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La pobreza sabe a guerrilla

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14 jun 2018 / 00:00 H.

La fertilidad de la tierra de San Lorenzo, Esmeraldas, contrasta con la sequía laboral. Allí, entre el suelo rojizo bañado por plantaciones de coco, verde y cacao, el dinero se encuentra al otro lado de la frontera, en Colombia.

Gregorio (nombre protegido) apenas puede sostener su negocio de ropa. Él llegó hace 20 años al cantón y la poca venta de la mercadería hizo que el crédito de casi 20 mil dólares que realizó se vea reflejado en letras por pagar.

También que tenga que prescindir de un ayudante, pues el auge de compradores que abarrotaban su local queda ya solo en el recuerdo.

Atestigua como la falta de trabajo hace que decenas de jóvenes busquen cruzar el río hasta el vecino país, llevar machete y sumergirse en la profundidad de la selva por caminos casi visibles, para unirse a grupos irregulares a cambio de dinero, sin importar el cruce de balas.

La pobreza sabe a guerrilla
Entre las fuentes formales de empleo en San Lorenzo, está la pesca, aunque el ingreso es bajo.

No existen cifras exactas de cuántos muchachos optan por esta fuente de subsistencia. Sin embargo, es fácil precisar la magnitud de habitantes vulnerables a actividades irregulares, ya que el 70,2% de la población es pobre, afirma Daniel Suárez, coordinador zonal 1 del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES).

Suárez reconoce que los cantones San Lorenzo y Mataje viven una constante situación de violencia, sumado a la “desatención del Estado y la falta de servicios”. Ese sería el factor que mueve a los chicos a vincularse a grupos delictivos de narcotráfico, trata de personas, minería ilegal, etc.

En el caso del narcotráfico, el ‘camello’ bien remunerado abunda y se multiplica al igual que las 42.627 hectáreas de cultivos de coca, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2016.

Sobre esta realidad, Gregorio prefiere no preguntar las modalidades, jornadas y puestos de trabajo, cuando ve a los muchachos conversando en las esquinas del pueblo.

En cambio, Pedro (nombre reservado) sí. Él no duda en hacer cuentas y develar que los guerrilleros pagan entre 40 a 50 dólares diarios por solo raspar hoja de coca. Al multiplicar la cifra por 20 días, el sueldo mensual sería de 800 a 1.000 dólares.

Una cantidad con la que el coordinador zonal del MIES admite que es difícil competir de manera sana.

Sin embargo, el trabajo con grupos insurgentes o narcoguerrilleros no solo se da de forma voluntaria, también obligatoria.

La pobreza sabe a guerrilla
Los trabajos van desde ser vigilantes, hasta cocineros de cocaína. Se paga 40 dólares diarios.

Manuel (nombre reservado) pertenece a una Organización No Gubernamental y ha presenciado como muchachos veinteañeros huyen de Colombia por negarse a formar parte de la guerrilla.

Pedro también confirma lo mismo y alerta que algunas veces los chicos son llamados a algunos “puestos de trabajo”, pero solo en el sitio les revelan los cargos, ya “cuando no tienen escapatoria”.

“Cuando van a ver de qué se trata les explican que es para sembrar, cuidar, cortar, o cocinar coca. También para ser guardias o vigilantes. Así ya no quieran, los amenazan y les toca aceptar”, asevera Pedro.

Él detalla que los grupos irregulares necesitan gente para seguir tejiendo toda una estructura delictiva que crece como telaraña y que se conforma desde los vigilantes ocultos con fusiles entre las montañas, hasta los que secan y procesan la cocaína en laboratorios clandestinos camuflados entre el espesor de la selva.

No existen cifras de cuántos jóvenes en edad productiva hay para este tipo de operaciones (menores a 40 años según Pedro). Apenas un informe del Instituto Nacional de estadísticas y Censos (INEC) 2018 señala que el 66% de la población de San Lorenzo migra en busca de empleo. También que en la provincia verde, 11.209 hombres y 8.837 mujeres tienen un trabajo “no declarado”.

