Guayaquil, sáb 24/jul/10
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Obrero muere sepultado vivo en excavación

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María Yunga, esposa de Luis Quishpi, llora su muerte. Es consolada por otros familiares en los exteriores de la morgue.

Llorando desconsoladamente, María Natividad Yunga Tenesaca, acompañada de su familia, no comprendía el porqué la vida le daba un tremendo golpe que difícilmente podrá superar. El jefe del hogar partió al más allá, dejándola viuda y huérfanos a cuatro hijos, todos menores.

Sólo en el recuerdo de una sufrida esposa y madre de familia quedarán las palabras llenas de amor de su amado marido quien le dijo: “Mi amor, viviremos hasta viejitos”, pero repentinamente la desgracia se hizo presente y trágicamente murió sepultado en una excavación.

La desgracia
Desde el lunes Luis Armando Quishpi en compañía de otros parientes fueron contratados para realizar un cerramiento frente a la casa comunal de La Mujer, ubicada en el barrio Mena Dos, ciudadela Tarqui, en el sur de Quito.
El trabajo de los obreros de la construcción transcurrió sin novedad hasta pasadas las 16:00, cuando sorpresivamente la tierra se desplomó y sepultó a tres trabajadores.

Segundo Ramón Yunga, Luis Cagua y Luis Armando Quishpi, de 45, 25 y 35 años respectivamente, quedaron enterrados bajo una gran cantidad de tierra que ellos mismos habían sacado días anteriores.

Al parecer, las lluvías caídas en la ciudad habrían aflojado el montículo formado tras la excavación, lo que causó el fatal incidente.

La novedad fue reportada por vecinos del sector al 911, mientras tanto los vecinos trataban de auxiliar a la víctimas hasta que llegaran los Bomberos.
RESCATE

Los socorristas utilizando las herramientas necesarias rescataron a los afectados. Yunga y Cagua salieron con vida, mientras que Quishpi no resistió y murió.

Los dos heridos fueron llevados de urgencia al hospital Enrique Garcés, mientras que el cadáver de Luis Armando fue trasladado a la morgue, donde sus familiares, la mañana de ayer, en medio del llanto y el dolor retiraron los restos mortales, para velarlo.

 

Poco duró la alegría

María Quishpi, hermana de Luis Armando, no pudo contener el llanto acordándose que hace tan sólo cuatro meses, después de 36 años volvió a ver a su hermano, al que había buscado incansablemente. No podía creer que la felicidad para la familia duraría tan poco.

Ese sueño que tuvo toda su vida lo logró al hallar a su pariente de quien pensaba no separarse por algún tiempo, pero la muerte de un momento a otro la privó de seguir disfrutando en la compañía de su consanguíneo.
Hoy la casa de los Quishpi- Yunga es un sepulcro y solo se pueden ver rostros compungidos, llenos de tristeza y melancolía.

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