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No culpen a la regla

España ·
I
17 jul 2017 / 17:27 H.

Los mitos que rodean a la menstruación y sus efectos son innumerables. Si te acercas a las flores las marchitas, ducharse y lavarse el pelo queda completamente prohibido y que no se te ocurra cargar a un bebé. En Malasia, incluso hay quienes creen que deben lavar sus compresas antes de tirarlas. De lo contrario, una presencia sobrenatural les perseguirá.

Todos estos mitos y leyendas han contribuido a que la menstruación sea considerada como algo contaminante. Sin embargo, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Granada, logró determinar que de los más de 10 componentes tóxicos encontrados en las secreciones mensuales, no son precisamente propios de las mismas. La mayor parte de contaminantes provienen de los productos cosméticos que son utilizados durante ‘esos días’.

El estudio estuvo a cargo de la ginecóloga Enriqueta Barranco, directora de la Cátedra de Investigación junto a Olga Ocón Hernández. El proyecto pionero en el mundo identifica los productos químicos escondidos en la sangre menstrual. “La causa que tiene a las mujeres prisioneras del dolor menstrual podría estar en la misma sangre de la menstruación. Y quizás la regla no es el producto contaminante que nos habían hecho creer, sino uno contaminado por factores externos”, indica Enriqueta para PlayGround.

A través de las redes sociales, las investigadoras contactaron a mujeres dispuestas a donar, con fines investigativos, la sangre del periodo. Luego, debían contestar un cuestionario en el que se les preguntaba si tenían dolor menstrual o no, si sangraban mucho, si se pintaban el pelo, usaban cremas corporales o si vivían en la ciudad o en el campo.

Ojo con lo que compras

Los resultados concluyeron que la presencia de ‘parabenos’ y ‘benzofenomas’ (químicos provenientes de los productos de aseo personal) está relacionada al aumento de los casos de dolor menstrual y la endometriosis.

Considerando que los ‘parabenos’ tienen presencia masiva y silenciosa en productos comunes como los champús, toallas sanitarias y tampones, ciertos ambientadores, cremas o en ciertos productos de higiene femenina. Enriqueta menciona que incluso “productos para refrescar la vulva que contienen parabenos, u otros para aliviar las molestias en las mamas”.

El problema es que las grandes multinacionales que fabrican estos productos, no tienen ninguna obligación legal de indicar los ingredientes en los paquetes. Y esto se debe a que los tampones y las compresas son catalogados como bienes de consumo. Lo único que se especifica en los tampones y en las toallas íntimas es que están hechas de materiales absorbentes tales como el algodón e hilo sintético.

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