocho asesino

¿Recuerdas al narrador de la historia en la película? Sí, Pepe Grillo, el amigo de Pinocho, a quien asesina según el clásico italiano de 1883. En el libro de Carlo Collodi, Pinocho —creación del artesano Geppetto— también pasa de ser un muñeco de madera a un niño de verdad. Su actitud, sin embargo, es muy distinta: huye apenas logra caminar. La policía lo encuentra y encarcelan a su fabricante, acusándolo de abuso.

Al parecer el muñeco de madera no tolera los consejos, pues cuando Pepe Grillo decidió darle uno —sobre “los peligros de los placeres hedonistas y la obediencia”— firmó su sentencia de muerte. Además, vende sus libros de la escuela para comprar boletos al El Gran Teatro de las Marionetas, donde se encuentra con un zorro y un gato, que le roban el dinero e intentan matarlo, expone el HuffPost. Y tras salvar a Geppetto “de la terrible marmota”, finalmente se convierte en humano.

Blancanieves y los zapatos de hierro ardientes

Los hermanos Grimm nuevamente. Blancanieves y los siete enanitos, otro de sus clásicos literarios, también se convirtió en un exitoso filme de Disney. Y los castigos para los villanos se ponen cada vez peor.

Su madrastra intenta matarla en repetidas ocasiones. La primera vez pide a un cazador que la asesine en el bosque y como prueba reclama su hígado y pulmones; en su lugar, el hombre lleva los órganos de un jabalí y deja a la hijastra en libertad. La malvada reina se los come creyendo que son de Blancanieves.

“En el libro, ella intenta dos veces matar a Blancanieves. La tercera vez, cuando le da la manzana (como en la película), Blancanieves se desmaya y no puede revivir. Ella es colocada en un ataúd de vidrio. Un príncipe viene y quiere llevársela (a pesar de que ella todavía está dormida, lo cual es bastante extraño)”, se explica en el artículo del HuffPost.

Mientras el príncipe se marcha con su amada, quienes cargan la caja se tropiezan y esto hace que la protagonista escupa la fruta envenenada. Todo termina en romance y matrimonio. La boda cuenta con la participación de una invitada ‘muy especial’: la madrastra, quien es condenada a bailar con zapatos de hierro hasta morir. Vale la pena recalcar que el hierro estaba hirviendo.

Y colorín colorado este cuento... ¿Te ha asustado?

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