Una nueva familia quedó desmembrada. En esta ocasión, la maldad tocó a los Zamora-Palacios. Mónica Narcisa Palacios Cevallos, de 40 años, se convirtió en otra víctima de la violencia y el odio.
La víctima, madre de cinco hijos, esposa de Jorge David Zamora, fue apedreada hasta morir. Su cuerpo apareció dentro de un pozo séptico en una vivienda abandonada en el barrio 25 de Julio del cantón Playas.
Sus familiares no se explican lo sucedido ni por qué estaba en Playas. Ella habitaba en la cooperativa Balerio Estacio, noroeste de Guayaquil.
Dos días desaparecida
La madre de familia desapareció el jueves, sin dejar rastro. Salió de su casa para visitar a un pariente y acompañarlo a sacar una cita médica en una casa de salud de la ciudad.
Eran las 08:30 del jueves cuando Palacios Cevallos salió de su hogar, portando su Biblia y cartera. Su esposo, con quien se casó civil y por la iglesia evangélica, la vio por última ocasión a las 05:30 del mismo día. “Le pedí que me guarde unas mandarinas que me pensaba comer al regresar del trabajo. Me despedí, fue el último beso que le di. Como a las 10:00 la llamé, pero ya no me respondía el teléfono. Lo hice en la tarde y en la noche, pero nunca dio señales. Solo escuchaba el mensaje de la contestadora en el teléfono”, manifestó el viudo.
El viernes ya nada era igual en el hogar de los Zamora-Palacios. Sus cinco hijos, de 17, 16, 13, 12 y 10 años de edad, estaban angustiados. Por primera ocasión su madre no llegaba a dormir a casa.
Búsqueda sin final feliz
David Zamora se levantó temprano, fue a trabajar, pero como no podía estar tranquilo pidió permiso y empezó a buscarla por hospitales y la morgue. En su corazón la angustia se apoderaba.
A las 09:30, un habitante de Playas alertó a una radio local lo que pasaba en la vivienda abandonada. El periodista Carlos Yagual avisó a los agentes de la Policía Judicial y acudieron hasta el lugar donde se encontraron con la trágica novedad.
El sargento Roberto Ordóñez hizo el respectivo procedimiento, determinando que su crimen fue a pedradas.
El fiscal de turno, Javier Espinoza, ordenó el levantamiento para su traslado a la morgue de Guayaquil, y argumentó que el móvil sería una venganza. “La familia sospecha de una vecina con quien tenía problemas e incluso la había amenazado de muerte”, expresó la autoridad.
Luego de recorrer hospitales, el esposo de la víctima llegó hasta el anfiteatro de la Policía, para encontrar el cadáver de su cónyuge y enterarse de la fatal noticia.
Las investigaciones han empezado, mientras que el cuerpo de Mónica fue llevado hasta la casa de una tía en el Guasmo, donde su familia la despidió. (YIE)
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