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Le advirtió a su hermana que le dejaría el cadáver de su madre

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16 mar 2019 / 13:54 H.

“Yo a mi madre nunca la dejé botada, la dejé en la casa de mi hermana. Si tuviera las posibilidades económicas no lo hubiera hecho”.

Así comenzó el relato de Galo Franco Mora, el hombre que la mañana del jueves tiró en la vereda de la casa de su hermana un ataúd con el cadáver de su mamá, Rosa Elvira Mora Banchón.

Rosa tenía 90 años y falleció la madrugada del martes por causas naturales.

Galo afirmó que su hermana vive en Estados Unidos y que él ya le había advertido que si no corría con los gastos funerarios de ella, le iba a dejar el cuerpo afuera de su vivienda. ¡Y dicho y hecho!

“Yo le dije lo que iba a hacer y me contestó: ‘llévalo’. No creyó que era verdad”, sostuvo Franco.

Galo lamentó no haber asistido al sepelio de su madre. Y que lo único que le han informado es que su hermana le va a cancelar en dos partes a la funeraria los costos.

“Le dije que se lo iba a dejar. Me dolió en el alma lo que hice, dejarla allí, no sé si mi hermana tiene alma. Por mi madre velé siempre, la bañaba y le daba de comer”, expresó el hombre.

También dijo que tiene otro hermano que, asevera, “es como si no existiera”.

Admitió que lo hecho no es correcto, pero “tampoco es correcto que mi hermana no ayude a darle cristiana sepultura. Si yo hubiera tenido dinero lo hubiera hecho”, indicó.

Manifestó que su relación con su hermana era cordial, que se llevaban bien, pero que “ella es feliz a su manera. Yo le tengo envidia, lo admito. Mi hermana viajó con ayuda de mi madre, le debía eso a su mamá. Ella es jubilada en Estados Unidos y dice que no tiene dinero”, objetó Franco.

Galo y sus otros ñaños son hermanos solo por parte de madre. Según él, de pequeño vivieron juntos, pero se separaron ya de adultos y que fue él quien se quedó viviendo con su madre.

Rosa tenía 20 años residiendo en la villa 12, manzana 213 de la cooperativa Francisco Jácome, al noroeste de Guayaquil.

Finalmente, el hombre manifestó que le hubiera gustado estar en el sepelio de su progenitora, pero “con reverendo escándalo, cómo iba a ir al entierro”.

A la finada la sepultaron a las 16:20 del jueves, en el camposanto Jardines de Esperanza. A su sepelio no asistió ninguno de sus hijos.

Le advirtió a su hermana que le dejaría el cadáver de su madre

Los vecinos de doña Elvira y de Galo no salen de su asombro. Ellos conocieron de la muerte de la señora por su hijo.

“Vecinos, mi mamá falleció y será velada en una sala de velación”, le habría dicho Franco.

Carmen Rizo contó que en el barrio pensaron que la hija que vive en los Estados Unidos iba a cubrir los gastos funerarios, pero la mañana del jueves una persona que trabaja en la funeraria fue al sector para contarles que Galo había sacado el cuerpo y luego lo habían retornado a la funeraria, pero no había cómo sepultarla, y ya tenía tres días muerta.

“Si no tenía dinero hubiéramos podido hacer una recolecta y no permitir eso. Entre los vecinos recogimos 400 dólares, pero eso era para la caja y la funeraria”, dijo Carmen.

La señora agregó que Galo fletó una camioneta para trasladar el cuerpo de su mamá hasta la Nueva Keneddy, sin embargo no le dijo al conductor que en el cofre llevaba el cadáver.

Manuel Bermeo, otro morador, sostuvo que él asumió la deuda en el camposanto para que la adulta mayor pueda ser sepultada. “Nos endeudamos a 36 meses, esperamos que con los bingos que vamos a hacer podamos cancelar la deuda”, expresó Bermeo.

EL DATO:

La señora de la funeraria se acercó para pedirnos la ayuda. La mañana del jueves. No sabía cómo sepultarla, tenía ya 3 días muerta. Según moradores, desde hace más de un año no veían a su vecina Elvira. Ella antes de enfermar vendía ropa que su hija enviaba desde los Estados Unidos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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