Quince minutos de persecución e intercambio de disparos soportó un grupo de agentes de la Policía Nacional que iba en una patrulla en la que seguían a dos secuestradores.
El par de maleantes, quienes se movilizaban en un Chevrolet Aveo, llevaba al secuestrado en la parte posterior del vehículo. A gran velocidad, los antisociales intentaban escabullirse entre las calles del Suburbio hasta que una mala maniobra del conductor ocasionó que se estrellaran contra un vehículo y posteriormente con un poste de alumbrado.
Es así como los gendarmes aprovecharon la situación para cercar a los delincuentes y capturarlos. Por su parte, la víctima del rapto, quien es taxista informal, fue liberada y trasladada junto con los detenidos y el carro hasta las dependencias de la Unidad de Vigilancia Esteros.
Peligrosa persecución
El teniente de la Policía Nacional, Wilson Rosero, manifestó que la persecución inició cerca de las 22:00 cuando los maleantes recorrían cerca de la urbanización Brisas del Salado.
Ciudadanos que presenciaron el momento en el que se produjo el secuestro informaron del hecho a la Policía y dieron las descripciones del vehículo para se iniciara la búsqueda.
Los secuestradores notaron que eran seguidos de cerca por un patrullero y emprendieron veloz carrera desviándose por la vía Perimetral. El par de hampones abrieron fuego contra los agentes del orden, quienes tuvieron que responder de igual forma.
La persecución, que se prolongó por cerca de quince minutos, fue aprovechada por los malhechores para deshacerse de sus armas hasta que se suscitó el accidente de tránsito que determinó su captura.
Los detenidos fueron identificados como Washington Francisco Alvear Castro, de 32 años; y Jairo Daniel Real Rolando, de 28. Ambos registran una detención por robo en el 2005 y 2006 respectivamente.
En los patios de la dependencia policial, se encontraba la patrulla que utilizada en la persecución la cual presentaba los impactos del fuego cruzado. Mientras que el vehículo Aveo tenía dos neumáticos destrozados y varios orificios de bala.
Alvear Castro y Real Rolando fueron finalmente trasladados hasta la Policía Judicial, donde deberán responder ante la justicia por sus delitos.
Minutos de terror
El secuestrado, quien prefirió mantener su identidad en reserva expresó que los malandrines fingieron ser pasajeros y le pidieron una carrera desde el centro hasta la ciudadela Guangala. En el momento que llegaron al sitio los hampones revelaron sus reales intenciones y con sus armas lo sometieron y colocaron en la parte posterior del carro.
La víctima vivió momentos de pánico cuando se produjo la persecución y el tiroteo temiendo por recibir alguna bala por accidente. Afortunadamente resultó ileso y ahora solo espera olvidar este trago amargo que soportó realizando el oficio más peligroso en Guayaquil: ser taxista.
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