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Vendedores de cámaras ocultas, ¿culpables de las filmaciones en moteles?

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28 mar 2019 / 16:34 H.

En su tienda de la ciudad de Incheon, Shin Jang-jin vende cámaras ocultas, disimuladas en objetos anodinos, como bolígrafos o encendedores. Pero las autoridades, alarmadas por el escándalo de los vídeos de mujeres grabadas sin su consentimiento, podrían ahora restringir su venta.

En los últimos diez años, Shin vendió miles de cámaras parecidas. Pero su negocio están el punto de mira de los coreanos, hartos del llamado fenómeno “molka”, el uso de cámaras espía para filmar a las mujeres sin que se den cuenta en lugares públicos.

Shin defiende sus productos –como sus lentes de contacto espía, que según él sirven para denunciar la violencia conyugal o contra los niños– y asegura haberse negado a venderlos a algunos hombres.

“Creían que como hombre lo entendería”, explica. “Les dije que se fueran”.

El vendedor, de 52 años, tuvo que testificar ante la policía en 2015 cuando uno de sus productos –una cámara escondida en la funda de un teléfono móvil– sirvió para filmar sin su consentimiento a mujeres en un parque acuático cerca de Seúl.

El objeto fue vendido a una mujer y Shin Jang-jin asegura que nunca pensó que podría servir para eso.

Las personas que compran cámaras espió no están obligadas a dar su identidad, lo que hace casi imposible localizarlas.

Pero con el escándalo del “molka” los diputados surcoreanos propusieron un proyecto de ley que obligaría a los compradoras a dejar sus datos personales en una base de datos del gobierno. Una iniciativa que temen vendedores como Shin Jang-jin.

El escándalo es tal en el país que las agentes de policía inspeccionan regularmente los baños públicos para verificar que no hay cámaras.

Grabados infraganti y sin consentimiento

Vendedores de cámaras ocultas, ¿culpables de las filmaciones en moteles?

La policía acaba de desvelar además que más de 800 parejas fueron filmadas sin saberlo cuando tenían relaciones sexuales en 42 habitaciones de 30 moteles. Las cámaras estaban ocultas en soportes para poner secadores de pelo, enchufes o televisores.

En Corea del Sur también es frecuente el llamado ‘porno vengativo’ (’revenge porn’), generalmente obra de hombres que publican en internet videos de relaciones sexuales con sus exparejas para vengarse.

Jung Joon-young, una estrella del pop coreano (K-pop), acaba de ser detenido por haber filmado y difundido vídeos de relaciones sexuales con sus parejas sin su consentimiento.

En los últimos años las denuncias por cámaras ocultas pasaron de 2.400 en 2012 a más de 6.500 en 2017. Según las estadísticas, el 98% de las personas condenadas son hombres y más del 80% de las víctimas son mujeres.

“Rechazo a los clientes si no son claros en lo que quieren hacer con la cámara”, explica a la AFP Lee Seung-yon, que tiene una tienda en Seúl.

Por su parte Shin teme que el proyecto de ley le haga perder clientes.

“Más del 90% de los crímenes cometidos con cámaras ocultas utilizan teléfonos portátiles y no objetos especializados”, asegura. Por eso, según él, señalarle por los objetos que vende sería como imputar crímenes a los fabricantes de cuchillos.

Aunque no existen cifras oficiales, un responsable de la policía explicó a la AFP que la mayoría de vídeos se filman efectivamente con teléfonos móviles.

Pero las organizaciones feministas rechazan este argumento y recuerdan que los teléfonos móviles que se venden en Corea del Sur tienen un dispositivo sonoro cuando se hacen fotos justamente para evitar las imágenes robadas.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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