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Unos avivatos que se hicieron pasar por policías, lograron que un menor que se encontraba solo en su vivienda les abra la puerta. Del interior de la residencia se llevaron cerca de dos mil dólares en joyas según su propietaria.
“A mi hijo lo maniataron y lo amenazaron con un cuchillo”, dijo la perjudicada aún nerviosa por lo acontecido. Los delincuentes le dijeron al menor que tenían que dejarle mil dólares para la mamá y que ella debía viajar de urgencia, todo esto para que él los deje pasar. Al llegar la hora del almuerzo la madre del menor se percató del delito y llamó a la Policía.
Dos agentes de Criminalística tomaron procedimiento. Revisaron toda la casa en busca de pistas, huellas digitales u objetos de los asaltantes que permitan dar con su paradero.
Lo mandaron a matar
Envuelto en una cobija, con las manos atadas y sin vida fue hallado Ezequiel Baluarte Chica, ayer a las 00:15, en las riberas del Toachi, dentro del cajón de su camioneta. Se presume que sus victimarios lo asfixiaron.
El comerciante de plátanos, de 33 años, estaba desaparecido desde el mediodía del jueves. Según su hermano, minutos antes recibió la llamada de “Verónica”, una meretriz a la que el fallecido frecuentaba. “Salió sin decir nada… no llevó ni sus papeles, solo su camioneta”, agregó.
“Lo mandaron a matar, está claro”, dijo su hermano. Los familiares sospechan que “Verónica” lo entregó a los asesinos.
Presuntamente los dos sujetos, padre e hijo que hace unos cinco meses fueron acusados del secuestro de la hija menor de Baluarte, son los únicos que tendrían motivos para querer silenciar a Ezequiel, según la apreciación de los familiares de la víctima.
Ésta es una más de las tragedias que sufre la familia, pues el ahora occiso era viudo. Su esposa, enfermera de profesión, hace tres años tomó la fatal decisión de acabar con su existencia aplicándose una inyección letal. Con ella procreó dos hijas, de 18 y 14 años, quienes con la partida de su padre quedan en la orfandad.
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