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El cáncer no tiene la última palabra

I
16 mar 2019 / 16:13 H.

La joven Andrea Bastidas tiene su corazón destrozado porque a su único y amado hijo, Benjamín, de 7 años, la muerte lo acecha: hace 4 meses le diagnosticaron un tumor maligno en la cabeza.

Pese a todo, ella agota todos los esfuerzos para salvarlo. La mera idea de perderlo trastorna su mente pero, a su vez, la insta a luchar hasta el cansancio a no darse por vencida.

De allí que toca puertas a diestra y siniestra. Ella lo único que desea es que el tumor maligno desaparezca. ¡Y punto!

Aunque la ciencia no le da muchas esperanzas de ganar la batalla, Andrea se aferra a su fe en Dios y se convence de que sus plegarias, al final, serán escuchadas.

ASÍ COMENZÓ TODO

Su Benjamín, un niño activo, deportista y destacado estudiante, empezó repentinamente a sufrir fuertes dolores de cabeza. Su progenitora, con pastillas de venta libre, trataba de calmar los malestares que pensaba se derivaban de jugar pelota.

Iniciaba diciembre de 2018 cuando notó que el ojito izquierdo se le estaba desviando. No tuvo tiempo de pensar en la Navidad. Quería saber qué le ocurría al niño.

Todo se trastornó. A Benjamín le diagnosticaron hidrocefalia. Por tal razón, lo sometieron ese mismo mes a una operación para ponerle una válvula.

Este aparato le permitió drenar el agua de su cabeza y evitó que le creciera desmedidamente.

Un mes después, la madre tuvo que ingresarlo a otro hospital para que le tomaran muestras de un absceso en su cráneo. En enero, el resultado fue devastador: le informaron que su hijo padecía de un agresivo tumor maligno (glioblastoma multiforme grado 4).

Andrea inició una ‘lucha campal’ contra la enfermedad. Todos sus esfuerzos y fe se orientaron a salvar la vida de su retoño.

Entre otras cosas, habló con los profesores de la escuela para que a su hijo lo ayudaran a terminar el año lectivo. Él había dejado de asistir desde que le descubrieron la enfermedad.

Benjamín aprobó sus estudios y está listo para iniciar el cuarto año de educación básica. Sus seres queridos anhelan que, igual, supere esta dura prueba que le puso la vida.

Bingo para recaudar fondos

Y mientras llega el momento del regreso a clases, su mamá agota todos los recursos para salvarlo. “Lo hago tratar en Solca y lo que me han informado es que debo someterlo a quimio y radioterapias. Lo que no me han indicado aún es que si con ese procedimiento le van a reducir el tumor. Empezaría la próxima semana y de allí cada 21 días”, explicó la desesperada madre, quien tampoco conoce cuánto le va a costar el tratamiento. Pero como desde que empezó su peregrinaje no ha dejado de gastar dinero en medicamentos y movilización desde el cantón La Libertad, donde reside, hasta Guayaquil, siempre está en organizaciones de eventos benéficos para recaudar fondos.

“Preparo secos, bollos, organizo campeonatos de fútbol y muchas otras actividades. Para este domingo tengo previsto desarrollar un bingo en el Club de Leones de La Libertad”, informó con la esperanza de que la ciudadanía la ayude con la compra de una tabla.

Sus redes sociales le sirven no solo para anunciar las actividades benéficas que realiza. También las utiliza para implorar una oración para su hijo y exteriorizar sus penas como el mensaje que puso hace poco: “Es un golpe duro, pero sabemos que son pruebas de vida, mucho más allá de los médicos, la medicina es Dios, solo Él tiene la última palabra...”.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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