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Tradición y reflexión en el Baño de la Cruz

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16 abr 2019 / 18:25 H.

Cientos de creyentes católicos de la provincia costera de Santa Elena y de otros lugares del país, participaron la tarde de este martes 16 de abril de 2019 en el Baño de la Cruz, una tradición de fe que lleva mas de medio siglo en esta zona

El pescador, Pablo Lindao, de 68 años, formó parte de la masa de feligreses que partió desde la catedral de Santa Elena a las 14h00 con destino a Ballenita. Su discapacidad en la pierna derecha producto de un derrame cerebral no le impidió recorrer los cinco kilómetros de procesión hasta llegar al mar.

Acompañados con oraciones y cánticos empezó el recorrido. A los fieles no les amilanó el canicular sol que pegó con mucha fuerza el atardecer peninsular; todos avanzaron con mucha religiosidad durante el recorrido. La mayoría de los presentes indicaron que pagaban una penitencias por los pecados cometidos.

Lindao fue uno de ellos. Recuerda que cuando sufrió la enfermedad que le paralizó gran parte de su cuerpo, le pidió a Dios sanación. En silla de ruedas llegó en el año 2008 a esta ceremonia e imploró tanto por su salud que poco a poco fue recobrando la movilidad.

Desde entonces el hombre prometió acudir cada año al acto. “Todavía cojeo, pero ya me puedo movilizar sólo. Debo agradecerle a Dios por el milagro, por eso todos los Martes Santos vengo desde el puerto de Chanduy con toda mi familia a bañar la cruz”, dijo el comunero.

Claudio Tigrero, nativo del puerto de Santa Rosa, fue otro de los asistentes al evento; lleva 35 años de manera consecutiva formando parte del rito. El artesano considera que la jornada de reflexión le sirve para acercarse más a Dios y agradecerle por todo lo que recibe cada día.

“Te agradezco padre Santo por la pesca, la protección en el mar y la salud de toda mi familia”, enfatizó Tigrero, quien además pidió para que la tierra deje de temblar y que nunca se produzca un tsunami.

Pero mientras avanzaba la procesión, que esta vez duró 3 horas, el grupo de pescadores de Ballenita, que cada año son los encargados de bañar la cruz, se mantuvieron en oración al pie de la capilla Nuestra Señora de la Nubes. Antes de recibir el madero y trasladarla al océano se confesaron para ser recibir el sacramento de la comunión.

“Viva Jesús”

Tradición y reflexión en el Baño de la Cruz

Ya en el mar los pescadores junto a los devotos gritaban al unísono “viva Jesús”, mientras sumergían el madero al agua por tres ocasiones. Cada vez que la cruz era levantada los feligreses le lanzaban agua y pedían bendiciones.

El joven, Joel Yagual, otro de los asistentes, llevó una pequeña cruz que también la sumergió en las aguas marinas y con mucha fe pidió por el bienestar de toda su familia. “Ya tengo tres años de manera consecutiva bañando también mi cruz en Ballenita, es nuestro acto de fe que lo hacemos con mucho amor a Dios”, manifestó Yagual.

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