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Ecuatoriana mató a su pareja en España con un cuchillo jamonero

España ·
I
23 mar 2019 / 17:50 H.

El silencio sepulcral que reinaba en la urbanización Keymar, de San Pedro del Pinatar, un lujoso sector de Murcia, en España, se rompía de repente por las lágrimas de un grupo de ecuatorianos. “¡Dios!”, clamaban. Lloraban a su amigo y compatriota, Esteban Patricio Ortega, asesinado de una cuchillada por su esposa Sofía Elisabeth, también ecuatoriana.

Ambos proyectaban una aparente vida llena de felicidad. Llevaban una década de convivencia, tenían dos retoños y sus trabajos les permitían disfrutar de un piso de alquiler en la cotizada urbanización, dotada de piscina cubierta, gimnasio, sauna y zona de juegos infantil.

Sin embargo, la buena relación que Sofía y Esteban proyectaban entre el vecindario desde que hace tres años se instalaron en esta residencia, se truncó a las 13:58 horas del jueves pasado. Ella, de 28 años, le arrebató la vida de una puñalada con un cuchillo jamonero a su pareja, de 32 años.

Pero esta historia tiene un antecedente base. El 6 de julio de 2018 Sofía denunció a Esteban por un supuesto episodio de violencia de género, por lo que él decidió marcharse a Madrid, a trabajar. Pasaron pocos meses y regresó. Todo volvió a ser felicidad en la familia.

Pero esa aparente felicidad cambió se truncó este jueves, cerca de las 13:58. La pareja discutió, él le aseguró que se iría de la casa, ella se exaltó y amenazó con cortarse las venas, luego lo apuñaló y finalmente esperó a la policía para entregarse. Más aún: ella mismo llamó al Teléfono Único de Emergencias para informar del caso. Personal sanitario aseguró que “cuando la mujer llamó al 112 estaba histérica, no fue consciente de que había matado a su marido hasta que los médicos se lo confirmaron”.

Fuentes policiales confirmaron que la mujer manifestó que tras discutir “ella ha cogido un cuchillo jamonero de la cocina y amenazó con cortarse las venas si el varón se marchaba”. Tras la presunta amenaza de suicido de Sofía, “siguieron discutiendo y ella, en un forcejeo, le dio un pinchazo con el cuchillo”.

De nada sirvieron los esfuerzos del personal sanitario: la herida en el cuello fue mortal. Cuando se produjo el homicidio, los dos hijos de la pareja estaban en el colegio. Sofía mensajeó a una amiga para que fuera al piso, pues creía haber matado a su esposo. La investigación abierta por la Benemérita tendrá que esclarecer si actuó en defensa propia para tratar de repeler una agresión del padre de sus dos hijos.

Jamás se escuchó pelea entre ellos

Los vecinos de la urbanización Keymar aseguran que jamás escucharon una palabra más alta que otra entre el matrimonio. Desde la presidenta de la comunidad de vecinos, Inmaculada, hasta el último residente, todos repetían como un mantra que “nunca discutían”, “siempre se les veía en el parque del residencial, con sus hijos”, y “eran muy amables”.

Judit y Cristina, dos de las compañeras de trabajo de la víctima mortal durante seis meses en un supermercado, aseguran que “él era muy bromista y estaba muy enamorado de ella, siempre iban en familia”.

En el perfil personal de Facebook de Esteban solo había lugar para fotos de Sofía Elisabeth, a la que él llamaba su “negrusca”, y de sus dos niños, entre otras escenas familiares y mensajes siempre en tono cariñoso.

El día de la muerte, la madre de Esteban, junto a otros dos familiares, se ocuparon de guardar unas pertenencias de los hijos de la pareja en un par de mochilas después de que se llevasen detenida a Sofía Elisabeth. “No queremos hacer declaraciones”, advirtieron mientras salían del piso, de cuya entrada al salón colgaba un crucifijo, testigo mudo de la muerte.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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