Al culminar este informe, la cifra de mujeres asesinadas por sus parejas en la provincia del Guayas llega a 52. Lo escrito hasta ahora refleja una parte de esa realidad que viven muchas mujeres, niños y niñas, así como adolescentes.
Las estadísticas se incrementan. El problema hasta el momento tiene enfoques diferentes y las sugerencias de cómo tratarlo también.
Por un lado, se dice que los actos de violencia son naturalizados por influencia del entorno y ante eso hay que ver la sociedad en la que nos desarrollamos.
En otro aspecto se sostiene que todos, desde los más altos funcionarios, deben detenerse a pensar en cómo actuamos con respecto al tema para no dar ejemplos de violencia.
También se expuso que el consumo de alcohol es uno de los generadores de violencia. Ingerir bebidas u otro tipo de sustancias se convierte en uno de los caminos que toman las personas por la carencia de afecto.
Se considera que es necesario “reconstruir el aprendizaje anterior”. “Las creencias hay que romperlas, no solo visibilizándolas, sino entendiéndolas desde una cultura basada en el amor”, según refiere el sicólogo Luis Escobar.
Considerando los diversos talleres en sectores populares y especialmente como terapeuta, Escobar mencionó que el hablar del plano amoroso no es una propuesta relacionada con el consentir, sino “desde el espacio de entenderme y de cuánto puedo aportar desde mi actuación”. “La idea es que empecemos a construir sociedades con amor y afecto”, manifestó el psicólogo porque todos los integrantes resultan afectados.
No solo hay agresiones entre parientes, sino que también en la etapa escolar, colegial, donde afloran las divergencias estudiantiles.
Psicólogos y médicos entrevistados estiman que una de las estrategias que se puede aplicar es detenernos de agredir (cualquiera sea la forma), entender y mejorar. “Son tres pasos sencillos que nos pueden permitir a todos construir una sociedad diferente para los jóvenes que todavía tienen oportunidades”, especialmente los niños y niñas, para que no aprendan violencia ni puedan transmitirla, expresó el psicólogo Luis Escobar.
Otra de las deficiencias es el plano legal. Si el problema es de pareja, las sanciones deben ser compartidas. El hecho de que las sanciones se las apliquen más por un lado, también se convierte en una razón para tornarse violentos.
Según los registros de Diario EXTRA, los hechos de sangre con la frase No las amamos... ¡las matamos! suman 130 a nivel nacional. De todos los casos, alrededor del 14% de los presuntos agresores se suicidaron poco después de cumplir su cometido, algunos lo intentaron sin éxito.
La edad promedio del presunto asesino es de 34 años; mientras que la edad promedio de la víctima (mujer asesinada) es de 30. Esto implica que las familias afectadas son económicamente activas.
Se presume que el principal móvil de los sangrientos episodios fueron los celos (62%), lo cual revela la gran inseguridad de las personas en el plano psicológico.
Las armas más usadas por los asesinos incluyen objetos corto punzantes. Los cuchillos, aquellas herramientas que siempre se usan en la cocina de cada vivienda, están siendo mal utilizados.
¿Qué hacer?
Entre las medidas adoptadas para analizar y evaluar por qué se producen estos crímenes, varias instituciones abordan el tema paulatinamente.
Algunos facilitadores han convocado a alumnos y profesores para que reflexionen y puedan comprender la violencia a nivel personal, familiar, laboral y social.
Desde el 1 de julio, la Dirección de Acción Social y Educación (DASE), a través de la Mesa Cantonal de Prevención y Atención a la Violencia Intrafamiliar con enfoque de Género de Guayaquil, realizó talleres de sensibilización a la violencia intrafamiliar en varios colegios de Guayaquil.
Tal accionar fue “con el objetivo de promover el cambio de actitud y comportamiento en los adolescentes, alumnos de los planteles y comunidad con relación a la VIF (Violencia Intrafamiliar), a través de espacios reflexivos que provoquen una autorregulación y una postura no tolerante frente a la violencia.
La DASE ha priorizado su plan de trabajo a través de las redes sociales, para el período 2010-2014, para fortalecer los enlaces de apoyo para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar.
Para ello ha definido una línea de trabajo a nivel comunitario, priorizando a la población escolarizada, en la cual se desarrollará acciones de información, orientación y comprensión sobre la VIF (Violencia Intrafamiliar).
Con este mecanismo buscan estimular grupos que contribuyan a la prevención de la violencia en los hogares.
Un foro
El tema que en EXTRA hemos tratado, desde el 20 de julio anterior, es muy complejo. Así lo definen varios expertos consultados por este medio.
Porque consideramos que aún falta mucho por discutir con respecto a esta problemática que se trata de manera silenciosa en diversos espacios, EXTRA ha organizado un foro en el cual se debatirá sobre esta situación.
Entre los profesionales que han confirmado su presencia al foro constan: la abogada Beatriz Bordes de Gebert, presidenta de la Fundación María Guare, quien hablará sobre las dos décadas que lleva tratando esta realidad en los hogares ecuatorianos; el abogado Francisco Mármol Vera, funcionario de la Comisaría Segunda de la Mujer, quien abordará sobre la aplicación legal de la Ley Contra la Violencia a la Mujer y la Familia.
La sargento de Policía Lía Quizhpi, del Departamento de Violencia Intrafamiliar del Guayas; el ministro fiscal del Guayas, doctor Antonio Gagliardo; el fiscal, doctor René Astudillo, agente investigador del cantón Samborondón; la doctora Vilma Torres Zapata, jueza de la Familia de Guayaquil; y María de Lourdes Portaluppi, subsecretaria de Protección Familiar, del Ministerio de Inclusión Económica y Social, también expondrán sobre los casos investigados y el tratamiento adoptado.
Atentando a Derechos Humanos
Se reconoce que la violencia es un problema de violación a los derechos humanos, que afecta al derecho a la integridad física, psicológica y sexual de mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Interrumpe el desarrollo integral de las personas.
Muchas mujeres que terminan asesinadas han padecido años de agresiones. Entre los diversos casos conocidos por EXTRA, ha vivido en incertidumbre, por ello se lo considera como un problema de salud pública por su alta incidencia que afecta a la salud física y emocional.
Para más de la mitad de las mujeres y los niños los sitios más inseguros son precisamente sus hogares, por ello es un problema de inseguridad ciudadana.
Muchos de los niños que viven en ese clima de violencia crecen con resentimiento y escapando de su realidad van a las calles, donde se vinculan a actividades de pandillerismo, haciendo más grave este problema social, incrementando la inseguridad.
Fuente: MIES
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