Guayaquil, mié 28/jul/10

El teatro México fue el primer escenario de este gran festival rockero que invadió Quito

¡Rock clásico en la capital!

La octava edición de este vibrante festival contó con la presentación de las bandas más legendarias y representativas del movimiento rockero ecuatoriano.

  • Calificación:

Jaime Guevara, el “Charly García ecuatoriano”.

El teatro México, lugar destinado exclusivamente para la música clásica, folclórica y obras de teatro, por primera vez le daba cabida a los rockeros.

Los grandes telones rojos del teatro México, ubicado en el sector de Chimbacalle (centro de Quito), se abrieron a las 15:17. En el escenario, las guitarras, el bajo, la batería y los micrófonos aguardaban por los músicos que durante toda la tarde del lunes brindarían uno de los mejores espectáculos de la temporada en la capital.

Las luces, el sonido y los efectos especiales eran revisados minuciosamente por los técnicos, quienes se sentían un poco extraños, pues en esta ocasión no preparaban la tarima para el tradicional concierto de música clásica, folclórica o sacra que usualmente se realiza en los teatros capitalinos.

Por el contrario, el teatro México era el sitio de encuentro de cinco bandas ecuatorianas de rock clásico y de heavy metal, que por primera vez lograban expresar todo su arte dentro de este prestigioso lugar.

En el exterior del teatro, decenas de rockeros, con su vestimenta completamente negra, sus tradicionales botas de cuero y sus largas cabelleras, hacían fila para adquirir sus entradas, mientras que en la puerta principal se revisaban las mochilas de los asistentes con la finalidad de evitar algún desmán durante el concierto.

De a poco el sector de la platea se llenaba. Andrés Tapia, de 35 años, y su esposa Magali Díaz, de 32, buscaban el mejor lugar para ver a quienes durante su juventud fueron sus ídolos.

“Luna llena es la mejor banda de rock en nuestro país. Recuerdo que Andrés me enamoró con una de sus canciones, son geniales”, comentó Magali.

Al otro extremo, Camila López, de 19 años, y su madre esperaban con impaciencia la presentación de Jaime Guevara, considerado para ellas como el “Charly García ecuatoriano”.

“Creo que heredé el buen gusto de la música de mis padres, me gusta mucho el estilo de Guevara porque a través de su música denuncia problemas sociales”, acotó Camila.
Después de varios minutos de espera y en medio del ambiente de impaciencia que se sentía en el lugar, Cristian Castro, presentador de la primera entrega de la semana del rock, anunció la presencia de Babel, que con varios covers de bandas rockeras extranjeras presentó un show de más de treinta minutos.

La presentación de Babel revivió varios momentos en la mente de Damián García, un amante del rock desde los 15 años, quien  revivió varias locuras de juventud con las canciones presentadas por ese grupo.

Jurasick Park fue otra de las bandas que le recordó al público lo bueno que fue el rock de las décadas de los cincuenta y sesenta.

Sin embargo, el público estalló de emoción con la presentación de Jaime Guevara. Varios fanáticos se sentaron en el suelo, al filo del escenario, y como niños escuchando a su abuelo, corearon las canciones de este gran músico.

“Perrito de ocho sucres”, “Basta de bestias”, “Bandera negra” y “Palabras” fueron parte del amplio repertorio que interpretó Guevara.

Después del show del “Charly García ecuatoriano”, la presencia de Luna Llena se hizo sentir con canciones más fuertes que pusieron a los rockeros a mover sus cabezas descontroladamente y a bailar parados cerca de sus asientos.

Las presentaciones concluyeron cerca de las 18:00, después de que se anunciará que Mozarella, una de las bandas más esperadas, canceló su presentación, pues el hijo de uno de los integrantes del grupo habría sufrido un accidente.

Después de treinta años

Alfredo, Jorge y Patricio, fundadores de Luna Llena, se reencontraron después de treinta años. Ellos recuerdan claramente todo lo vivido con la agrupación durante su juventud. “Fueron años inolvidables en los que, como hasta ahora, la música sigue siendo nuestra mayor pasión”, manifestó Alfredo.
Luna Llena, al igual que otros grupos de su época, se formó entre amigos del barrio que un día se encerraron por más de un mes en una pequeña casa que alquilaron en Machachi, para ensayar y hacer música hasta morir.  
Para estos cuarentones, hacer rock es un vicio que jamás lo dejaran y que han transmitido a sus futuras generaciones. “Nuestro hijos también hacen música, claro que ellos tienen las facilidades que nosotros nunca tuvimos, pues actualmente las puertas para ellos en este género están más abiertas”, afirmó Jorge.

 

“Gracias por escuchar mi música”

“Sentir que la gente aún escucha mi música es una verdadera satisfacción”, manifestó Guevara, mientras suspiraba, después del gran show.
Para este compositor ecuatoriano, que por varias décadas se ha dedicado a protestar a través de su música, espacios como la semana del rock muestran que la mente de la sociedad se está abriendo y “que se empieza a dar cabida a quienes antes eran considerados vagos, fumones y delincuentes”.  

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