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15:39

Columna: ¿El infierno llegó a Guayaquil...?

O
10 ene 2017 / 00:00 H.

    Ecuador tiene solo dos estaciones climáticas: La seca y la lluviosa que llamamos verano e invierno. Esta última es la actual y aunque no se generalizan aún los aguaceros, en otras latitudes, especialmente en la serranía, llueve “con fe y alegría” y causan daños a los sembríos y vías de comunicación. Pero no nos queda más que poner buena cara al mal tiempo.

    En algunos lugares del Litoral ha llovido, pero no en forma torrencial y, en el caso concreto de Guayaquil hubo una tarde tan ardiente, que ya creíamos que “el infierno se había trasladado a Guayaquil”...

    A este tipo de clima quiero referirme, pues sufrimos las consecuencias de la alta temperatura y debemos cuidarnos. ¿Cómo? Lo primero es la rehidratación. Tomemos agua lo más que se pueda, aunque tengamos que ir al W.C. a cada rato. El agua es vital para el organismo. Si a ese líquido agregamos unos cuantos limones o naranjas, mejor aún porque es vitamina C, que cae bien a pequeños y adultos.

    Los que dicen que una cerveza ayuda, no exageran...Pero más importante es la protección corporal. Una sombrilla, gorra o sombrero, paraguas o buscar un poco de sombra, es vital.

    Los padres y profesores deben impedir la práctica de deportes cuando exista demasiado sol y calor, porque una insolación se presenta sin avisar, y después son los problemas.

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