Guayaquil, vie 14/sep/12

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EL VIEJO

“A partir de la fecha, los sueños y las esperanzas quedan absolutamente prohibidos”.

C’EST FINI

“Soledad es la de un arquero ante un penalti”. (Gabo)

El regreso del sueño

Pompi deja recorrer sus ojos divertidos por el rostro de todos. De pronto su sonrisa se borra. “Tal vez solo fue un sueño. Solo tal vez”.

El mendigo

“El Ejército ha sido disuelto, el presidente depuesto…¡ahora manda el pueblo, camaradas...!

Plomo en el barrio Niño Dios

Ahora ambos hacen fuego, pero los tiros vienen de todas partes. Es inútil. No podrán salir con vida de esta trampa de madera vieja.

La última batalla

“Alerta general. Que todo el mundo busque a Pablo León, el periodista. Donde lo encuentren, mátenlo”.

Salvado por un pelo...

“Orden no discutible: Elimine de inmediato al director de El Caleño”.

Capítulo XXXIX: Adiós al periodismo

“Era el fin del camino, de su carrera. No podría volver a escribir”.

Capítulo XXXVIII: No confíes en nadie

“Compadre -dice el hombre mirando fijamente a Ramiro- dispare tranquilo, ella no me defenderá, ¿verdad Natalia?

Capítulo XXXVII: Amor a la madrugada

Ariza nunca imaginó un ajustamiento a mansalva y menos con lo que en Colombia llamamos “la muerte del burro”.

Capítulo XXXVI: La noche es mejor para la venganza

“Lo malo de ser así es que nadie entenderá nunca los motivos que te llevaron a ser un criminal”.

Capítulo XXXV: ÉXODO

“A esta Colombia que pasaba de ser el país del Sagrado Corazón, al del sagrado ‘Tirofijo’...”

Capítulo XXXIV: ¡POR FIN JUNTOS!

Ella, gloriosa, sintiendo que la necesidad del bazuco quedaba atrás...

Capítulo XXXIII: Natalia

Ariza suspira, entre aliviado y asustado. - Sos un hp, enano, dice y en su tono se adivina más condena que respeto.

Capítulo XXXII: El infierno comienza antes que la muerte

Lenta, muy lentamente, el hombre barbado y con cara de trasnochado se estira con crujir de huesos...

Capítulo XXXI: Carrera hacia la muerte...

“Después Luisa salió a la calle caminando lo necesario para evitar que su muerte comprometiera a ese hombre que había vuelto de la locura”.

Capítulo XXX: En busca de las raíces

“...Y tendrá que pasar por esto, tratando de cumplir su principal deber, el más elemental: no dejarse matar…”.

Capítulo XXIX: LA PENITENCIA

“Trato de sentarme, pero me lo impiden. Entonces me doy cuenta que llevo puesta una camisa de fuerza…”.

Capítulo XXVIII: EL CAMINO DE LA LOCURA

“No quería regresar a la razón, porque allí estaba Natalia...”.

Capítulo XXVII: El loco

“Hasta ahí me acuerdo. El resto es lo que he podido averiguar de relatos confiables…”.

Capítulo XXVI: Una noche con el padrino

“A cambio, señor León, estoy dispuesto a renunciar por una noche a este lindo juguetito”.

Capítulo XXV: El enmaletado

“De pronto, un día cualquiera, dos maletas fueron abandonadas en las bodegas de Expreso Bolivariano...”.

Capítulo XXIV: La batalla de barranco minas

“Trepo al avión, después de darme un abrazo apretado con el viejo. Sé, y él lo sabe, que nunca volveremos a vernos”.

Capítulo XXIII: La tumba sagrada de las Orquídeas

“Señor, gran Dios, que creaste los atardeceres y los amaneceres, los árboles y las serpientes, te pido venganza”.

Diario de un reportero condenado a muerte

Escrita por Henry Holguín, donde narra sucesos importantes de la calle. Son 48 capítulos que podrás leer aquí todos los días.

