Recuerda que tenía cinco años cuando vio por primera vez a su padre Igor Icaza, músico de los legendarios Sal y Mileto, tocar la batería. Ese momento fue inolvidable para Zack, de 16 años, pues los fuertes movimientos que su progenitor hacía con su cabeza y las baquetas en sus manos retuvieron su infantil atención por varios minutos.
Desde ese instante, en su pequeña mente, Zack se repitió constantemente que quería mover la cabeza como su padre y jugar con los palitos que durante mucho tiempo le llamaron la atención, pues hacían que los enormes platos de metal y las cajas de cristal sonaran bien.
Hoy han transcurrido más de diez años desde aquel día y Zack nos mostró que consiguió lo que de niño prometió, con una espectacular presentación en la segunda entrega de la semana del rock, realizada la tarde del martes en la Plaza Cívica Eloy Alfaro, ubicada al sur de la capital.
“Siempre miré cómo mi padre tocó en este evento por lo que me propuse llegar acá. Mi banda y yo (Trébol Negro) queremos dar lo mejor de nosotros y en mi caso demostrar que el talento y la pasión por el rock de alguna manera se hereda, pero el estilo y una identidad propia con el público cada uno tiene que buscarlo” afirmó Zack.
Por su parte el gran baterista de los Sal y Mileto, con los pulmones hinchados de aire, expresó sentirse muy orgulloso de los logros obtenidos por él y su hijo, pues cree que “el rock es una pasión demasiado genuina y profunda que es imposible que no se herede en esos casos”.
Entre risas, abrazos, apretones de manos y después de la presentación de su primogénito, Igor manifestó que Trébol Negro es la banda más joven de rock ecuatoriano, pues sus integrantes no tienen más de 16 años.
En esta entrega del evento también estuvieron presentes Convicto, Código Rojo, Antipáticos, Impulso de Tanatos que hicieron de las suyas sobre las tablas de full rock.
Sin embargo, el rock no solo está en el escenario, también se lo puede sentir fuera, donde los simpáticos “rockers” instalaron sus negocios ambulantes de comida, las “tortillas con caucara” fueron las preferidas del público.
Un género alternativo
Pero no solo el rock brilló durante la segunda entrega de este festival. La presentación de Antipáticos con un poco de punk cambió el ambiente del público asistente a la Plaza Cívica Eloy Alfaro.
Minutos antes de que Markopatiko, Santypatiko y Diegopatiko, los tres antipáticos, subieran al escenario, conversaron con EXTRA y nos contaron que era la segunda vez que asistían a la semana del rock y que se sentían muy bien de ser parte del evento, pues en las ediciones anteriores fueron vetados por “relajosos”.
“Estuvimos en la primera edición de este festival que se realizó en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, durante el show hubo algunos desmanes y nunca más nos invitaron” dijo Santypatiko.
Durante la presentación de este singular trío, los amantes de este género corearon hasta más no poder canciones con las que estos músicos protestan en contra de los males de la sociedad.
Con saltos de un lado para el otro y algunos movimientos bruscos el público se hacía sentir en medio de la pista. “Esta es mi forma de expresar mi inconformidad” repetía varias veces Daniel Serrano, fanático del punk.
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