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El fútbol playa ayudó a superar una tragedia en Manabí

Manabí ·
D
10 abr 2017 / 16:33 H.

Ha pasado casi un año. El 16 de abril del 2016 Carlos Saltos perdió su casa en el terremoto que golpeó con mayor fuerza la Costa norte de Ecuador. Saltos se quedó sin su vivienda que estaba en el sector de Plata Prieta. Carlos Saltos es el golero principal de la selección de fútbol playa que esta semana estará jugando un cuandragular en El Salvador y a fin de mes disputará el Mundial en Bahamas.

En Plata Prieta están los escombros de lo que fue su casa. Saltos no ha podido ponerla en pie nuevamente. Su amor por el fútbol playa -por ahora- ha puesto en segundo plano la reconstrucción de su vivienda, por ahora solo sueña en el Mundial de fútbol playa. EXTRA viajó a Plata Prieta y después acompañó al golero a Portoviejo y a entregar en Manta.

“Fue muy duro lo que pasó aquí. Yo viví dos desgracias, porque primero, el 11 de abril llegó una correntada de agua y perdimos todo, desde los animalitos hasta nuestras cosas. Fue el anuncio de lo que venía, porque el 16 de abril las paredes de la casa se vinieron abajo. Gracias a Dios, mi familia pudo salir corriendo. Si ellos no hacían eso, estaríamos hablando de otra desgracia”, resume Saltos la tragedia de esos días y que ahora es un duro recuerdo relatado antes de brindar una entrevista con EXTRA.

El día del terremoto no estaba en casa y a la distancia sufría por la familia...

Ese día todavía no venía de Portoviejo, esa noche del terremoto no pude venir, y al otro día, cuando llegué, no creía lo que había pasado. Pero hay que seguir dándole, no se puede hacer nada contra la naturaleza.

¿Cómo recuerda aquellos momentos?

Lo primero que hice es abrazar a mi familia. Luego lloré. Mis ahorros de varios años estaban aquí y se perdieron, aunque gracias a Dios no perdí a ningún ser querido. Las desgracias así siempre las vimos por televisión, jamás pensé que iba a ser parte activa de un terremoto. Hay que salir de esto paso a paso.

Y, entre todo, aparece el fútbol playa.

Puedo decir que el Mundial de fútbol playa me ha hecho olvidar el terremoto. Entreno todos los días para sacar la cara por mi país. No olvido que debo seguir trabajando, pero sé que algún día volveré a tener mi casa.

¿Cómo se compagina entrenar en la arena cada día y ganarse la vida?

En Calderón, con mi esposa, entramos en el negocio de la venta de queso los fines de semana. Estamos bien, pero cuando me fui al Sudamericano de Paraguay, perdimos algunos clientes.

¿Ni siquiera un Mundial da algo de tranquilidad económica?

Esto no da para poder subsistir, si el premio por llegar a un Mundial solo fue de 1.000 dólares y se han perdido varios meses de no poder trabajar. Pero lo más importante que tengo es a mi esposa y mi familia, que me apoyan. Gracias a Dios con ella trabajamos y me da su respaldo y ella me colabora con los pasajes.

¿Qué significa el fútbol playa para ti?

No se tiene el respaldo necesario, pero la alegría de ir al Mundial es un regalo de Dios para este equipo, donde todos somos de Manabí. Es una oportunidad de dejar en alto a nuestro país y entregar lo mejor de nosotros. Somos privilegiados de estar entre las mejores 16 selecciones del mundo. Hay que disfrutar.

Todos hablan del orgullo de representar a Ecuador.

Porque nos hemos sacrificado tanto hasta llegar aquí... Por eso vamos a Bahamas con todos los sueños. Es la sangre manabita, el orgullo de dejar en la parte más alta a Ecuador. Hemos tenido muchos problemas, pero aquí estamos saliendo adelante con todo.

¿Cómo empezó la pasión por la arena?

Yo primero jugaba fútbol 11, durante siete años en el Manta FC, luego en Grecia, Delfín, Peñarol de Chone y Malecón de Chone. Me gustó el arco desde pequeño, y los directivos, Jaime y Carlos Estrada, te daban ese tiempo de poder jugar también fútbol playa y comencé a jugar en las dos disciplinas.

¿Se imaginaba que eso te daría un Mundial?

Desde el 2009 ya estábamos cerca de conseguirlo. Hubo que esperar, y ahora se dio. Esto es el esfuerzo de un grupo de amigos que solo mira el bien del país. Dios supo por qué lo hizo, quiso que el Mundial nos hiciese olvidar el terremoto. Vamos a quedar en la historia por ser los primeros, y esperamos que esto sirva de ejemplo y que vean cómo sufrimos y que sin apoyos llegamos lejos.

¿Ni siquiera el Mundial les ha servido para sentir el apoyo?

Pensábamos que con esta clasificación iba a cambiar el apoyo, pero aún no lo tenemos, ni siquiera para poder beber el agua fría. El médico no está acá... Hay muchas cosas que no se tienen, nos sorprende cuando estamos preparando un Mundial y el apoyo no aparece.

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