Estos serían los oficios vinculados a las economías informales como el narcotráfico y prostitución que asevera Suárez. Pues el funcionario público admite que el problema de la ilegalidad y pobreza afecta a toda la frontera norte, no solo a San Lorenzo y Mataje.

Aunque debido al conflicto fronterizo, estos son los sectores más afectados.

Problemática de antaño

La pobreza sabe a guerrilla
Gregorio sostiene que muchos guerrilleros engañanan a los chicos para enlistarlos en sus filas.

El descuido en la frontera y el reclutamiento de los grupos guerrilleros no es algo nuevo. Así lo señala la hermana Elsy Monge, directora ejecutiva de la Comisión Econumérica de Derechos Humanos (Cedhu).

Ella declara que desde la aparición de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), los hombres buscaban atravesar la frontera y trabajar con ellos en las plantaciones que empezaban a surgir.

En ese tiempo, rememora, los guerrilleros de las FARC, a más de pagar dinero, daban fármacos, doctores y diversas ayudas a sus empleados y familias.

Elsy trabajó en la época de los 80 en territorio y recuerda como los jóvenes expresaban satisfechos: “los muchachos (los combatientes) nos ayudan con medicinas para tal enfermedad”.

En ese entonces, la fuente laboral provenía de Putumayo, Colombia. Existían mejores condiciones por parte de los grupos armados. Ahora, el panorama con las disidencias como el Frente de Oliver Sinisterra asusta a Elsy.

“Es terrible la situación. Antes habían ideologías, ahora son grupos narcoguerrilleros donde prima la violencia y el interés por el dinero”, recalca vía telefónica a EXTRA.

Desconoce si actualmente existan buenos tratos por parte de los insurgentes, pero Monge considera que las amenazas para trabajar en esos grupos como indica Pedro es una alta posibilidad.

También vaticina que el reclutamiento no solo vendría en esas poblaciones, sino en otras provincias. “Al ser narcotraficantes buscan tener informantes en todo lado”.

Para Monge, la solución ante la problemática debe ser integral. No basta con crear fuentes de empleo, sin educación. Ella lamenta que en la población de Mataje solo exista supuestamente una escuela y un centro de salud.

Otro factor importante para el rescate de los jóvenes enlistados es la atención psicológica, ya que “se terminan de formar en un ambiente hostil y violento”, argumenta.

Según Monge, algunas entidades no gubernamentales y el Estado crearon un plan de desarrollo integral para la frontera. Sin embargo, asevera que las estrategias solo quedaron en papel y San Lorenzo volvió al olvido y su gente al vaivén de cualquier oportunidad para ganar el sustento diario.

Esperan competir con los salarios

Entre los planes del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) está la creación de empresas procesadoras y la entrega de bonos de producción y de desarrollo humano para impulsar la economía en San Lorenzo, asegura Daniel Suárez, coordinador zonal 1 de esta cartera de Estado.

Sin embargo, pese a los planes ambiciosos del Gobierno está el tema salarial con el que tendrían que competir para sacar a los jóvenes de trabajos con grupos insurgentes o evitar que vayan a los mismos.

En este sentido, Suárez confirmó que los grupos delictivos ofrecen entre 800 a 1.000 dólares de salarios. Sin embargo, esperan que con la aplicación de créditos y construcción de los servicios que carecen en San Lorenzo se generen fuentes de trabajo y oportunidades para el desarrollo de los muchachos.

Suárez añadió que con la base de datos de los usuarios que reciben el bono de desarrollo humano se otorgará becas de estudios universitarios a los hijos que estén en esas edades de estudio.

El funcionario destacó que la entidad sigue permanente en el cantón y desde los centros de desarrollo infantil se está trabajando con los niños para quitar el estigma de la violencia y el ideal de crecer para formar parte de algún grupo delictivo por el tema monetario.

Pese a que se creó un plan de intervención en la frontera norte que integrará los Gobiernos Autónomos Descentralizados, comunidades y organizaciones internacionales, este aún no tendría fecha exacta de ejecución.

Suárez solo adelantó que en este año, al menos, se iniciará con la entrega de créditos y tendrán un gabinete sectorial en el cantón.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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