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Columna: “Algo flota sobre el agua...”

O
21 mar 2017 / 00:00 H.

    Vivir la experiencia de soportar esos diluvios que azotan ahora al país es cosa seria. No son gotas de agua las que vienen de arriba, sino chorros de tal grosor que si una persona está desprevenida puede terminar en el suelo y practicando natación...

    Pues bien, me tocó vivir uno de esos diluvios en un sector de Guayaquil y vi cómo en escasos minutos las calles se convertían en albarradas o en piscinas. Obviamente, la mayoría de conductores redujo la velocidad de sus vehículos ante el temor de que se les apague el motor.

    Me puse a analizar el por qué las calles se convertían en piscinas o albarradas, y pienso que no se calculó bien la capacidad de desfogue o drenaje donde hay pasos elevados o convergen calles pavimentadas.

    Cuando hay coincidencia de mareas altas en el río Guayas o en el estero Salado los problemas se complican... Pero, por qué titulo “Algo flota sobre el agua”. Primero, porque recordé un libro que leí hace fúúú; y segundo porque, pese al servicio de recolección de basura que hace diariamente el servicio contratado, sobran las personas que acumulan desperdicios en bordillos y hasta en la mitad de la calle, lo cual impide un rápido drenaje.

    Falta más ayuda ciudadana, única forma de paliar lo negativo de ver cómo fundas con desperdicios taponan total o parcialmente las alcantarillas.

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