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Culminan las fiestas julianas
Estamos próximos a culminar el mes, y con ello las festividades para conmemorar un nuevo aniversario de la fundación de Guayaquil con las sesiones solemnes que se efectuaron por convocatoria del Alcalde Municipal y del Presidente de la República, quienes rindieron, cada uno por su cuenta, el homenaje a la ciudad y cuyos discursos fueron, en el primer caso un informe sobre las realizaciones del Municipio en el año que decurre y cuyas principales obras son la regeneración urbana de los barrios populares y el agua potable y el alcantarillado que, según lo ofrecido por el Alcalde, cubrirán totalmente a la ciudad en el año 2013, en vísperas de finalizar el mandato del actual Personero Municipal.
Por su parte, el presidente Correa aprovechó la fecha para aclarar conceptos para cuestionar lo que se llama el modelo exitoso del desarrollo de la ciudad y para prometer varias obras para Guayaquil, entre éstas un enorme parque en un importante sector urbano.
No han sido, probablemente debido a la crisis económica, muy alegres las festividades de este año, aunque los desfiles estudiantiles y la participación de la Marina pusieron una nota especial en las celebraciones.
¿Qué es la oposición?
La oposición es la manifestación más clara y evidente del juego de la democracia. La oposición siempre la integran los actores políticos que no están en el poder y que aspiran llegar a él. Y no debe entendérsela como la obstrucción hacia un gobierno, sino que aplaudir lo bueno que haga un gobierno, y a criticarlo mordazmente en todo lo que es para el progreso de un país. Algún político dijo que si un gobierno no tiene oposición debe inventársela, porque un gobierno sin oposición es inconcebible.
En el Ecuador actual hay un régimen que se jacta de no tener oposición. De ser cierto, lo menos conveniente para el gobierno es jactarse de no tenerla, porque una oposición honestamente practicada sirva para contrabalancear la gestión oficial.
Un gobernante no debe sentirse satisfecho si no tiene quién le haga ver sus humanas equivocaciones. Debe ser desagradable para un gobernante tener junto a sí adulones que solo lo halagan y que le aseguran que nadie está en su contra. Este es un falso espejismo. En ninguna parte del mundo un régimen tiene respaldo unánime. Por muy mayoría avasalladora que tenga, siempre hay minorías en su contra. Y esas minorías poco a poco pueden convertirse en mayorías.
Aquí en el Ecuador han habido gobernantes que subieron aclamados y con votaciones muy favorables, pero a la vuelta de la esquina fueron derrocados por el mismo pueblo que los subió. Ahora en el Ecuador no hay una oposición con proyecto político. Por eso aparece como una oposición intrascendente. La obligación de la oposición en estos momentos no tiene que ser obstruccionista, sino encaminada a proponerle al país un proyecto político distinto al que pretenden imponer Correa y los suyos. Esto nada de criticable tiene; por el contrario, permitirá que el Ecuador analice si le conviene o no el actual orden de cosas.
Los políticos de oposición deben entender esta realidad si quieren seguir en la arena de la dura lucha política porque de lo contrario pasarán a la historia sin pena ni gloria.
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