Guayaquil, mar 18/may/10

La Reformada, en Manabí, es escenario de terror. Un ser infernal hace de las suyas con dos mujeres, hijastra y madrastra.

¡El demonio se quiere casar con una doncella!

El ente dice llamarse “Príncipe de Castilla del Bueno”. Asegura que Narcisa le pertenece desde que ella tenía 12 años. La familia de las afectadas pide ayuda a gritos a personas entendidas.

Redacción Extra

  • Calificación:

Cuando los familiares sostenían las manos de las mujeres posesas, el demonio se apoderó otra vez de sus cuerpos y sus rostros se transformaron.

Los consejeros tratan de ayudar a Ligia y a su hijastra con oraciones.

El pastor de Junín ora sobre el cuerpo de Ligia para deshacerse del ente.

Dentro de esta casa de caña y madera suceden cosas muy alarmantes, además se escuchan gritos macabros.

El recinto La Reformada, a diez minutos de Junín, en Manabí, es un sitio alejado de la ciudad, rodeado de montañas y árboles de mango, naranja, etc. Desde hace veinte días sucede algo muy extraño con una joven llamada Narcisa  y con su madrastra  Ligia Cevallos Romero.

Ellas fueron poseídas en un principio por un astuto demonio que entra y sale de  los  cuerpos de las féminas a quienes atormenta a su antojo.

Cuando esto sucede, las víctimas se desploman y sus rostros se transforman.  Luego respiran profundamente, abren sus ojos y miran fijamente a las personas presentes. Ellas intentan pararse con una fuerza demoniaca de diez hombres.
Las miradas asesinas de Narcisa se clavan en las personas que no le agradan. Ligia en cambio se queda muda y paralizada, mientras que la otra habla hasta por los codos incitada por el espíritu.

Cada vez que entran en trance, los jóvenes del pueblo corren para  sostener a las féminas y la pequeña casa de caña y tabla se llena de gente porque sus allegados no pueden con ellas. Al demonio no le gusta que los comedidos sostengan a Narcisa y los insulta a todos con el fin de que abandonen el lugar.
Se sospecha que el maligno ser es un duende, porque en una ocasión la chica  lo  vio correr de un lado a otro. “Es pequeño y su rostro es arrugado”, dijo Narcisa.

Lo cierto es que este espíritu hace de las suyas en medio del campo donde solo existe  la vivienda de las víctimas, quienes no logran liberarse definitivamente, pese a las oraciones que hace un pastor y varios hermanos de la única iglesia evangélica que hay en Junín, el sitio más cercano al recinto.

Hace unos días, las víctimas rompieron con furia la Biblia, se arrancaron los rosarios que sus allegados le pusieron como protección,  se lanzaron al piso, botando espuma por la boca, se rompieron la ropa y salieron desnudas por el campo.

El sábado pasado, Ligia Cevallos Romero salió a cobrar el bono en Calceta. Al contactarla por teléfono acordamos una cita en Junín. En este lugar existe un solo templo evangélico. Cuando llegó al encuentro se mostró muy tranquila, ya que venía acompañada de una allegada.

La mujer es madre de diez hijos y contó que crió a su entenada como a una hija. “Nos llevamos muy bien”, dijo la mujer.

Como ella padecía este tipo de problemas, la invitamos a entrar  al templo para entrevistarla y a la vez que se sometiera a otro exorcismo o liberación para ver si el ente en realidad todavía estaba con ella. En el sitio, la mujer nos contó como se inició toda esta pesadilla.

 

Comenzó en Viernes Santo
Todo comenzó a las 18:00 del Viernes Santo de este año, mientras estaba asomada en el balcón de la casa. “Vi un celaje blanco que se  transformó en  mi hijastra Narcisa. Entonces bajé y la seguí, luego perdí el conocimiento y cuando desperté estaba en los predios de una finca que queda muchos kilómetros adentro del campo. Caminé bastante”, dijo la mujer en su relato.


Agregó que al verse en ese estado lloró preocupada. “Intenté caminar, pero no pude, ese demonio  me hacía caminar de lado, algo horrible. Quería ponerme de frente, pero no podía”, manifestó con su pequeño hijo de meses en sus brazos.

Recordó que se desplomó en el monte, siendo encontrada por sus allegados y varias personas que la buscaron preocupadas.

“Creí que era mi entenada y por eso la seguí, pero no era así. Ella estaba en otra parte”,  señaló.
Lo cierto es que tanto la madrastra como la hijastra padecen los mismos síntomas.

Ángela Balda, cuñada y tía de las atormentadas, manifiesta  que las dos caen al piso simultáneamente y que fue su sobrina Narcisa la que inició esta pesadilla desde cuando tenía doce  años. “El espíritu dice que la quiere para él y que se va a casar con Narcisa”,  manifestó Ligia.

