Guayaquil, sáb 31/jul/10
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Cuatro balazos para un niño y un adulto en Guayaquil

¡Dos más que mueren “maldita” violencia!

A los dos los mataron cerca de sus casas. Uno fue en el Suburbio y el otro al norte de Guayaquil.

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La muerte les ganó la batalla a dos ciudadanos, quienes fueron heridos gravemente en el norte y Suburbio de Guayaquil.

Eduardo Javier Cedeño Morales, de 36 años, y un menor de 15 son las nuevas víctimas de la violencia. Los dos fueron asesinados con arma de fuego cerca a sus casas, pero en lugares diferentes.

Los familiares quisieron sufrir en silencio. No denunciaron ante la prensa, todo se lo dejan a Dios y a la Policía, para que sean ellos quienes hagan pagar a los culpables.
Según la denuncia presentada por Miguel Cedeño, hermano de Eduardo, a las 20:30, un hombre de nombres Néstor Muñoz Triana  le informó que habían baleado a su consanguíneo en Las Orquídeas, norte de Guayaquil.

Agrega que al conocer la noticia se trasladó hasta el hospital Universitario, donde estaba su ñaño muerto. No alcanzó a ser operado, porque murió a los pocos minutos de haber ingresado al centro de salud.

En la morgue, Miguel Ángel se encontró con Néstor Muñoz, quien comentó que hasta las 18:30 estuvo con Eduardo e incluso lo acompañó hasta una cuadra antes de llegar a su domicilio en Las Orquídeas.

Al parecer, unos sujetos esperaban a Eduardo Cedeño para dispararle. Según la denuncia, a Néstor le informaron sobre lo sucedido minutos después y fue quien auxilio a la víctima para trasladarla hasta el hospital Universitario, donde falleció a los pocos minutos de haber ingresado.

Los sujetos que asesinaron a Eduardo se movilizaban en un auto blanco sin placa. Muñoz habría seguido al vehículo, pero no lo alcanzó.

 

Dos disparos para el menor

Alrededor de las 17:30, en otro sector de la ciudad, los familiares rezaban para que un menor de 15 años no se muera. Pero Dios quiso tenerlo con Él para no verlo sufrir en este mundo.

En la denuncia presentada en la Fiscalía de la Policía Judicial, un hermano de la víctima expresa que escuchó dos disparos y al salir de su vivienda observó cómo su ñaño agonizaba. Presentaba dos impactos de bala, uno en la cabeza y otro por el cuello.

Lo único que hizo en aquel momento el consanguíneo fue pedir auxilio y llevar al menor hasta el hospital Guayaquil, donde falleció.

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