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Ellos sufren los golpes en silencio

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06 mar 2018 / 14:20 H.

La denuncia que Anthony Barzola puso en la Fiscalía del Guayas en contra de su mujer, el pasado 21 de febrero, fue por precaución.

Él acusó a su conviviente de atacarlo presuntamente con el pico de una botella rota aquella noche. Al parecer, ella sintió celos de ver a Anthony conversando con una vecina a dos cuadras de su casa, en el sur de Guayaquil, y no pudo contener la ira.

Según el documento, cogió una botella, la rompió y con los restos cortopunzantes lo agredió

Anthony tuvo que correr. Se defendió y evitó que el pico del recipiente se enterrara en su barriga, continuó el relato, que no quedó allí. Supuestamente, al ver que no pudo lastimarlo, la señora lo habría mordido en el antebrazo izquierdo.

Pese al incidente, finalmente el hombre decidió olvidarse del trámite legal y que quede como una hoja de papel más en la Fiscalía del Guayas.

Él es uno de los 18 hombres que han denunciado agresiones físicas de parte de sus esposas o parejas en la entidad pública en lo que va del año, en el Puerto Principal. Dicha cifra se aleja de los 133 casos similares que maneja el Departamento de Violencia Intrafamiliar (Devif) de la Policía Nacional, en el mismo período.

Durante el 2017, la Fiscalía reportó 199 denuncias de agresiones físicas; mientras que la policía, 891. Los maltratos contra los hombres no solo son físicos, sino también psicológicos.

Estos últimos tienen un porcentaje mayor. En 2017, 806 casos se reportaron a la Fiscalía versus 1.257 en el Devif. Durante este año, van 110 y 242 respectivamente en ambas dependencias.

Luego de 14 años, Luis (nombre protegido) decidió revelar las ofensas que sufría. Ahora tiene 47 años, pero fue víctima de violencia psicológica por parte de su exesposa cuando tenía 33.

“¡Te lo mereces por lo que hiciste!”, eran los gritos que casi a diario recibía, luego de salir arañado tras alguna discusión.

Él reconoce que cometió un error, pero que no justificaba el comportamiento de su exconviviente. Al ver la situación “insostenible” que padecía, decidió en aquel tiempo ir a la Comisaría de la Mujer y la Familia para reportar la querella.

Ellos sufren los golpes en silencio
En 2017 un hombre denunció a su exesposa por pegarle con un palo. Le suturaron 34 puntos.

La respuesta de la funcionaria que debía receptar su denuncia fue recriminatoria e igual a la frase que le repetía su excónyuge: “Te lo mereces por lo que hiciste”.

Asombrado y bajo las miradas curiosas de una veintena de mujeres que aguardaban turno en aquella dependencia pública, Luis se sentó. Luego de escuchar leves risas dirigidas hacia él, desistió de denunciar.

Ahora enfrenta un segundo proceso de divorcio. En esta ocasión admite no haber cometido ninguna falta. Pero su experiencia anterior lo hizo recapacitar y entender que es mejor separarse a tiempo, antes de que las ‘requisas’ diarias que le realizaba su mujer cuando llegaba a casa desencadenaran un hecho más violento.

Sin juicios

El fiscal de Garantías Penales César Peña explicó que apenas el 1 % de las denuncias por agresiones intrafamiliares son efectuadas por hombres.

Recordó que gran parte de los casos de individuos agredidos no son judicializados “porque el varón decide no seguir el proceso”. Y también por “vergüenza”.

El funcionario recordó que en julio de 2017, durante su guardia en la Unidad de Flagrancia, atendió a un hombre que fue apuñalado con un destornillador por su cónyuge, en el suburbio porteño.

En dicha ocasión, la mujer fue puesta a órdenes de la justicia y quedó detenida 40 días durante la instrucción fiscal. Antes del juicio, la víctima desistió y pidió al juez cancelar la audiencia. “Él no quería ver a la mamá de sus hijos detenida”, relató.

Peña puntualizó que, a diferencia de las agresiones a mujeres, los hombres deciden “dejar el caso ahí por el paternalismo. Piensan en sus hijos, en quién va a cuidarlos y en que algo le pase a su pareja en la cárcel”.

