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Emociones, las enemigas de tu billetera

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09 ago 2018 / 21:36 H.

Gastos. Una palabra tan simple pero que ocasiona dolores de cabeza, en especial en quincena y fin de mes. Aunque la mayoría de personas suele hacer cuentas y cuidarse de gastar demasiado, todos -en algún momento- se han visto tentados ese impulso que te obliga a comprar algo innecesario.

A esta situación se las conoce como las famosas compras impulsivas, que a diferencia de las compras previstas, solo buscan satisfacer una emoción. Así es, el corazón juega en contra del bolsillo y te hace “necesitar” esas cosas que no siempre están dentro de tu presupuesto, pero ojo, aquí no todo es tu culpa.

En realidad, todo es un juego entre el marketing y las emociones para lograr convencer a esos futuros clientes. Según el estudio Neuromarketing: las emociones y el Comportamiento de compra, presentado en Bolivia, el proceso de compra es más complejo de lo que se cree, además involucra factores internos que ejercen la decisión definitiva del consumidor.

Algunos investigadores señalan que abrir tu billetera por impulso es una acción netamente emocional, se podría decir que es la victoria de las emociones sobre la mente pensante, lo que resulta en el frecuente conflicto entre los sentimientos y la razón.

Otro estudio de la Universidad de Valencia señala que uno de las factores para las compras impulsivas es la afectividad, es decir, que ciertos productos son conscientes de tratar a sus clientes como “un ser humano” y logran venderle emociones, actividades y vivencias.

El mismo estudio señala que la compra impulsiva y la compra compulsiva —necesidad irresistible de comprar de forma masiva— tienen un elemento común: el sentimiento de posesión y de urgencia. Las profesoras Helga Dittmar y Jane Beattie en la Universidad de Brighton (U.K.) señalan que este tipo de compras pueden producirse por un sentido de identificación, lo que significa, que no compras un bolso, sino lo que representa en diferentes contextos que puede ser comodidad, trabajo, profesionalismo y un sinnúmero de cosas.

Obedecer a las emociones

Ser impulsivo y terminar comprando cosas extras puede ser inevitable, pero es importante que identifiques por qué lo haces. La revista Forbes recopila las conclusiones de Barry Feig en el libro Hot Button Marketing (Adams Media), donde se clasifica todas las decisiones de compra en por lo menos 12 diferentes emociones que provocan que gastes tu dinero:

- El deseo de control

- El típico “soy mejor que tú”, o deseo de sobresalir

- Deseo de descubrimiento o innovación, que aparece en salidas al cine, arte y eventos.

- El ya clásico: “Me lo merezco”.

- Seguir los modelos perfectos. Aquí entran estereotipos como la casa perfecta.

- Pertenencia. Membresías, clubes deportivos o cualquier otra actividad que te hagan sentir incluido.

- Diversión.

- Falta de tiempo. Cosas que apelan a tu ritmo de vida.

- Tener solo lo mejor.

- Sexo, amor y romance.

- Ayudar para aliviar el sentimiento de culpa. Entran gastos como donaciones a fundaciones, ONG o comprar rifas de beneficencia aunque sabes que no ganarás nada.

- Cambios. Mostrar una nueva faceta de ti, ya sea cambiando tu armario o poniéndote una que otra crema milagrosa.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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