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¿Cómo se analizan las huellas dactilares de un delito?

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21 feb 2020 / 00:01 H.

Febrero 18 de 2020. 09:00. El clima en Guayaquil oscila entre 24 y 30 grados. En la vía Perimetral, el flujo vehicular es el de siempre a esa hora, congestionado en algunos tramos, a pesar de que los estudiantes de escuelas y colegios gozan de vacaciones.

Sin embargo, por los carriles de servicio hay espacio y en las gasolineras la afluencia es aparentemente menor. En el kilómetro 26 de esa arteria vial, en el noroeste porteño, ocurre algo inesperado en una estación de servicio: dos sujetos llegan armados y amenazan de muerte a los empleados, para evitar que alerten a la Policía.

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De ahí, los delincuentes se dirigen hacia las oficinas, pues su objetivo es llevarse la caja fuerte. ¡Y lo consiguen! Los pillos corren hacia un vehículo, en el que se embarcan para escapar con 25 mil dólares en efectivo.

Los dependientes del negocio no tenían otra opción que permitir que robaran, pues su vida estaba en riesgo, pero tras el cometimiento del delito, llaman de inmediato al ECU 911 y agentes del sector llegan para acordonar la escena, en espera de las unidades especiales.

Los investigadores de la Subdirección Nacional de Investigación de Delitos contra la Propiedad (Sidprobac), al arribar, toman las primeras versiones para conocer quiénes son los maleantes. En la escena, hay evidencias que tendrían detalles que permitirían su localización, pero ellos no las deben ni siquiera rozar.

Pasan los minutos y el reloj está a punto de marcar las 10:00. En el lugar, algunos objetos que han sido tocados solo por los pillos yacen en el piso, en espera de los peritos de Criminalística.

¿Cómo se analizan las huellas dactilares de un delito?

Cuando llegan, los especialistas se colocan guantes y un traje especial para evitar la “contaminación del lugar”, como ellos lo llaman. Al ingresar a la oficina, descubren que en el suelo hay fundas de plástico con aparentes rastros de origen dactilar y toman muestras, pero... ¿para qué?

De inmediato, pasan por la mente escenas de series de televisión estadounidenses en las que con un solo indicio se llega a los culpables. No obstante, lo que muchos conocemos en ficción, también existe en la vida real.

El capitán Gabriel Ochoa Real informa que en Guayaquil, el Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses cuenta con un espacio destinado a este tipo de investigaciones. “Tenemos el AFIS, que en inglés es Automatic Finger Print Identification System. Traducico al español es Sistema Automático de Identificación de Huellas de Origen Dactilar”, sostiene. Además, reitera que el término correcto no es huella digital, como se utiliza comúnmente, sino huella dactilar.

“El sistema AFIS es el que realiza un cotejo automático de todos los rastros levantados en las escenas, con el fin de identificar a las personas y vincular a los sospechosos, sean autores o cómplices, que permanecieron en esa escena”, añade el oficial. También explica que con los rastros se corrobora si una persona estuvo involucrada en uno o más hechos delictivos.

Incluso, detalla que en ocasiones el delincuente no solo se dedica a los robos, pues existen casos en los que un mismo individuo ha participado en un asalto y en uno o más asesinatos. Mediante las huellas encontradas, han permitido realizar una vinculación legal. En el robo de la gasolinera, citado al inicio del texto, sí hubo huellas y el capitán Ochoa nos confirma que encontraron rastros que aún son analizados.

¿Cómo se analizan las huellas dactilares de un delito?

Él aclara que cuando se encuentran resultados positivos dentro de la flagrancia, que dura 24 horas a partir del hecho, se alerta de inmediato a las unidades especiales para que procedan a la localización del sospechoso. Pero, ¿qué sucede si ya no hay flagrancia? El caso se sigue indagando y cuando se obtienen resultados favorables, a través de la Fiscalía se busca la obtención de una orden de detención.

Base de datos

En la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón, Criminalística cuenta con un registro nacional de huellas dactilares de militares, policías, personas que han sido registradas luego de una detención, guardias de seguridad y personas privadas de libertad. Pero la base de datos también se alimenta con cada rastro que se encuentra en las escenas, aunque no se tenga una identidad, porque con esos detalles se puede conocer si un mismo sujeto está cometiendo varios delitos en uno o más lugares.

Para el perito, esto últimamente se da en gasolineras, pues en algunos casos, empleados han sido reclutados para delinquir, pero dejan sus huellas en las fundas del dinero, escritorios o ventanas y eso ha permitido su pronta vinculación.

Los 12 puntos

El capitán Ochoa aclara que el AFIS, a pesar de ser un sistema automático, necesita que un experto esté a cargo del proceso, porque se trata de un filtro que da un resultado que al final debe ser analizado.

“Son 12 puntos que tienen que coincidir para que se dé el cotejo”, indica el perito. Estos denominados puntos, comparados entre una huella de la base de datos y otra obtenida en una escena, son los que permiten judicializar estos rastros como evidencia, porque así pueden tener la certeza para demostrar que una persona pasó por el lugar de un robo o un asesinato.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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