El funcionario público develó que de los pocos casos de varones atacados, todos llegan con heridas graves, es decir: la cabeza rota, apuñalados, arañados; a diferencia de las mujeres, que acuden, en su mayoría, golpeadas.

Ellos sufren los golpes en silencio
El 27 de julio de 2016, un hombre fue agredido presuntamente con tijeras por su exconviviente.

Denuncias ‘mal vistas’

Peña rememoró que en 1994 comenzaron a funcionar las Comisarías de la Mujer y la Familia, luego del convenio Belem Do Para, para erradicar la violencia contra la mujer.

Antes de eso, acotó, los casos de agresiones intrafamiliares “eran mal vistos” y no se podían denunciar. “Hasta el año 2000 existía una prohibición del artículo 2832 del Código Penal viejo, que decía que no se podían denunciar cónyuges contra cónyuges”, explicó.

Según él, en ese tiempo las mujeres no podían ir a poner denuncias porque era mal visto, peor en el caso de los hombres, y mucho menos las boletas de auxilio. “Para nosotros, las prohibiciones y las restricciones hacia la pareja eran algo nuevo, solo había en Europa”, remarcó.

Se suicidó por ser denunciado

En julio de 1995, un hombre fue denunciado por supuestamente levantarle la mano a su cónyuge. Ella, en su demanda, pedía que el hombre abandonara la casa donde residían

El fiscal contó que el implicado se defendió y expuso que las acusaciones eran falsas. Al verse indefenso, y ante una sentencia a favor de su pareja, el tipo sacó una pistola en el juzgado y se suicidó.

“Él se mató en pleno juicio. Fue un escándalo en esa época y ahí entró el debate de que la ley (supuestamente) era discriminatoria para el sexo masculino”, comentó Peña.

El único judicializado

Según los archivos de Diario EXTRA, en Imbabura, en 2011, Rosa Ruiz fue sentenciada con prisión preventiva por supuestamente asesinar a su esposo.

Los familiares de Carlos Padilla Arango señalaron que él había sido víctima de amenazas y maltratos por parte de Ruiz.

Una sobrina de Padilla indicó que él era golpeado y un mes antes de su deceso habría recibido amenazas de muerte si no regresaba con su expareja.

La experta

Luisa Villamar / psicóloga clínica, experta en terapia de parejas y familiar

“Los hombres pueden suicidarse”

A diferencia de las mujeres, cuando un hombre conversa con sus amigos de que ha sido víctima de violencia por parte de su pareja, es sujeto de burlas. A esa conclusión llegó Luisa Villamar, psicóloga clínica.

La experta señala que las agresiones hacia los hombres repercuten en la parte emocional del individuo hasta el punto de que “pueden suicidarse por no saber cómo manejar la situación”.

Villamar sostiene que entre los factores para que los hombres callen los maltratos está el machismo, la vergüenza y el desconocimiento.

“Estamos en una sociedad aún machista, en la que un varón al verse agredido es llamado ‘mandarina’ por dejarse pegar”.

Pilas con esto

Denuncias

Los hombres maltratados pueden ir a la Unidad de Flagrancia de la Fiscalía, al Departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía, o a las comisarías a denunciar agresiones.

Penalidades

Tanto hombres como mujeres son juzgados con el actual COIP.

Antecedentes

Hasta 1994, era prohibido denunciar a la pareja, en especial las mujeres.

Cronología

21-02-2018

Anthony, de 20 años, denunció a su pareja por agredirlo supuestamente con un pico de botella, en el sur de Guayaquil.

11-06-2017

Un hombre fue acusado de atacar a su expareja. Él presentaba cortes en la cabeza y sostuvo que ella lo hirió primero.

27-07-2016

Un sujeto denunció a su exesposa por lastimarlo con unas tijeras.

20-05-2011

En Imbabura, Rosa Ruiz fue sentenciada a prisión preventiva por supuestamente asesinar a su esposo. La familia del fallecido denunció que ella supuestamente lo maltrataba.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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