Capítulo XXII: Recogiendo los pasos perdidos

“… ¿Usted sabe quiénes son los canaguaros? Gente que vive en el monte. No les importa si las mujeres son indias, negras o azules. Solo que tengan un hueco...”

Capítulo XXI: LA LETRA CON SANGRE ENTRA

“El teléfono queda sonando largamente cuando Martán cuelga. Yo cierro los ojos. Maldito bastardo”.

Capítulo XX: MEMORIAS DE UNOS AÑOS FANTÁSTICOS

“… Un favor de cuchillada y de bar, un favor de esos que hay que pagar, porque en mi tierra esas deudas nunca quedan baldías…”.

Capítulo XIX: GOLPE DE ESTADO

“... de ahora en adelante, la guerra entre Pargo Lata y yo estaba declarada…”

Capítulo XVIII: El peón se come a la reina

“…Quieta tu madre, -pensé, mientras echaba a correr.- Para colmo, había luna. Y yo de camisa blanca…”.

Capítulo XVI: Con Martán, cara a cara

“Tengo 19 años y he humillado al hombre más peligroso de mi tierra”.

Capítulo XV: Entre el amor y la revuelta popular

Mi suerte loca que me ha mantenido vivo hasta ahora, falla cuando llega a las mujeres…

Capítulo XV: La venganza

Las últimas palabras de Carrera: “Contigo hasta el infierno, hermano”, me obligan a continuar esta venganza.

Capítulo XIV: La fosa vacía

“De pronto, el sexto sentido del gamin, del eterno sobreviviente, hace sonar una alarma en mi cerebro...”.

Capítulo XIII: Un hijo en medio de la selva

“Mi destino estaba ligado a algo llamado periodismo y no podía abandonarlo ni siquiera por los ojos azules y el cuerpo hermoso de Katia…”.

Capítulo XII: Tras los ojos azules de Katia

“Matar a tres hombres es mucho riesgo para conquistar a una mujer…”.

Capítulo XI: La fuga

“Cuando me dicen lo grande que es Nueva York, respondo: grande, la selva.”.

Capítulo X: Los días de la sangre

“Si supiera para dónde voy seguramente cambiaría de destino”. (Sacha Guitry)

Capítulo IX: El bautizo

“Un buen reportero es aquel que está listo para cubrir el levantamiento del cadáver de su propia madre”. (Alberto Acosta)

Capítulo VIII: ¡De varón a varón!

“El día en que me muera no quiero llanto ni rezos. Que me lleven a mi Cali, Séptimo y Cabo Rojeño... (“A la memoria del muerto”)

Capítulo VII: ¡Por fin soy reportero!

“Practica siempre. Practica de noche y de día. No dejes de practicar un solo instante. Pero sobre todo practica con la realidad…  (Alberto Acosta).

Capítulo VII: Quiero ser gente decente

Lucy cumplía 34 años el día que enterramos a Raulito, ceremonia a la que asistimos, como todos los inquilinos de la casa…

Capítulo VI: Réquiem de sangre para Raúl!

Tanto Raulito como la propia Lucy cometieron un grave error: Creer que conmigo se podía jugar en temas tan serios como la muerte...

Capítulo V: No es fácil vivir con Lucy

“Pero sobre todo, me enseñó el carácter íntimo de la mujer, ese ser que estaba apenas conociendo…”.

Capítulo IV: Madurándose viche

“Ahora era una especie de fenómeno de la naturaleza. Metido en el cuerpo de un niño, había un hombre completo, maduro y experimentado”.

Capítulo III: La correccional de Alaska

“Han transcurrido solo unos segundos y estoy aún subido sobre el negro, dándole chuzones sin parar con toda la serena rabia de mi alma.... ”

Capítulo II: ¡Mataron al “Flaco”!

Había madurado o eso creía. El cuchillo permanecía allí, en mi pretina, listo para ser usado de ser necesario.

Capítulo I: ¡Tan chiquito y tan ladrón!

En mi barrio, el “Chino” me había enseñado a manejar los puños y el “Chivo” la navaja. Ya podía clavarla en un objeto en movimiento con los ojos cerrados.

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