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La ‘chama’ que pasó del rock al trap

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15 jul 2017 / 18:11 H.

Su nombre de nacimiento se evaporó entre la efervescencia de su público. Tenía 14 años, y era su primer concurso de ritmos urbanos. Lo ganó.

Sin saberlo, sus rimas no solo le otorgaron el primer lugar, sino que la bautizaron con el seudónimo que actualmente suena entre los nombres de ídolos del trap en su natal Venezuela: La Nena Rud.

Lo lleva tatuado en el antebrazo izquierdo, como su segunda partida de nacimiento, la que en realidad vale para esta artista venezolana.

“Estaba sobre el escenario, rapeando y de repente la gente empezó a gritar ‘¡Nena, nena, nena, nena...!”, recuerda ensimismada y añade que Rud es el apócope de ‘ruda’, que también ganó cuando la vida la botó a la calle cuando apenas era una niña.

Es cantante de trap, ese género que muchos críticos han salpicado con tintes machistas. “Estoy enamorao’ de cuatro babys...” tararea, con el ceño fruncido por la desaprobación, la letra de una canción ‘tabú’ del colombiano Maluma, y se declara una feminista que creció influenciada por las letras de Metallica y Guns N’ Roses.

No critica el trabajo de otros artistas, pero cree que hay que ponerle un “parao a esa situación”, se refiere, con su acento llanero, a la forma en la que se describen a las mujeres en ciertas letras de canciones del género urbano.

¿Su mecanismo? Combatiendo fuego contra fuego. “Estoy utilizando las herramientas de esta música oscura, y la mejor manera de ponerle un ‘parao’ es dándole flow”, dice para describir a su tema promocional ‘Level’, que para ella significa una evolución mental con respecto a la música urbana. Quiere quitarle ese estigma machista.

¿Perreo? A veces...

Ella considera que el mundo se mueve de forma acelerada y esto incluye a las formas de bailar el ritmo que lleva en la sangre. Reconoce que le choca un poco cuando ‘peladitos’ “perrean duro” (forma de baile con movimientos sexuales) y eso la ha vuelto selectiva con sus shows.

“Si sé que voy a cantar en un escenario abierto, escojo bien los temas. Incentivo más al baile estilo break dance que ejercitan más el cuerpo”, detalla.

Si es en una discoteca, donde solo entran mayores de edad, la cosa cambia... ríe y confiesa que ‘perrear’ no tiene nada de malo, pero hay lugares, edades y horas.

“Siento que se ha perdido el respeto a los niños, a la juventud, creo que las cosas se están saliendo de foco”, deduce.

Chica de calle

Pero también tiene canciones “muy calle”, insiste. No olvida que su formación nació en la vía pública, pisando el asfalto, en el lado más ‘underground’ de la baja Caracas. En todos esos callejones oscuros, en los que zumba la droga, el trap, los delitos, el sexo prohibido... ha resonado su voz.

Cree que eso nadie lo va a cambiar porque “la calle es calle”, pero sí que puede haber un despertar que procure cuidar a la juventud.

Ella no rapea para ‘cuatro babys’ o para ser ‘felices los cuatro’, pero sus letras sí destilan esa labia familiar de las esquinas en las que se formó.

“Broder, no me vengas con cuento que no me vas a engañar. Vamos a vacilárnolas por otro lado, a ver si despertamos y nos respetamos...” vuelve a tararear, pero ahora con una carcajada que hace vibrar el piercing que cuelga de su labio inferior.

La ‘chama’ que pasó del rock al trap
La artista nació en Venezuela y creció influenciada por Metallica.
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