Guayaquil, jue 09/feb/12
Portada ::Crónica :: Noticia

En la lista hay desde casadas hasta jóvenes universitarias

¡Chicas “prepago” se ganan el mercado del placer!

Cobran cien dólares la hora y son las preferidas de empresarios y hombres con dinero.

  • Calificación:

Hay varios sitios en Internet que ofrecen este trabajo.

Hay mujeres para todos los gustos, pero eso sí deben ser elegantes y distinguidas.

Trabajan solamente con cita previa y con hombres de nivel económico medio alto.

Angela Amoroso


¿Se le ha pasado por la mente que aquella vecinita, compañera o amiga guapa, bien vestida, con un cuerpazo y de paso bien educada podría ser una chica prepago?
“María José” estudia en una universidad privada de Quito. A sus 21 años ha conocido lo bueno y lo malo de la vida. A simple vista parece una joven común y corriente, de aquellas que les gusta vestir a la moda y tratarse como princesas. De esas que salen todas las noches, pero resulta que nadie sabe a dónde ni con quién.
“Majo”, como la llaman sus conocidos, y sobre todo sus clientes, forma parte de una lista de 20 chicas de diferentes edades que se dedica al negocio de damas de compañía. En su grupo hay de todo un poco: casadas, altas, no tan agraciadas, delgadas y gorditas. Y es que, según el propietario de este lucrativo negocio, “en la alacena hay que tener para todos los gustos”.
En realidad, María José tiene carita de ángel y pareciera que no rompe ni un plato, pero la verdad es que hace un poco más de un año dejó los temores a un lado y decidió convertirse en una prepago, es decir, una dama de compañía.

El enganche
La empresa a la que pertenece inició como una agencia de modelos. Su dueño viajó a Colombia y ahí le recomendaron que se dedicara al mundo de las pasarelas. Con el tiempo, este hombre se dio cuenta que si bien es cierto los servicios de modelaje le daban unos cuantos dólares, la verdadera mina de oro estaba en vender sexo.
Sus clientes tienen un estatus que va de medio a medio alto y por lo general son empresarios, oficinistas, abogados o simplemente hombres con dinero.
La agencia de modelaje tenía en un principio como dieciséis chicas. Él escogió a las diez más extrovertidas y les hizo la propuesta. De las diez, solo cuatro aceptaron, las otras se espeluznaron con la idea de convertirse en finas meretrices.
El negocio
Cuando un cliente solicita a una chica el encargado pregunta más o menos las características de la mujer que desea. Luego, mediante correo electrónico, envía las fotografías de cinco muchachas que cumplan con estos requisitos y que, obviamente, estén disponibles en el horario que el cliente necesita.
Si ninguna de las jóvenes le gusta, entonces hasta ahí llega el trato. “No se envían más fotografías por cuestiones de seguridad de las chicas”, explicó “Marco”, propietario de la agencia.
Si una de las mujeres es seleccionada, la empresa es la encargada de dejarla en el lugar de la cita y también de recogerla.
Cada hora tiene un costo de 100 dólares y no siempre implica relaciones sexuales. “Setenta es para ellas y treinta para la empresa”, comentó Marco. Según él, hay ocasiones donde los clientes lo único que quieren es poder pasar un rato ameno, tener una conversación entretenida o presumir frente a sus amigos a una mujer guapa.

Trabajo
Estas empresas también contratan a chicas por Internet. En el país existe una página web de damas de compañía de primera clase que ofrecen un formulario de inscripción para que aquellas muchachas mayores de edad que deseen entrar en este mundo puedan adjuntar sus datos y fotografías.
Luego de que los formularios son enviados, la empresa selecciona a las mejores jóvenes y después las consideran como parte de su grupo de trabajadoras.

 

A escondidas

Lo más importante de este negocio es que nadie se dé cuenta. La discreción es esencial para que todo salga bien, tanto para la chica como para el cliente. Una prepago no puede vestirse como una trabajadora sexual común,  ya que debe mantener el glamour, vestir como cualquier otra chica, pero eso sí, siempre a la altura del momento y dejando ver su belleza.  
“Marco” asegura que hay muchas mujeres que llevan esta vida escondida durante bastante tiempo, pero como es una profesión tan discreta nadie se da cuenta. “Hay de todo, casadas, cajeras de bancos, chicas que trabajan en ministerios y universitarias”, explica.
El objetivo de estas jóvenes no es dedicarse cien por ciento a esta labor, sino más bien redondear sus sueldos con una que otra escapadita. “Pueden ganar hasta dos mil dólares semanales, dependiendo de las veces que acepten”.
El hombre señala que lo que les diferencia a estas muchachas de otras trabajadoras sexuales es que además de no laborar en un lugar fijo, ellas no cumplen con deseos “vulgares”. “Ellas no hacen eso de bailar en el tubo, ni nada por el estilo, siempre mantienen su estatus”, dice.

 

La ley

Según el fiscal de Pichincha, Alexei Hoyos, este tipo de trabajos no son considerados como un delito, siempre y cuando no involucren a menores de edad. “Si la persona lo hace bajo su voluntad y está consciente de la labor que debe realizar, es decisión propia”, manifestó.
Sin embargo, explicó que todas las empresas que ofrezcan este tipo de servicios deben estar reguladas por la Intendencia de Policía, al igual que las casas de tolerancia. “Se corre el peligro de que exista trata de personas o explotación sexual”, dijo Hoyos.

COMENTAR:

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Expreso.ec se reserva el derecho de editar o no publicar aquellas opiniones que no cumplan con un uso apropiado del lenguaje.

Comentario: (256 caracteres máximo)

 

Todos los derechos reservados © 2012 .
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.