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Los tatuajes: el vértice entre el arte y la vida

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16 jun 2017 / 21:02 H.

¿Es posible que una habitación se convierta en varios ambientes artísticos? La respuesta es sí y depende de la artista. En este caso, Lola Duchamp, cuyo nombre real es Sandra González, se encarga de que el arte surja en varias formas. Pinturas, revistas ilustradas, stickerz, tatuajes y dibujos. Todas estas expresiones artísticas toman vida gracias a su creadora, una mujer de 29 años, que recibe con una gran sonrisa a quienes la visitan. “¿Quieres una taza de café?”, preguntó para crear un ambiente cómodo en la habitación.

Su habilidad para dibujar la ha acompañado toda su vida y la llevó a incursionar por los caminos del arte, carrera que estudió en Guayaquil y que posteriormente le motivó a estudiar una Maestría en Producción Editorial en México. Fue en este país en donde ella aprendió a tatuar gracias a un señor que tenía un local y que accedió a enseñarle. “Me compré una máquina básica porque primero quería ver si me iba a gustar”. Luego de practicar los tatuajes en varias toronjas, se atrevió a tatuar en la primera piel humana: su propio tobillo.

Ante la gran pregunta de qué fue lo que le motivó aprender a tatuar, Lola responde. “Quería tatuar mis dibujos sobre la gente. Es otra forma de exponer tus diseños”. De los tatuajes también le gusta la cercanía que se genera con las personas. “Me gusta ver la expresión de satisfacción de las personas y saber que lo llevará por el resto de su vida”. Su amabilidad es evidente, no hay duda alguna. Durante el proceso de tatuar, Lola se cerciora de que la persona esté cómoda y que todo se lleve a cabo a la perfección. Su actitud cordial y la apertura para entablar el diálogo hacen que el ruido de la máquina y el dolor sean menos estresantes. Conversar acerca de la lista de películas favoritas, canciones que siempre escucharías y álbumes que llevarías por el resto de tu vida, fueron los temas que ayudaron a Carlos Klinger, un fotógrafo de 29 años, sentir menos dolor durante el proceso.

La historia de María Grazia López, quiteña de 23 años, es similar a la de Lola. “Yo pasé dibujando un año y subía mis trabajos a las redes sociales”. A pesar de que los tatuajes no eran su primera opción, la vida le llevó a este mundo gracias al Facebook. Su historia inició con la petición de un chico para que lo tatuara y aunque lo había hecho nunca, se atrevió hacerlo. “Luego le confesé al chico, que ahora es mi amigo, que ese fue mi primer tatuaje”.

María Grazia cuenta con emoción que desde ese primer momento sintió mucha paz y amor por ese arte. “Al hacerlo me nació algo hermoso por el arte de tatuar”. Su talento y diseños comenzaron a exponerse más y al término de un mes realizó 15 tatuajes. Fue tanto su conexión con esta actividad que María Grazia confiesa que el arte y los tatuajes la ‘salvaron’. “Después de tanto tiempo de haber hecho cosas que no eran lo mío, me di cuenta de que esto sí lo era. Ahora pienso dedicarme toda mi vida a esto”.

Cada uno de los 16 tatuajes que tiene María Grazia representan algo especial para ella, que en términos generales significan “su vida”. Este sentimiento especial también lo vive cada vez que tatúa a las personas. ”Es como que tú estás haciendo algo que para la otra persona también representa algo”.

“Mis dos tatuajes me los hice en períodos de crisis de mi vida. Me los hice como una especie de catarsis, como alivio al dolor”. Esta es la explicación del por qué Thalía Egas, abogada de 25 años, decidió hacerse tatuajes. Ella optó por frases que tienen un profundo contenido filosófico y que le aportan grandes significados: 1) Frase de Julio César, emperador romano: “La naturaleza te traiciona, la fortuna cambia y Dios mira las cosas desde lo alto”: 2) “A nada te aferres para que nada te haga falta”. Aunque estos tatuajes representan espacios especiales para ella, el principal tatuaje es el que está por hacerse. “Estoy por hacerme el tercero, el nombre de mi mamá, el que seguramente será el más importante”.

Libia Arizaga cuenta que a los 20 años se realizó su primer tatuaje con la frase “she will be loved”. “Me lo hice a esa edad porque fue una etapa importante para mi y además es una canción con la cual me identifico mucho”. Libia le da un sentido más especial a la frase, uno que va con su ideología feminista a la que ella le dedica mucha importancia. “La frase la tomo más en el sentido de que la mujer debe ser amada en todos los aspectos”. Su segundo tatuaje surgió como un impulso de un día que compartía con una amiga. “Me tatué la palabra ‘libertad’ en árabe por la contradicción que existe. En esos países, las mujeres no viven plenamente la libertad”. Pero además de este significado, tatuarse la palabra ‘libertad’ representa para Libia, decidir en que ser esclavos en la vida. “No somos 100% libres”.

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