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“Él se llamaba Darwin, nada de Negro, peor Jessy”

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09 may 2019 / 15:30 H.

Molesta, indignada y dolida. Así se encuentra la madre del hombre que fue asesinado a cuchilladas por otro reo, en el Centro de Privación de Libertad de Latacunga, Cotopaxi, la tarde del pasado miércoles 7 de mayo.

Molesta porque no quiere que a su hijo se lo siga identificando con un apodo. “Él se llamaba Darwin Eddy Corozo Camacho. Nada de Negro, peor Jessy”. Con un a voz cortante, la mujer pide que dejen de señalarlo con ese ‘mote’. Explica que Jessy era un hombre que hace mucho tiempo vivió en ese sector, “pero no sé por qué a mi hijo lo confundían con él”.

En diálogo exclusivo con EXTRA, la mujer habla del suceso que fue ampliamente difundido por redes sociales, por un video que habrían grabado otros internos. Un caso que conmocionó al país y que cuestiona, una vez más, la seguridad y el control en las cárceles del país. Los implicados en el hecho fueron identificados como José Luis Reina Lozada y Ariel Ricardo Correa Córdova. Ambos están procesados por asesinato.

Algunos familiares de Corozo Camacho aseguraron que la agresión “estuvo planeada”. Entre otras razones, lo atribuyeron al repentino cambio de sitio de reclusión. “A Darwin se lo llevaron a Latacunga el viernes a las cinco de la mañana. Él, su hermana, la abogada y yo pedimos que no lo trasladaran porque ya había sido amenazado”, comentó la madre del asesinado.

Ella contó que su hijo iba a ser cambiado al pabellón de máxima seguridad de la cárcel de Guayaquil. Sin embargo, dijo que eso no se llevó a cabo porque en ese lugar, al parecer, hay personas privadas de libertad muy peligrosas.

Según la señora, el cambio de reclusorio fue porque a Corozo Camacho lo acusaban de integrar una banda dentro de la cárcel. “Eso es mentira, mi hijo nunca hizo nada malo dentro de la cárcel. De lo que pueden acusarlo es de ser muy ‘amiguero’. Le daba la mano a cualquiera que lo necesitaba”, mencionó.

Todo estaba “preparado” para matarlo

La mujer pidió a las autoridades que le expliquen por qué su hijo estaba en el policlínico del centro de privación de libertad, ya que él nunca habría indicado estar enfermo. Eso la hace sospechar de que todo fue premeditado.

“Quien graba ese vídeo, al parecer, ya conocía lo que iba a pasar, porque está listo esperando a que mi hijo salga por la puerta, la cual no quisieron abrirle mientras era atacado. Luego siguen toda la secuencia hasta que cae al piso y se ve cómo el asesino se retira del sitio como si nada”, manifestó la mujer a la vez que abrazaba a uno de los hijos del fallecido.

“Los dos guías que estaban al momento de la muerte de mi hijo no impidieron que lo mataran. ¿Cómo entraron esas armas a la cárcel? ¿Quiénes le daban seguridad a mi hijo para que no le pasara nada?”, cuestionó.

La esposa de Corozo Camacho recordó que la última vez que conversó con él fue la noche previa a su traslado a Latacunga. Él les habría pedido que lo impidieran, ya que temía por su vida. Corozo fue detenido en noviembre de 2017 cuando, durante una investigación policial, se lo vinculó a varios hechos delictivos registrados en el Puerto Principal. Uno de estos fue el robo frustrado a un camión de transporte de valores en el sector comercial de la bahía, centro de la ciudad, donde murieron tres personas y siete resultaron heridas.

Otros hijos asesinados

La muerte ha rondado sobre la familia de Corozo Camacho. La primera en caer fue Leonela Maribel Benítez Camacho, quien fue asesinada en abril de 2006 de un disparo, cuando tenía 21 años.

La segunda muerte ocurrió en mayo de 2011, cuando Judson Hilario Corozo Camacho, en ese entonces de 17 años, fue baleado mientras se bañaba en el estero. Tres semanas después fue asesinado Carlos Corozo Camacho, de 20 años, de un solo tiro.

Un larguísimo historial delictivo

En la página web del Consejo de la Judicatura constan 19 registros de procesos en contra de Darwin Eddy Corozo Camacho, de 40 años, estos por varios delitos por los cuales fue investigado desde el 2002 el fallecido. Sin embargo en ese año ya constaban con cinco detenciones anteriores.

Las infracciones son por sustracción, contra la vida, asociación ilícita, robo, robo agravado, tentativa de asesinato, asesinato, tenencia y porte de armas, lesiones y delincuencia organizada.

En el 2002 se lo procesó por la muerte del suboficial de policía, Wilman Rey y del guardia de seguridad, José Ramírez Alvarado, ambos asesinados en diferentes líneas de transporte urbano. En el mismo año habría estado involucrado en el crimen de una vendedora de leche en el sector del Guasmo, sur de Guayaquil. Luego de la muerte del uniformado fue detenido y este habría confesado varios delitos más que a esa fecha supuestamente cometió con la banda conocida como la del Negro Jessy.

En las investigaciones también se lo implicaba como sospechosos principal del ataque a otro miembro de la Policía, a quien habría apuñaló y despojó de su arma de dotación, cuando el carro del gendarme sufrió un desperfecto en la Perimetral. Otros de los delitos por los cuales la policía estuvo tras la pistas de Darwin fue por robos a taxistas y a un camión de una empresa de gaseosas.

Para el 2014 ya con 34 años, Darwin, con amplio prontuario delictivo estuvo en la lista de los más buscados.

En junio del mismo año fue detenido por una tentativa de asesinato, donde se le dictó prisión preventiva para investigar el hecho, sin embargo al momento de procesarlo s conoció que el sujeto habría utilizado varios nombres para tratar de despistar a los agentes policiales.

En el 2014 ya tenía doce detenciones por crímenes que iban desde asalto y robo hasta la violación a una joven, los cuales fueron descubiertos al hallar la ficha delictiva N° 2334, pero fue puesto en libertad tras no encontrar evidencias durante el proceso judicial, por lo que se le dictó auto de sobreseimiento provisional.

En septiembre del 2015, Corozo nuevamente fue detenido, en esta ocasión por llevar en su poder un arma de fuego sin su respectiva documentación, además habría intentado repelar la acción. En el 2017 nuevamente fue detenido, completando así más de una docena de aprensiones. En ese año se lo involucró en el robo frustrado de un blindado en la Bahía y muerte de tres personas durante este asalto. Corozo fue procesado por el delito de delincuencia organizada por el cual cumplía la pena de 40 meses de los cuales pasó 30 pasó en Centro de Privación de Libertad de Guayaquil y finalmente trasladado a Latacunga.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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