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¡De galería de arte a casa ‘fantasma’!

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07 ago 2019 / 15:42 H.

Un ojo pintado en una de las paredes principales ‘vigila’ la casa ubicada en las calles Higueras y Costanera, en el sector de Urdesa, en el norte de Guayaquil. La imagen está sobre un fondo rojizo y hace sentir a los transeúntes que son observados y que adentro hay un secreto oculto.

Para ingresar al inmueble, cuya maleza decora lo que alguna vez fue un jardín, hay que escalar un muro de dos metros de alto pintado con cuadrados de varios colores. La única puerta de acceso tiene dos candados algo oxidados.

La casa tiene más de tres décadas y hace ocho años aproximadamente fue habitada por un artista que creó un proyecto y una galería que atraía la mirada de cientos de guayaquileños. Pero desde 2012 cerró, dejando la vivienda a la ‘suerte’ y al cuidado de las aguas tranquilas del estero Salado que bordea el patio.

Hoy, los vestigios de la galería son los únicos testigos mudos de los visitantes esporádicos que tiene el inmueble: jóvenes que ingresan a ‘curiosear’, a beber, a consumir drogas, a buscar fantasmas o dejar que la adrenalina los envuelva.

EXTRA ingresó al sitio para corroborar o descartar la presencia de espíritus. Al cruzar el muro, la primera imagen es un piso sucio, escombros de cemento, maleza seca y una amplia entrada de escaleras de mármol que han sido rayadas con aerosol rojo y negro.

El ambiente es pesado, frío, como si alguien observara a quien camina en el sitio.

¡De galería de arte a casa ‘fantasma’!
La cocina tiene el piso y los anaqueles destruidos. Al fondo, hay un pasadizo que conduce a otra habitación vacía.

La casa tiene más de 10 habitaciones sin puertas ni ventanas, un ático, un cuarto de estudio y una piscina llena de agua verde, hierba y basura. Las baldosas son azules, están garabateadas y al pie está un viejo columpio hecho de neumático.

Atrás del columpio, hay una especie de mesa improvisada en la que hay cáscaras de conchas, cajas de fósforos, trozos de madera, pedazos de cemento y basura.

Atrás, un cuarto con telarañas, un pedazo de tela y un vidrio sobre un neumático donde hay cucharas y fósforos usados. Las paredes son blancas y están pintadas con grafitis y malas palabras. A un costado, hay una escalera de madera, en forma de espiral, que conduce hasta el ático.

El techo del ático está recubierto con madera. Las paredes, blancas, muestran caricaturas de animales, monstruos, grafitis y firmas de quienes han explorado el sitio. El artista que ideó su proyecto en ese lugar afirmó que gran parte de los diseños que dibujó siguen intactos. Se mostró orgulloso de eso.

Comentó que el año pasado hubo un pequeño incendio que destruyó una parte del tejado, dejando un gran agujero por donde entra la brisa del estero. Los escombros quemados aún están en el piso.

¡De galería de arte a casa ‘fantasma’!
La piscina está llena de agua verde, hierba y basura. Las paredes fueron garabateadas.

El artista recordó que la casa estaba menos destruida cuando accedió a ella. También que en lugar de basura, algunas habitaciones tenían documentos tirados en el piso, cubiertos por el polvo. Y las paredes estaban llenas de telarañas.

Hoy no hay documentos, pero sí una colchoneta, dos cortinas improvisadas con telas sucias. Zapatos impares, botellas vacías de agua y de cerveza. También garabatos de fechas, nombres e iniciales de enamorados.

En una revista que publicó el artista, señaló que en la época de los 80 la casa fue utilizada como una bodega por la familia que la construyó. En 2000, el inmueble pasó a manos de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD), que también la usó como almacenamiento. Posteriormente, el arte se adueñó del sitio.

Algunos espacios como la sala, el garaje, el ático y una de las habitaciones principales habían sido llenados con cuadros y obras artísticas. Hoy parece un laberinto vacío, empolvado. Los cuartos tienen armarios y repisas de madera apolillada y las tinas del baño negras. En una de ellas, una iguana bebé descansaba.

Los vecinos del inmueble se asombran siempre con la presencia de alguien que intente ingresar a la casa, pero admitieron que están acostumbrados a que por las noches ocasionalmente se convierta en un refugio de consumidores. Un domingo por la noche, cuatro adolescentes salieron de la vivienda corriendo al ver un patrullero de la Policía.

¡De galería de arte a casa ‘fantasma’!
El ático conserva parte de los dibujos realizados por el artista en 2011.

Sin embargo, los agentes no pueden ingresar al sitio por ser una propiedad privada y no ver o corroborar un delito flagrante. Este Diario solicitó información al Municipio de Guayaquil sobre las casas abandonadas en la ciudad y el procedimiento que realiza la entidad al detectar o recibir la denuncia de un predio deshabitado. No obstante, quedaron en responder las preguntas solicitadas.

La casa parece un laberinto tétrico. Algunos lugares, como la cocina, tienen un ambiente pesado, fantasmal, aunque no se escuchan pasos ni se ven sombras. Ese cuarto, por ejemplo, tiene las paredes cuarteadas, los anaqueles dañados y el piso destrozado. Pareciera un escenario de una película de terror ambientada en la época de los 70.

No hay focos ni enchufes. Tampoco objetos que se puedan robar. En una de las paredes del ático, hay un hueco que parece un escondite. Ese ‘cráter’ está desde hace varios años, según se pudo corroborar en las fotografías que publicó el artista en su revista.

La casa no tiene letreros ni números en los cuales se pueda obtener información de sus propietarios o si está en alquiler el sitio.

-¿Y el dueño de la casa?

-De él no te puedo decir nada ni dar información de cómo contactarlo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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