Guayaquil, jue 09/feb/12
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La última esposa de Julio Jaramillo revela el lado más sensible del cantautor guayaquileño.

J.J. entre la guatita y las bromas

Hoy, hace 34 años, se apagó la voz del “Ruiseñor de América” que se convirtió al cristianismo antes de su muerte.

Redacción Extra

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Peter Aguirre, Guayaquil
El pestañeo insistente de Nancy Arroyo Henao impide que las lágrimas bañen los recuerdos de su amado Julio Jaramillo. Deja de hablar, hace una pausa, sonríe y sus ojos color miel vuelven a secarse, pero las imágenes intangibles del cantautor guayaquileño siguen en el ambiente.
Desde hace 34 años, esta venezolana, reconocida ante la ley como la última esposa del “Ruiseñor de América”, mantiene vivo en su corazón al Julio cariñoso, alegre, detallista y jovial que, según ella, muchos no conocieron.
La mítica figura bohemia de un J. J. oloroso a licor que hipnotizaba a multitudes con la tesitura de su voz era opacada por la del esposo detallista, amante de la cocina, que se entregó a Cristo tres meses antes de morir y que asistía a la iglesia evangélica Alianza que era dirigida por el pastor Miguel Lecaro Tobar.
La noche del 9 de febrero de 1978, en la clínica Domínguez, de un paro respiratorio y renal, según el acta de defunción, J. J. falleció, “pero lo hizo aceptando a Cristo en su corazón”, dice Nancy, quien hoy, como cada año, estará desde por la mañana en el mausoleo donde reposan los restos de su esposo, el que la llamaba “chaparrita chula” y que la recibía en el aeropuerto con un ramo de flores y pulseras con brillantes, como lo hizo en México en la década del 70.
Durante el tiempo que radicaron en Colombia, con el único hijo que procrearon (Julio Alfonso), Nancy,  temerosa por los atentados de los grupos guerrilleros que azotaban a ese país colocando bombas en centros nocturnos, le pidió a J.J. que antes de salir de casa se encomendara a Dios. “Mijito para que Dios te proteja vamos a rezar, le dije y así guapetón y bien enternadito como estaba se arrodilló en la sala antes de salir a trabajar”.

 

EL CARIÑO EN LA COCINA Y SUS GRANDES AMORES
Nancy frota sus pequeñas manos, sonríe con timidez mostrando sus aperlados dientes, luego dice que no sabe cómo enamoró al “Ruiseñor de América” cuando apenas tenía 17 años. “No le decía nada, era muy tímida, él no era de mucho hablar tampoco, más bien era bromista (carcajadas), me hacía reír mucho, eso me agradaba... Me hacía reír mucho (repite mientras su voz se apaga por la tristeza)”.
Recuerda que J. J. le mostró los secretos culinarios. “Era muy niña en ese entonces”, indica. “Cocinábamos juntos, pero él me enseñó a preparar la guatita, el caldo de bolas, toda la comida ecuatoriana que le gustaba porque fuera de Ecuador no la conseguía, entonces tuve que aprender”.
Entre semana Julio agarraba la escoba o algún trapo y ayudaba a limpiar la casa, menos de viernes a domingos porque esos días tenía presentaciones. Llegaba al hogar en la madrugada, a veces lo hacía junto a los primeros rayos del sol. Siempre volvía a mi lado, dice Nancy, “lo hacía calladito, no me encendía la luz del cuarto, se desvestía, se iba al baño y luego se metía a la cama para no despertarme. Era muy buen compañero, muy buen marido”.
Pero no todo fue felicidad en el hogar Jaramillo Arroyo, la fama de galán de J. J. le generó problemas con su esposa. Cada vez que viajaban a algún país por las presentaciones artísticas del “Míster Juramento”, siempre se hablaba de su “gran amor”, según la caraqueña. Hasta que un día Nancy no aguantó más y le dijo: “cómo es contigo que en todos lados tienes al amor de tu vida, entonces qué soy yo para ti”, Julio intentó explicar, pero los reclamos de ella lo impidieron. Entonces J. J. agarró su guitarra y se encerró en su habitación. Al rato salió “chaparrita ya no tengas coraje”, le dijo “esta canción que te acabo de escribir es mi promesa para ti”. Le compuso el tema Y dicen, “esa canción lo dice todo”, señala Nancy.


