ACTUALIZADO A LAS
18:28
vacio
-- / --

Los médicos ancestrales reavivan tradiciones

Cuenca ·
I
21 abr 2017 / 18:15 H.

El olor a palo santo, yerbas frescas y el silbido de instrumentos musicales andinos de viento, se tomaron el Parque Arqueológico de Pumapungo en Cuenca. La medicina ancestral llegó hasta aquí a través de una feria intercultural.

Quinces sabios y conocedores de cinco provincias del país, pusieron de manifiesto sus conocimientos tradicionales mediante métodos nativos y milenarios.

Entre los médicos andinos estaba Tayta Julio, nativo de Morona Santiago. Para darle el diagnóstico a María Tacuri, quien sufre de diabetes emocional, este doctor atípico solo requirió de frotar un huevo sobre el cuerpo de su paciente.

Curación con los saberes

“Fue el frotamiento del huevo por el triángulo de la angustia: cuello, hombro izquierdo y derecho y parte alta de la espalda”, explicó Julio quien solo se tardó 4 minutos en dar con la enfermedad.

La medicina recomendada en este caso no involucraba ningún fármaco. Al contrario, el tratamiento enviado será con agua de ruda y nogal, por unas cuatro veces durante la semana.

Pasado el diagnóstico, vino el proceso de reenergización. Los sonidos emanados de una trompeta andina (construida de caña guadua), un par de ´pututos´ (en forma de caracoles), completaron la armonización que también está incluida dentro de la curación.

La profunda relajación

Las sensaciones que experimentan quienes se animan a probar este método es la mejor parte. María por ejemplo, logró relajarse y su descripción del momento fue similar a la de “un trino de pájaros y sonidos de las hojas de árboles movidas por el viento”.

El médico ancestral conecta esa impresión con un concepto: “es la comunión de la naturaleza con el ser, la armonía espiritual con las áyas´ (espíritus de los antepasados que protegen a las personas” explicó Tayta Julio.

“Aprendí de mis antepasados, curo con sonidos, huevo, especies nativas, limpias del ‘mal aire’, mal del ojo, malas energías”, aseguraba el Tayta. Al mismo tiempo mostraba un tambor de siete lados hecho de cuero de borrego. Herramienta que le sirve, según él para emitir sonidos de los cuatro puntos cardinales.

Tayta Gonzalo, de Azuay, fue parte de limpias y energización de sus pacientes, con el uso de cascabeles. Sus curaciones fueron del susto, malaire, mal de ojo y otros males producto de la desviación de las energías.

Sintonizar con la naturaleza

Para el presidente de la Asociación Intercultural de Yachak Ayapu Pumapungo,del Azuay, Roberto Ochoa, organizador del evento, la medicina ancestral ha tomado fuerza en los últimos tiempo.

Sobre todo porque la tendencia es buscar la curación espiritual y energética del ser humano basada en la cosmovisión, como parte de la salud intercultural.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

LEE TAMBIÉN