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¡A una transacción del fraude!

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20 jul 2018 / 00:01 H.

Era la mañana del pasado 5 de julio, el clima del sur de Quito bordeaba los 10 grados centígrados y la impotencia y la desesperación por un robo electrónico tenían al borde del colapso emocional a Amelia (nombre protegido).

Por un aparente descuido suyo había ocasionado un perjuicio de mil dólares a la economía de su hogar. De nada era responsable. Simplemente fue víctima de un fraude electrónico.

Víctimas

En el tercer piso de una casa de alquiler, la angustiada mujer de origen colombiano revisaba ofertas de vuelos en una página de internet, en la cual ingresó ciertos datos básicos para que le entregaran información.

Sin embargo, cometió un grave error: colocó la numeración de su tarjeta de crédito. Aunque no proporcionó el código de verificación, esa información y un clic fueron suficientes para que los delincuentes le robaran.

Una notificación del cobro la alertó y procedió a reclamar. Así comenzó su calvario.

Para el fiscal de la Unidad de Patrimonio Ciudadano, William Aguilar, estos casos son frecuentes en Ecuador, pues solo en Guayaquil se registra un promedio de cinco denuncias al día. “Y eso sin contar la de muchas personas que logran recibir apoyo de los bancos o de las aseguradoras, porque a veces ni siquiera se acercan a informar que fueron víctimas de un delito”, sostiene el funcionario.

Añade que “estos casos se suelen cometer desde el extranjero. Generalmente, los avisos de las compras realizadas no son de aquí, son de pagos en el exterior. Estos delincuentes tratan en lo mínimo de no dejar rastros”.

Sobre su escritorio, el operador de justicia mantiene las carpetas de algunos casos que aún se encuentran en investigación y muestra uno: el de Fausto, un consultor independiente, de 47 años, domiciliado en una urbanización de la vía a Santa Elena, en el Puerto Principal.

En su denuncia, el hombre describe cómo un mensaje de correo electrónico altera lo que para él sería una jornada común y corriente. A través de ese escrito es alertado de una compra internacional realizada con su tarjeta de crédito, algo que nunca ejecutó, pues apenas había despertado.

El fraude ocurrió a las 06:15 del 20 de mayo y la transacción no superaba los 40 dólares. No obstante, lo más preocupante es que quien haya sido tenía toda su información personal. Por eso acudió a las autoridades.

¡A una transacción del fraude!

El fiscal Aguilar reitera que “se trata de un delito informático, tipificado como apropiación fraudulenta por medios electrónicos. Son casos complicados, pero al momento de hallar un responsable puede ser sancionado con privación de libertad de uno a tres años”, argumenta el funcionario judicial.

En nuestra legislación, este tipo de infracción penal comenzó a ser investigado a partir del 10 de agosto de 2014, con la entrada en vigencia del Código Orgánico Integral Penal (COIP), donde estipula este delito en su artículo 190, pero eso no alivia a Amelia, por citar su caso.

Un día después del fraude, las discusiones con su esposo aumentaron de tono, pues a los pagos del alquiler y la pensión escolar de dos de sus tres hijos se sumaron los mil dólares que debe pagar al banco, pues la entidad la responsabiliza de haber entregado información que no debía dar.

El representante de la Fiscalía también hace esa advertencia. “No debemos entregar a nadie, absolutamente a nadie, nuestra información personal. Y, si algo sucede por situaciones lejos de su alcance, acérquese a denunciar”, sugiere.

Métodos de robar

Existen diferentes formas de robar a través de sistemas informáticos y por eso es necesario tener mucho cuidado hasta con las aplicaciones que utilizamos en nuestros teléfonos celulares.

Christian Mejía, ingeniero y especialista en Sistemas Informáticos, aconseja evitar la descarga de programas que parezcan extraños. Además, llama la atención a no autorizar a estas aplicaciones el acceso a nuestros datos personales.

“Hay que tomar las precauciones necesarias cuando instalamos alguna aplicación. Entre los requisitos nos suelen pedir que autoricemos a acceder a nuestra información, pero no debemos aceptar. Y si ya lo hemos hecho debemos revocar esos accesos, porque se pueden tornar peligrosos”, asevera.

¿Cómo lo hacemos? “Desde el menú de configuraciones. Vamos a los ajustes de aplicaciones y empezamos a desactivar uno por uno”, acota Mejía.

Métodos de fraude electrónico y clonación

Cifras mundiales

Y es que este tipo de delitos va en aumento y la mayoría de fraudes electrónicos se comete a través de las tarjetas de crédito. Un estudio de Nelson Report, fuente estadística de la industria mundial de pagos, prevé que para el 2021, el perjuicio anual bordearía más de 32 billones de dólares.

A nivel mundial, por cada 100 dólares consumidos en tarjeta de crédito se genera un robo informático de 7,15 centavos, una cifra aparentemente insignificante, pero ese es el promedio de una sola transacción. En 2016, el total hurtado en este tipo de pagos alcanzó los $ 22,8 billones, de los $ 31.878 trillones que fueron utilizados en negocios y cajeros automáticos.

Pero para Amelia, las estadísticas no sirven de aliento. Debe, como sea, conseguir el dinero que le hace falta. Por eso busca entre sus objetos de valor y consigue algunas cadenas de oro, las cuales venderá para alcanzar los mil dólares que necesita. Por ahora, no quiere saber más de tarjetas de crédito.

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Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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