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Carnaval: un antes y un después del “échalo a la poza”

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22 feb 2020 / 00:08 H.

En Ecuador ya ‘huele’ a Carnaval aunque el feriado de esta festividad empieza el domingo 23 de febrero. La razón por la que los ecuatorianos se adelantan a las fiestas es porque quieren gozar desde el fin de semana hasta el martes —día que termina el feriado— para después celebrar el Miércoles de Ceniza y hacer el conteo para la Cuaresma (para el mundo cristiano).

Esto lo dice la socióloga y profesora de la Universidad de Miliagro, Martina González Arregui, quien además manifiesta a EXTRA que en el país el Carnaval ha sufrido una “especie de metamorfosis” gracias a las nuevas costumbres, leyes y formas de juego.

“Recuerdo que en la década del los 90’ jugar Carnaval era como un ritual donde no solo se jugaba con agua; se jugaba con todo lo líquido y podrido que se encontraba en casa o cerca de ella: agua sucia, empozada, colorete, huevos podridos, incluso en los barrios suburbanos de Guayaquil, se tiraban lavaza (comida para los cerdos)”, cuenta González.

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Es que el Carnaval de antaño era entre familiares, conocidos y también desconocidos. González relata que en el ‘manso Guayas’ los ciudadanos no respetan a nadie. Es decir, que si uno iba por la calle con la mejor ‘cachina’, ‘pagaba piso’ porque los mojaban. “Una vez me tiraron un globo lleno de agua que me dejó un morado en el brazo. Solo me reí y volví a cambiarme. Después de eso no me mojaron más”, dice la socióloga.

El antes y el después

El agua sucia vs. el agua limpia

González sostiene que en los Carnavales antiguos había más emoción. Básicamente, la socióloga se refiere a que la gente estaba dispuesta a “mojar y ser mojada” sin ningún compromiso ya que en el mismo barrio se unían para hacer una fiesta en honor a esta celebración.

“La gente de antes usaba agua sucia para mojar. No había ningún recelo si era mujer, niño, joven o adulto; todos al final del día tenían su porción de agua. Es más, muchos echaban agua caliente para un ‘invitado especial’ que casi siempre era la suegra o una persona no querida”, cuenta.

Aunque en este agasajo había emoción y algarabía este comportamiento era inapropiado porque atentaba contra la dignidad de la persona, según González. “Muchos no quería jugar, pero el sistema de aquel entonces permitía que haya injusticias porque no todos querían jugar y no había a quien quejarse”, indica.

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Al contrario de lo que es ahora, el Carnaval se juega con agua limpia y con personas que quieran jugar. Ahora, por ejemplo, ya no se ve que tiran agua empozada. Es más, actualmente el Código Orgánico Integral Penal (COIP) establece entre ocho y 20 días de privación de libertad para quien agreda o lesione a una persona al jugar carnaval.

Del ‘échalo a la poza’ a las piscinas caseras

En Guayaquil, por las constantes invasiones, habían carreteras que no contaban con asfalto por lo que cuando llovía (siempre en época de invierno) era la ocasión perfecta para que se originen las famosas pozas.

“’Échalo a la poza’ era la frase con la que empezaba el Carnaval en gran parte del sur de la ciudad”, resalta la entendida, quien vivió en ‘carne propia’ lo que era ser lanzada a un pequeño charco de agua sucia, producto de las lluvias.

Pero lo ‘bonito’ del juego era que esa agua debía tener lodo en su superficie. “Si no tenía barro era como que no servía de nada. La gente tenía que salir sucia de ahí y al finalizar el Carnaval uno tenía que estar con el fuerte dolor corporal y mostrar manchas en la piel”, dice.

En contraposición, las famosas pozas cambiaron a piscinas inflables. “Al no haber charcos, las personas utilizan las piscinas caseras para lanzarse”, dice.

Es que, otra característica es instalar estas piscinas— de todo tamaño— en las veredas y calles de las zonas populares. Así, los niños disfrutan inflando globos con agua.

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La ingeniera en Hotelería de Turismo, Lissette Baidal Ortega, indica que no hay una legislación municipal sobre el juego. Pero a través de la Dirección de Justicia y Vigilancia sí se controlan los excesos, ya que es una festividad que está asociada al consumo de bebidas en la vía pública.

El colorete, el ‘pica pica’ y la espuma

“Antes se usaba el achiote para manchar a la gente”, recuerda González. La catedrática también indica que antes las personas usaban harina y huevos podridos para ensuciar a cualquier transeúnte. Es decir, que antes los fiesteros no dejaban ‘títere con cabeza’, todos ‘pagaban’ y se llevaban el color y olor característico del Carnaval de antaño.

Incluso, usaban mucho el desparecido ‘pica pica’. “No había ningún problema en lanzarse esos papelitos a la gente. La idea era tirarlos cuando la persona estaba mojada”, precisa.

Ahora la situación es diferente. La espuma se la utiliza con más frecuencia por los diferentes tipos de Carnaval que se celebran a nivel nacional, como por ejemplo, el de Guaranda donde es un acto cívico echarse espuma —con control— unos con otros; en Ambato, donde la fiesta inicia con pregones, carros alegóricos, agua y espuma; y en Quito, donde todo el juego ‘salvaje’ con espuma está regulado.

De la ‘pachanga’ de barrio a fiestas representativas

Para la ingeniera Baidal, antes no había ninguna celebración organizada para Carnaval en Guayaquil. Ella considera que actualmente se está trabajando en este aspecto para aumentar el turismo en la ciudad y acelerar el comercio local.

“Claro, antes había bandas musicales barriales que alegraba la fiesta. Todo era improvisado. Ahora los municipios se preparan para recibir esta fiesta y programan varias actividades”, dice.

Pero, dice Baidal, la fiesta de antes era todo “un espectáculo” ya que la gente, normalmente, hacía ‘comelonas’. “El Carnaval de antes era considerado como una ‘navidad’. La gente se preparaba, económicamente, para comprar los globos, comida y ropa”, dice.

Actualmente, la ‘cosa’ ha cambiado. Muchos prefieren irse de viaje para pasar el feriado. “Carnaval se ha convertido en una fiesta tradicional en donde ya no se ve la ‘locura’ de antes. Las personas buscan otras opciones, por ejemplo, ir a la playa o a la sierra para el feriado”, indica.

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Lo que dice la ley

Carnaval: un antes y un después del “échalo a la poza”

El COIP dispone sanción de entre ocho y 20 días de detención, por juego agresivo.

En Guaranda, según el caso, hay prisión o multa de una remuneración básica unificada. Además, se prohibe terminantemente el juego agresivo de globos con agua, carioca, y cualquier producto inflamable, durante los 30 días antes de las actividades culturales y patrimoniales del Carnaval, y durante el desarrollo de las mismas.

En Quito se sanciona el mal uso de espacio público en general. Asimismo, se controla a comerciantes informales que se encuentren en uso indebido del mismo con multa de 100 dólares y si existe reincidencia 200 dólares.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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