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¡Prostituirse para no morir en el intento!

I
11 sep 2018 / 12:00 H.

Unos 200.000 venezolanos llegaron al país para quedarse. De esa cifra, un puñado del que aún no se tienen estadísticas exactas está ‘pisando fuerte’ en el oficio más antiguo del mundo: la prostitución, tanto en la web como en los burdeles y la calle.

EXTRA hizo una radiografía recorriendo esos tres escenarios, algo que devela una realidad sin precedentes que empieza a generar conflictos por tarifas, peleas de territorio y tipo de servicio ofrecido por las trabajadoras sexuales.

En la calle, por ejemplo, ha habido una disminución de la tarifa de hasta el 50 %; mientras que un burdel, de los que se pueden calificar como ‘representativos’, optó por manejar chicas de esa nacionalidad en su ‘zona Golden’, un área destinada hasta hace menos de un año a colombianas, argentinas y chilenas. Ellas cobraban $ 90; las chamas, $ 40. En la web, los precios varían. He aquí el resultado...

En los burdeles

“Entre nosotras nos avisamos y analizamos los beneficios de esto”

El ‘área Golden’ de un conocido burdel de Durán (Guayas), desde hace un año, de veinte chicas que ofrecen servicios sexuales allí, diecisiete son venezolanas.

Las historias se repiten. Siempre alguien, otra venezolana, le habla a la que recién llega de la posibilidad de ejercer la prostitución. “Entre nosotras nos avisamos y analizamos los beneficios de esto. No es fácil, porque la mayoría no se dedicaba a esto en Venezuela. Así que llegamos a aprender. Literalmente”, recuerda Rubí, que confiesa, por ejemplo, que le sorprendió que el hombre ecuatoriano no se rasure totalmente.

Pueden ganar de 150 a 300 dólares en una noche, dejando el punto a 40. En esa zona, hace algo más de un año, las trabajadoras eran colombianas en su mayoría. El servicio costaba $ 100.

Sin embargo, para las chicas de Venezuela que están actualmente allí, esos ingresos son muy representativos teniendo en cuenta que cada dólar aquí es un sueldo básico allá en su país.

Pese a esto, la zona general de este prostíbulo mantiene en su mayoría a ecuatorianas. En otros sitios, como en la 18, las foráneas incluso cobran más si están operadas.

Por las calles

“Quieren meterse en nuestras esquinas”

“La calle se ha vuelto peligrosa”, reza una canción de la banda ecuatoriana Rocola Bacalao que bien describe el panorama actual de la prostitución de esquina. Cuando Guayaquil duerme, una guerra campal tiene lugar en muchos sectores de la urbe. La lucha tiene un solo trofeo: el territorio para ejercer.

Todo empezó hace un año, recuerda Marisol, la Bombón, parada en una esquina de la calle Los Ríos. “Desde que llegaron las venezolanas bajaron nuestros ingresos. Y claro, ¿cómo no van a bajar, si dejan el punto completo a diez dólares, cuando lo que cuesta el normal es veinte?”, reclama.

Se llama ‘punto completo’ a ‘los tres platos’: sexo oral, vaginal y anal. Un oral en la calle cuesta $ 10; las venezolanas cobran hasta $ 5, dice la Bombón.

A esas diferencias tarifarias se suma la pelea por el territorio. “Han llegado a pedirnos permiso para trabajar de este lado, pero las mandamos ‘zumbando’. A golpes las sacamos”, asegura.

Y si de peleas hablamos, Katherine tiene mucha experiencia. Es colombiana y desde hace nueve años tiene ‘su oficina’ en Hurtado y 9 de Octubre. “Quedarme aquí me costó peleas con cuchillo. Es difícil para las chicas que recién llegan. Yo en realidad entiendo que cobren barato. Para ellas, cada dólar es un sueldo en su país”, recuerda.

En la zona regenerada, las venezolanas tienen ya su terreno definido. Están en 9 de Octubre y Antepara, en las inmediaciones del parque Centenario y, entre otros sitios, en Clemente Ballén y Los Ríos.

En internet

“En la web hay catálogos completos y a costos variados”

Internet es una plataforma utilizada para concretar citas, ver catálogos de chicas y buscar ofertas. Luis Murillo Castro tiene 36 años y desde su percepción ha habido un incremento de la oferta de venezolanas.

“Son incluso más ingeniosas. Te graban un vídeo en WhatsApp, te ofrecen el servicio, salen con un letrero en el rostro y su número. Bien provocativas”, detalla este usuario.

Si en Twitter escribes “prepago” y alguna nacionalidad, y luego pones tu ciudad, la oferta te sale inmediatamente. Varían mucho los precios. “Incluso te hacen promociones y servicio a domicilio”, dice Óscar Cereceda, otro usuario. Sin embargo, él ‘prefiere’ los prostíbulos. Teme por su integridad o sus pertenencias. No cree que este tipo de ofertas sean del todo seguras.

Discrepa con él Renato Arana. Es consumidor de escorts (acompañantes) vip, “chicas que tienen todos los exámenes al día, que acceden a muchas otras cosas y que guardan la discreción”.

En ese escenario no ha habido un cambio sustancial. “Hasta ahora se ha mantenido; pero sí he visto que, por ejemplo, ya hay escorts venezolanas independientes a 150 dólares, de los 600 o 300 que suelen costar las que trabajan bajo agencia o con una página oficial. Ese, por ejemplo, ya es un indicador con el que yo personalmente no me arriesgo, porque nunca sabes qué puedes encontrar a cambio del precio bajo”, resume.

Los expertos

“Nunca se vio tal competencia”

Hace diez años ocurrió con las colombianas, migraron acá. Ahora han tenido que salir del mercado porque el escenario económico no les beneficia como a las de Venezuela que, como vienen de un país con devaluación monetaria, han bajado los precios a la mitad en los prostíbulos. Nunca antes se vio tal competencia. Esto está replicándose en los prostíbulos de todos los rincones del país. Están de moda.

José Ochoa, presidente de la Federación Nacional de Centros de Diversión para Adultos.

“Uno no manda en el bolsillo del cliente”

Este año se fueron las colombianas y llegaron las venezolanas. Es una realidad. En la calle Salinas hay unos 30 locales. Cada uno tiene cerca de 15 chicas. De esas, al menos 5 son de Venezuela. Ahora mismo hay una pelea porque las chicas de ese país operadas están cobrando $ 15, de

$ 12 que cuesta el punto. Pero contra eso no podemos luchar. Uno no manda en el bolsillo del cliente y no sabemos qué pasa adentro.

Brenda Rentería, presidenta de la Asociación de Propietarios y Coarrendatarios de la calle Salinas.

“No están quitando mercado”

Ellas no están quitando mercado. Siempre han existido prostitutas extranjeras en el país. En algún tiempo fueron las peruanas, en otro las chilenas y más recientemente las colombianas. La prostitución es una economía que circula en todos los países de América Latina. Es cierto que hay más oferta de venezolanas, pero la mayoría no se dedicaba a esto antes, e incluso son preparadas. Huyen de la explotación laboral en la mayoría de los casos.

Willington Paredes, investigador de la actividad de la prostitución.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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