Novela y condecoración de Asamblea

Luego de 34 años de fallecido, Julio Jaramillo, en la persona de Nancy Arroyo, recibirá una condecoración post mortem por parte de la Asamblea Nacional. El acto se realizará el 9 de marzo próximo y aún está por definir si será en Quito, en la sede del Parlamento o en la Gobernación del Guayas.
El director de cine César Carmigniani reveló a EXTRA que desde esta mañana en el cementerio general de Guayaquil empezarán las grabaciones de la serie Míster Juramento, que será transmitida por TC Televisión, a partir de junio próximo.
“Con esta producción de 14 capítulos queremos rescatar la faceta de Julio Jaramillo que muchos no conocen, que es la de compositor y el porqué se lo idolatró en Venezuela, Colombia, Perú y México. Es el único artista en que algunos países todavía se disputan su nacionalidad”, explicó el guayaquileño.
La esposa de J. J., que también participará en la novela al interpretar a una periodista costarricense que llega al país para entrevistar al músico Carlos Rubira Infante, invita al público para que asista al cementerio antes de las 09:00 para participar de las grabaciones de la producción que tendrán un costo de 10 mil dólares por capítulo.  
Carmigniani busca actores para interpretar algunos papeles. Espera tener la aceptación de los televidentes para extender los capítulos y venderla a nivel internacional.
Nancy también hará un programa especial esta noche a través de su radio en Internet www.radiojuliojaramillo.com, donde ella programa las canciones del “Ruiseñor de América” y es escuchada en todo el mundo “hasta en Rusia, desde donde me piden la música de Julio”.


SENSIBLE Y “CARGOSO”

J. J. era muy tímido, asegura su esposa. Aclara que no le gustaba fumar como muchos piensan y que las fotos en las que aparecía con un pitillo en la boca o en las manos era porque “le deba pena decirle no a la gente”. Dice que Julio fue víctima de su fama y de su gloria.
El corazón del “Ruiseñor de América” se partía cuando recordaba los momentos más tristes de su vida. Por eso dejó de interpretar Simón, el cantor. “Me dijo ‘chaparrita’, esa no la canto más porque se me hace un nudo en la garganta, me de una tremenda tristeza. Después supe que eso estaba relacionado a un episodio muy triste de su vida y eso le dolía mucho, por eso lo llamaban en Venezuela el sentimental de América”.
Pero Julio también resaltaba el buen humor y jovialidad, característica del guayaco de barrio. Ni en los momentos más difíciles dejó de “molestar”, según Nancy, quien recuerda que fueron invitados a una pelea de gallos en Palenque, “gallo al que  le apostaba se moría, pero quería seguir apostando cuando Julio me dijo que no lo hiciera más porque en vez de apostar lo que hacía era firmar la sentencia de muerte para los pobres animalitos (carcajadas)”.
Ni las enfermeras que lo atendieron en la clínica Domínguez días antes de su muerte se escaparon de las bromas de J.J. “A una le puso la licuadora, porque se movía todita cuando caminaba y entraba al cuarto. Tenía un sentido del humor increíble y a todo el mundo le ponía apodos, me hacía reír siempre, aún lo hace cuando recuerdo sus cosas”, señala Nancy, quien destaca que otra cualidad del cantante era que jamás hablaba mal de nadie.
Así, entre reminiscencias de episodios tristes y jocosos, donde por momentos las lágrimas estuvieron cerca de aflorar en medio del bullicio de algunos comensales de un restaurante del centro de Guayaquil, EXTRA encontró a la esposa de Julio Jaramillo. Nancy aún llora por dentro a su “Ruiseñor”, quien fue su inspiración cuando ella, a los 17 años, le compuso la canción Quería conocerte, luego que se casaron en Caracas y que un día Julio la utilizó cuando le faltaba una canción para grabar un disco.

 

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