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Columna: Los puentes vacacionales

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02 dic 2016 / 00:00 H.

    Los cristianos que creen a pie juntillas lo que dice la Biblia piensan que el trabajo es una maldición impuesta a los humanos por el Creador por haber pecado Adán y Eva, al comerse la prohibida fruta del árbol del bien y del mal, por lo cual nuestros primeros padres fueron expulsados del paraíso terrenal para “ganarse la vida con el sudor de su frente”. Pasado el tiempo, entre nosotros se inventó el verbo “camellar” para referirse al trabajo que cumplen profesionales, empleados, obreros y burócratas, con la excepción que confirma la regla de los “pipones”, que ganan sus sueldos sin sacarse gota de aire.

    Pero como también hay que descansar para tomar fuerzas y “volver al laburo” (como dirían los argentinos) se establecieron las vacaciones que se cumplen los fines de semana. Gracias al doctor Carlos Julio Arosemena se convirtió el “sábado inglés”, en una semana laboral de 40 horas) y las fechas cívicas. Mas este gobierno se ha caracterizado por crear los “puentes vacacionales” que nos permiten descansar más, en favor de la industria sin chimenea, o turismo.

    En los actuales momentos hay la posibilidad de que los citados “puentes” sean aún más largos este mismo mes, agregando los dos lunes como descanso, ya que la Navidad y el año nuevo caen precisamente en domingo. Así que podríamos separar una parte del “treceavo” (?) para divertirnos aún más, inspirados en Baco o en Neptuno, ya sea recibiendo a Santa Claus o quemando al “viejo” en un balneario. (FCV)

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