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¡Marcada por los celos y la vida!

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30 abr 2019 / 00:00 H.

A Paola López le invade una doble tristeza: Hace 10 días fue víctima de un ataque con un trozo de vidrio que le dejó una cicatriz de más de 12 centímetros en su rostro, por lo que ahora tendrá que retrasar su sueño de ingresar a la universidad. Ahí están sus dos penas.

Además de esta cicatriz, la joven, de 20 años, nació con labio leporino. En el borde superior del labio aún tiene las secuelas de este defecto congénito.

Cuando tenía dos meses de nacida, ella fue sometida a dos intervenciones quirúrgicas para reparar la parte superior de su boca. Su familia es de escasos recursos económicos, lo que ha impedido someterse a una cirugía estética.

Paola aprendió a vivir con dicha huella en su labio. Asegura que esto no ha sido impedimento para hacer su vida con normalidad.

Nunca se ha sentido menos que nadie, pero se aflige al recordar la otra cicatriz, aquella que abarca casi toda su mejilla derecha y parte de su oreja.

Así ocurrió la agresión:

La chica rememoró los amargos momentos que vivió la madrugada del viernes 19 de abril. Ella salió de su casa para pasear con cuatro amigos por el malecón de Durán, ubicado en la ciudadela Abel Gilbert 3.

De pronto llegaron dos muchachas en motocicleta, se subieron a las rejas del lugar y la agredieron verbalmente al igual que a sus amistades.

López y sus panas se retiraron del sitio y caminaron hasta la casa de uno de ellos, en la ciudadela Primavera 2. Cuando estaban a pocos metros de llegar a la vivienda, Paola sintió que la agarraron del cabello.

“Esa chica se acercó corriendo. Fue tan solo cuestión de segundos. Enseguida sentí un dolor insoportable y la sangre rodaba por mis mejillas. Mis amigos gritaban”, contó la afectada.

Paola mencionó que la hermana menor de la presunta agresora no permitió que la joven que estaba con ella la ayudara. En la arremetida, uno de sus amigos por poco resulta herido.

“Ella me clavó el pedazo de vidrio en el rostro, al parecer era parte de una botella que no sé de dónde sacó ni en qué momento la partió. Cuando me curaron encontraron residuos de cristal en la herida”, recordó.

La víctima asegura que el problema se originó porque su atacante estaba celosa de ella, creía que mantenía un amorío con su ex.

“Ella mal interpretó la relación, él es mi amigo. Estábamos conversando. Recuerdo que cuando ella llegó, él le dijo: ‘eres muy intensa, posesiva’. Esto la enfureció más y nos amenazó a todos, pero no pensamos que lo iba a cumplir y muchos menos que me iba a agredir con un vidrio”, sostuvo.

La joven identificó a su presunta atacante como Génesis Arreaga, de 22 años.

¡Marcada por los celos y la vida!

Hasta 25 días de incapacidad

Luego de la agresión, Paola fue llevada por sus amigos a una casa de salud del cantón ferroviario. Allí suturaron la herida. Fueron aproximadamente cincuenta puntos.

En la Fiscalía de Durán, Paola no pudo realizarse la valoración médica para que le otorguen los días de incapacidad y de esta manera asentar la denuncia, por eso acudió a la Unidad de Flagrancia de Guayaquil.

En este lugar, el médico legista le otorgó “de 20 a 25 días de incapacidad, salvo complicaciones o secuelas que pudieran presentarse”, indica el informe de la Fiscalía.

El documento, además, específica que la joven fue atacada con un objeto cortopunzante y que, como consecuencia, tiene un “traumatismo en la hemicara derecha y en el pabellón auricular del mismo lado”.

Sin embargo, Paola cree que el informe médico no fue favorable para ella, ya que su herida reviste mayor gravedad. “Pudo haberme cortado el cuello. Ella anda campante y yo con un parche en la cara, con gafas. Me destrozó mi vida, mis planes, y ni siquiera tiene orden de detención”, afirmó.

La joven refirió que al día siguiente de su ataque, la hermana de la agresora circulaba en un carro y, al ver a sus amigos, se asomó por la ventana del auto, se rió y les dijo: “ya vi cómo quedó Paola, lo mismo les va a pasar a ustedes”.

Quiere ser abogada

Reconoce que aunque la enorme marca la ha desmotivado sus sueños están intactos: quiere continuar con sus estudios y así conseguir un empleo para ayudar a sus familiares. Es la menor de tres hermanos.

Durante tres años buscó un cupo en la Universidad de Guayaquil porque su anhelo es convertirse en abogada. Sin embargo, no alcanzó el puntaje requerido para ingresar.

A principio de este año lo intentó, pero esta vez en la Universidad de Milagro.

Hace poco más de un mes la llamaron porque aprobó para estudiar en la Facultad de Filosofía.

“Ya estaba lista para iniciar el preuniversitario, me dijeron que comenzaba a mediados de mayo, pero ahora me va a tocar esperar, porque no quiero asistir a la universidad con esta enorme cicatriz”, afirmó.

Paola no reniega de su suerte. Piensa que lo que está viviendo es una lección, “que las cosas pasan por algo” y que quizás la desobediencia a su madre, quien le pidió que no anduviera en la calle por las noches, la tiene viviendo esta dura prueba.

“No sé qué pasará conmigo, tampoco qué pasará con esta cicatriz. Entro en depresión, no me atrevo a pensar en mi futuro”.

Ahora ella tiene la ilusión que el día de su cumpleaños, el 30 de julio, la enorme marca sea solo un mal recuerdo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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