Según  Freddy Lino, pastor del  templo evangélico Apostólico de Jesús, que atiende a las dos mujeres, la jóvenes fueron llevadas hace veinte días al templo donde fueron sometidas a oración. “El demonio salió. Luego nos pidieron que fuéramos a la casa, pero el padre quería que a su hija la llevaran a un curandero. “¿Cómo quieren que ellas se liberen, si el único que libera es Dios?”, señaló el pastor.

Aquel día sábado, 8 de mayo pasado, cuando logramos contactar a Ligia, ella  fue  tratada por segunda ocasión en el mismo templo.

Otra vez le oraron
Aparentemente la mujer parecía estar a salvo, pero cuando le pusieron la mano en la cabeza entonces respiró, cayó desplomada y enmudeció. Solo movía sus párpados contestando a lo que el pastor le pedía que hiciera.

“Soy el príncipe de Castilla...”
Freddy Lino dijo que en el primer  exorcismo o liberación, Narcisa gritó el nombre del demonio que las atormenta: “Príncipe de Castilla del Bueno”.
Manifestó que el ser infernal  confesó a través de la mujer que quería hacerla su esposa y  amenazó con matar a todos, hasta a la misma madrastra, si intentaban separarla de él.

“Dijimos al padre de la joven  que tomara una decisión, de  aceptar a Dios en verdad,  para que los enemigos de las tinieblas se marchen. Aquel día, por una hora, reprendimos  a este demonio y salió. Les advertimos a los familiares que este ser podría volver con siete demonios más, si no buscaban de Dios como es debido”, expresó el pastor Lino. 

El espíritu grita que su jefa es una mujer de raza afroamericana  que vive en Esmeraldas, por lo que las víctimas sospechan que todo es producto de la brujería de una  abuela materna de la chica. 

Ligia comenta que el espíritu la respetaba cuando ella tenía a su bebé en brazos,  pero ahora no.  Ellas solo salen a la calle  acompañadas para evitar que las ataque con fuerza.  

De Junín a la reformada
Luego de que Ligia recibiera oración en el templo evangélico de  Junín, ella manifestó sentirse  bien. Nos pidió insistentemente que fuéramos hasta su casa, en La Reformada, a diez minutos, donde estaba su hijastra Narcisa. Luego de pensarlo, aceptamos ir, aunque el pastor no nos acompañó porque tenía que ir a otro lugar.

Para ir a La Reformada  nos quitamos los zapatos porque tuvimos que cruzar un río. Luego de caminar descalzos y en medio de la maleza  unos trescientos metros llegamos a la vivienda. La chica tenía puesto el rosario y estaba lúcida.
 Madrastra e hijastra conversaron con la Biblia en mano, cuyas hojas rompieron hace unos días  durante una de las posesiones fuertes. Nos demostraron que su estado de ánimo era bueno, ya que antes no podía tocar el libro sagrado, pero todo terminó con la aparición del ente.

 

El diablo atacó nuevamente

Narcisa, sentada en una banca de madera, nos reveló que el ser que la atormenta es pequeño y usa ropa negra.

Manifestó sentirse mejor que antes. “A lo mejor es porque oramos todos los días. La última vez el demonio me pegó una nalgada”, dijo la joven.
Los allegados dijeron que el intruso deja moretones en los cuerpos de las féminas.

 “Antes no podía coger la Biblia, porque cuando lo hacía, el espíritu se me metía”, dijo la joven.

Para probar si la madrastra y su hija  estaban totalmente recuperadas como aparentaban les pedimos que leyeran la Biblia. Se pararon y lo hicieron. Luego Narcisa se sentó y se desmayó. Le siguió su madrastra, a quien también la asistieron. Todos nos quedamos en silencio ante lo inesperado.

Los nervios de punta

Todos temían que Narcisa se levantara y atacara a alguien. El  silencio duró varios minutos, hasta que  la joven levantó lentamente su cabeza y clavó su mirada justo en mí.  Sentí que al demonio no le gustó nuestra presencia y la casa tembló, tal como me contó el corresponsal de EXTRA en Manabí, Hernán Lucas, quien estuvo en el primer exorcismo. 

En silencio salimos del lugar mientras las endemoniadas lanzaron gritos que se escucharon a varios metros de distancia.

Gracias a Dios salimos bien, pero con los nervios de punta.  Esta humilde familia espera la ayuda espiritual de personas entendidas. Ligia y Narcisa no quieren soportar más esta situación. 

La psicóloga Carmen Figueroa, de la Fundación El cielo para los niños en Ecuador, sostiene que las mujeres atraviesan por un episodio de histeria colectiva.

 


 

Quien desee ayudar a esta familia a superar el tormento puede comunicarse al 093298953-04-220-1100, extensión 2491.

COMENTAR:

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. Expreso.ec se reserva el derecho de editar o no publicar aquellas opiniones que no cumplan con un uso apropiado del lenguaje.

Comentario: (256 caracteres máximo)

 

Todos los derechos reservados © 2012 .
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.