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12:36

...“Se tomaron mi nombre”...

Ecuador ·
O
16 sep 2017 / 00:01 H.

    Nuestro país está perdiendo cada día más la facultad de asombro. Los casos de corrupción en donde están involucrados personajes correístas, son prácticamente a diario.

    Los papeles de Panamá o ‘Panama Papers’, como se los conoce internacionalmente, van quedando en el olvido y fueron reemplazados por los negociados con Odebrecht. A renglón seguido, el vicepresidente Jorge Glas y su tío Ricardo Rivera son las figuras centrales de una temática cuya vinculación está en hidroeléctricas, petróleo, refinerías, etc.

    Luego de una década de constantes reclamos ciudadanos, se reconoce que en la justicia no ha existido independencia y que la mano de influyentes correístas presionaban las decisiones de jueces y fiscales.

    Mientras duró el gobierno correísta, su líder era el dueño de la verdad y todos sus acólitos la aceptaban sin oposición. Era el protector de su círculo íntimo. Con Lenín y el guía en Bruselas, las cosas están cambiando, por lo menos así parece.

    Ningún implicado, así por más evidencia que se presente, acepta su participación. “Se tomaron mi nombre”, se ha convertido en la muletilla de moda. Mienten descaradamente, aplicando el dicho de que mientras más repetida es la mentira, más gente les creerá.

    Un correo que circula en redes dice: Un correísta es como un cornudo enamorado. Le hablas, le muestras pruebas, le presentas fotos y nada. Él no cree, continúa ciego, sordo, mudo y dice que le mienten, te acusa de destruir su hogar.

    ¡El país exige la verdad!

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