Guayaquil, sáb 31/jul/10
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Un grito por una palabra y un golpe por un abrazo

En la provincia del Guayas las agresiones físicas, psicológicas y sexuales que se denunciaron hasta el 28 de julio del 2010 llegaron a 8.275

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Lía Judith Quizhpi Moreira, encargada de asuntos civiles y comunicación estratégica del Departamento de Violencia Intra Familiar de la Policía.

Cambiar el grito por una palabra y un golpe por un abrazo es el lema que maneja la Policía para luchar contra la violencia  intrafamiliar.

Muchas instituciones públicas y privadas tratan de luchar contra este fenómeno que parece estar arraigado en nuestra cultura.

Una de las entidades que se suma  a esta batalla es el Departamento de Violencia IntraFamiliar del Guayas (Devif), que pertenece a la Policía y que ha abierto oficinas en distintos puntos de la ciudad para receptar las denuncias de las personas maltratadas en el seno del hogar.

Lía Judith Quizhpi Moreira, encargada de asuntos civiles y comunicación estratégicas del mencionado departamento, explicó que las cifras que manejan son considerables, pues solo en Guayaquil desde enero hasta el 28 de julio del presente año se han receptado 4.102 denuncias de agresión física; 2.976, de psicológica y 66 sexual. En total se presentaron 7.144 casos de violencia. Pero de esa cantidad, no todas fueron  agresiones contra mujeres, también existen 912 donde las víctimas son hombres.

Quizhpi  añadió que por violencia física fueron detenidos 265 personas y por psicológica 28, mientras que por sexual, 1. Esta última, señaló,  casi no se denuncia.
A nivel de la provincia del Guayas las denuncias presentadas en estos 3 tipos de agresiones ascienden a un gran total de 8.275.

Pero la cifra no es real “porque no todos los casos se denuncian, en las zonas rurales poco o nada se denuncia porque allá se considera la violencia intrafamiliar como algo normal de las relaciones de familia y, por lo tanto, no se vulneran sus derechos”.
Agregó que en esos sectores recién se preocupan de la situación cuando hay secuelas de los hechos de violencia.

Por eso la Policía trabaja para cambiar la cultura de maltrato por un buen trato, aunque es duro porque existe la mentalidad de que “en problemas de marido y mujer nadie se debe meter”.

La entrevistada aclara que la ley en vigencia señala que cualquier persona que conozca de un hecho de violencia, dentro del grupo de la familia, puede denunciar porque el que no denuncia se convierte en cómplice y encubridor.

Desde que Lía Quizhpi se involucró en esta temática se encarga de difundir el servicio que presta el Devif y la ley que ampara a la mujer y a su familia víctima de violencia.
Da charlas en los colegios, universidades, grupos gremiales y hasta a sus mismos compañeros de la Policía de los diferentes servicios para que conozcan cuál es el rol que debe cumplir el policía con relación a la ley 103.

Delincuencia se incrementa por violencia

Señala que hay tanta violencia y delincuencia en las calles porque hay violencia intrafamiliar. “Detrás de cada delincuente hay una víctima de violencia y por eso invitamos a la ciudadanía a cambiar esa cultura del maltrato. Ya no estamos en la época de que para educar a nuestros hijos hay que flagelarlos marcándoles el cuerpo, dañándole la mente gritándoles que no valen para nada y terminamos convenciéndolos de que eso es así”.

Por todo esto el Devif se encarga de darles pautas a las familias, mujeres y hombres de cómo reconocer cuando se genera violencia y también cuándo se es víctima de ella.
“Es dura la lucha, pero no tenemos que cansarnos, más bien unirnos todos para cambiar esta cultura, sí se puede proponiéndonos y no esperando a que cambie el de lado, sino comenzar por nosotros mismos”.

Como ejemplo señaló que cuando la Policía creó el departamento para luchar contra la violencia intra familiar primero se la denominó Oficina de Defensa de los Derechos de la Mujer y la Familia y la ciudadanía poco conocía de su trabajo y por eso no llegaban las denuncias. Pero cuando se empezaron a dar charlas a los estudiantes y a otros grupos, las denuncias se incrementaron de a poco  porque las víctimas conocieron que hay una ley que las ampara.

El Devif trabaja para incentivar a las personas a que denuncien el maltrato porque es un problema muy preocupante y grave.

A criterio personal señala Lía Quizhpi que “lo mejor que puede existir hoy en día es esta ley y las personas que están al frente deben trabajar para mejorarla o pulirla porque es muy escueta, pequeña y generalizada”.

Señala que debería ser extensa y rigurosa para que las personas la tomen en serio porque muchos hombres, como la ven sencilla, no la toman en cuenta.


“Se los cita dos o tres veces y no acuden a las audiencias y no pasa nada, por eso debería ser un poco más enérgica en sanciones para obligarlos a que observen la ley y no se vuelven generadores de violencia en la familia.

Además, indica que serviría para castigar o sancionar a aquellas mujeres que aún sabiendo que sus hijos o hijas son abusados por parte de padres o padrastros se ponen en contra de ellos y de parte del agresor y no lo denuncian al argumentar que para eso hay un Dios que castiga.

“Tampoco hay una ley que obligue a la madre a que vele por el bienestar de su hijo. Hay madres agresoras que se pelean con sus parejas y por el odio que le cogen al agresor se convierten en agresoras de sus hijos”.

Si todos trabajáramos en controlar o combatir la violencia intrafamiliar “estoy segura que vamos a solucionar o reducir los índices de delincuencia en el país”.

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