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¡Ecuatoriana fue secuestrada y torturada en Perú!

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15 ene 2020 / 10:20 H.

“Me hicieron mucho daño, ellos me torturaron, me tenían encerrada en un lugar oscuro, no sé cómo escapé”, es parte del doloroso testimonio que Jéssica Vanessa Viana Lucín dio a sus familiares a su llegada a Guayaquil.

La mujer, de 30 años, estaba desaparecida desde el pasado 7 de enero, cuando tomó un avión desde Santiago de Chile hasta Lima, Perú. Desde su llegada a la base aérea sus familiares desconocían de su paradero. Estaban desesperados.

Finalmente, el pasado viernes, Vanessa fue encontrada por una mujer deambulando por las calles de Lima. La joven la llevó hasta una estación de Policía y el domingo con la ayuda de un allegado la trajeron a Guayaquil.

“Pedimos comunicarnos mediante una videollamada con Vanessa. Pero no nos reconoció. Estaba ida. Un amigo de mi esposo nos ayudó con el pasaje y la pudimos traer de vuelta, queríamos saber qué le había pasado, ella estaba bien”, relató su tía, Alexandra Viana.

A su llegada al Puerto Principal sus familiares percibieron que Vanessa no era la joven alegre, animada y cariñosa que conocían. Lo que vivió en Perú transformó su vida.

A su tía la mira con desconfianza, se porta agresiva y dice cosas incoherentes, “ella nos dice que estamos muertos”.

A todo esto se suma el hecho de que, al parecer, le suministraron una sustancia alucinógena, la secuestraron, torturaron y, además, la violaron, dijo la allegada.

▶Lee: ¡Se esfumó sin dejar rastro!

Salió por agua

Vanessa relató a sus familiares que a su llegada al aeropuerto limeño y luego de pasar por migración acudió hasta la terminal terrestre de la capital peruana para tomar un bus que la traslade a Guayaquil. En ese lugar adquirió el ticket para poder viajar a esta ciudad.

Pero lo que pensó que sería un tranquilo viaje se malogró cuando salió de la estación de buses para comprar una botella con agua.

Vanessa le contó a sus parientes que luego de beber el líquido se sintió mareada. En el trayecto, cuando apenas había avanzado unos cuantos metros, fue abordada por un hombre con aspecto de mendigo.

“Él le pidió dinero y mi sobrina le dio una moneda, pero el hombre le insistió, le dijo que le diera más y estiró sus brazos hacia ella. Desde ese momento perdió el conocimiento. No supo qué le pasó”, contó su tía Alexandra Viana.

La mujer no recuerda dónde la llevaron y qué pasó durante los tres días en que permaneció en la capital peruana, antes de ser encontrada.

“Solo nos dice que la agredieron, que le hicieron daño. Que era un hombre gordo y que habían otras personas más. Si alguien de contextura gruesa se le acerca comienza a gritar. Además le tiene miedo a la oscuridad”, mencionó John Macías, primo de la afectada.

Un día después de su llegada a la urbe porteña, Vanessa fue llevada hasta una casa de salud para ser valorada por médicos y saber qué droga le suministraron.

La afectada es madre de dos niñas, de 10 y 8 años. Ellas residen en Chile, junto a la pareja sentimental de su progenitora.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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