Guayaquil, mar 18/may/10
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El guardia del Tango Caché fue detenido por ser el sospechoso principal en la muerte de prostituta colombiana.

¡Quiso desaparecer el cadáver de “Laydi”!

El joven habría tenido una fuerte discusión con la fallecida en plena chupa de aguardiente. Autoridades recogieron versiones de compañeras de trabajo de la víctima.

Redacción Extra

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El guardia del cabaret Tango Caché, ubicado en la Diez de Agosto y Aceitunos, quedó detenido como el principal sospechoso de la muerte de la colombiana Gloria Arias Flores, de 34 años, conocida como “Laydi”, una de las chicas que prestaba sus servicios en esa casa de citas y que fue hallada estrangulada después de una madrugada de licor, sexo y baile.

Por ello, los agentes que investigan el caso decidieron llevar a audiencia de formulación de cargos a los ocho compañeros (tres hombres y cinco mujeres) que departían con la mesalina desde la madrugada del sábado hasta las diez del mismo día, pues los agentes creen que la escena del crimen fue cambiada, ya que cuando llegaron todo estaba completamente limpio y no había rastros de las botellas que se tomaron, ni desorden tampoco.

Peleaban a gritos
Las amigas de la fallecida, Shirly González, Mayra Vinueza, María Belén Vizcaíno y Sandra Duarte, tomaban en grupo junto con el administrador, Sebastián Urbina, y dos guardias, uno de ellos Julián David Carranza Gómez, desde las 02:00 del sábado después de cerrar el cabaret. 

Mientras pasaban las horas, uno a uno se retiró de la sala en donde bebían, cansados y agotados por el exceso de alcohol. El administrador del local fue el primero en irse. Al amanecer, cerca de las 06:00, sólo quedaron Gloria y Julián David.

Animada, la pareja habría seguido tomando tranquilamente aguardiente hasta las 09:00 de la mañana, momento en el cual las muchachas, quienes se habían ido a sus aposentos, escucharon gritos. “Ya vete a dormir Gloria o te pongo la mano encima”, le decía Julián a su compañera de tragos y ella respondía con más fuerza todavía “ya pues vamos a darnos”. Eso le increpaba sin temor mientras sostenía la botella en su mano.

De repente, los gritos se acabaron y se escuchó un terrible estruendo. Habían alzado al máximo el volumen de la radio. Cerca de diez minutos la melodía de una salsa bailable ensordeció al Tango Caché.

A partir de entonces todos afirman no saber nada más, hasta el mediodía cuando el administrador sacó abruptamente a las mesalinas de sus alcobas con el pretexto de que iba a fumigar.

El guardia del cabaret Tango Caché, ubicado en la Diez de Agosto y Aceitunos, quedó detenido como el principal sospechoso de la muerte de la colombiana Gloria Arias Flores, de 34 años, conocida como “Laydi”, una de las chicas que prestaba sus servicios en esa casa de citas y que fue hallada estrangulada después de una madrugada de licor, sexo y baile.

Por ello, los agentes que investigan el caso decidieron llevar a audiencia de formulación de cargos a los ocho compañeros (tres hombres y cinco mujeres) que departían con la mesalina desde la madrugada del sábado hasta las diez del mismo día, pues los agentes creen que la escena del crimen fue cambiada, ya que cuando llegaron todo estaba completamente limpio y no había rastros de las botellas que se tomaron, ni desorden tampoco.

Peleaban a gritos
Las amigas de la fallecida, Shirly González, Mayra Vinueza, María Belén Vizcaíno y Sandra Duarte, tomaban en grupo junto con el administrador, Sebastián Urbina, y dos guardias, uno de ellos Julián David Carranza Gómez, desde las 02:00 del sábado después de cerrar el cabaret. 

Mientras pasaban las horas, uno a uno se retiró de la sala en donde bebían, cansados y agotados por el exceso de alcohol. El administrador del local fue el primero en irse. Al amanecer, cerca de las 06:00, sólo quedaron Gloria y Julián David.

Animada, la pareja habría seguido tomando tranquilamente aguardiente hasta las 09:00 de la mañana, momento en el cual las muchachas, quienes se habían ido a sus aposentos, escucharon gritos. “Ya vete a dormir Gloria o te pongo la mano encima”, le decía Julián a su compañera de tragos y ella respondía con más fuerza todavía “ya pues vamos a darnos”. Eso le increpaba sin temor mientras sostenía la botella en su mano.

De repente, los gritos se acabaron y se escuchó un terrible estruendo. Habían alzado al máximo el volumen de la radio. Cerca de diez minutos la melodía de una salsa bailable ensordeció al Tango Caché.

A partir de entonces todos afirman no saber nada más, hasta el mediodía cuando el administrador sacó abruptamente a las mesalinas de sus alcobas con el pretexto de que iba a fumigar.

 

Pidió que la botaran

Y es que a las 12:00, Julián fue hasta donde su patrón, Sebastián Urbina, para informarle el deceso de Gloria. El guardia aseguró haberla hallado en la oscura sala VIP del Tango y no saber nada de lo acontecido, pues juró haberla dejado en perfecto estado en su habitación.

En su versión ante el fiscal de turno, Urbina aseguró que Carranza  le sugirió que botaran el cuerpo de Gloria en la noche.

Confundido, Urbina no le hizo caso aduciendo un ataque de nervios. Sin embargo, el fiscal sostuvo que el administrador encubrió el hecho al no llamar a la Policía en el momento preciso.

Apenas a las 14:00, Urbina dio parte a las autoridades. Aseguró en la Fiscalía que un vecino suyo le aconsejó sacar a las otras chicas del lugar para que no se asustaran y por ello mintió con lo de la fumigación.

Con todos estos antecedentes, el fiscal ordenó la prisión preventiva para Julián David Carranza Gómez, por ser el principal sospechoso, pues cuando los agentes llegaron él indicó que había visto a Gloria muerta en el salón VIP, pero cuando los uniformados se acercaron al lugar e intentaron verla a través de la ventana, se percataron de que todo era tan oscuro, que era prácticamente imposible descubrir un cuerpo allí.

De todas maneras, en su versión, Julián aseguró una y otra vez que dejó a la chica sana y salva antes de retirarse del sitio y volver unas horas más tarde a trabajar.

Así también dispuso medidas cautelares para los otros empleados del cabaret Tango Caché, entre ellas dos meretrices colombianas y tres ecuatorianas, además del administrador y el otro guardia de seguridad, quienes tendrán  que presentarse ante las autoridades cada ocho días mientras dure el período de instrucción fiscal y se determine cómo ocurrió la muerte de “Laydi”.

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