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¡Superando la adicción desde ‘caleta’!

Quito ·
I
31 mar 2020 / 00:34 H.

Uno de los principios que tienen los grupos de alcohólicos y narcóticos anónimos es hablar para curarse de sus problemas. Ellos lo llaman combatir una enfermedad.

Charlan, se motivan y se abrazan en los centros donde asisten de cuatro a cinco veces por semana. Sin embargo, la medida gubernamental de permanecer dentro de sus casas para evitar la propagación del coronavirus los alejó de sus reuniones presenciales.

Esto no fue un impedimento para los miembros de un grupo de Alcohólicos Anónimos, ubicado en La Ajaví, en el sur de Quito.

Uno de sus integrantes decidió crear un chat de WhatsApp donde compartía sus testimonios, recomendaba libros y brindaba consejos a sus compañeros. Así continuaron con su rehabilitación por tres días.

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A Roberto no le gustó esta dinámica. Quería ver a sus amigos. Por esta razón, el hombre propuso conectarse por Facebook, pero esta red social solo permitía la conexión de hasta ocho personas.

Álex, uno de los más jóvenes del grupo, les indicó una aplicación que solía utilizar en una empresa en donde trabajaba. Ahora con este software se conectan más de 20 integrantes y comparten sus experiencias.

Las reuniones vía internet son todos los días, a partir de las 19:00 hasta las 23:00.

No ha cambiado mucho. Si antes había un podio para que el expositor comparta sus experiencias, hoy ubican como usuario principal a la persona que quiera contar su historia. Cuando el individuo se identifica y expone su problema, el resto hace silencio. “El objetivo es ayudarnos. Hay que estar limpios y serenos durante la cuarentena”, dijo Álex.

Encierro obligatorio

¡Superando la adicción desde ‘caleta’!

Hace dos días, Jhonny recibió una llamada de uno de sus compañeros del grupo. “Me estoy volviendo loco encerrado”, le dijo.

Jhonny recordó cuando sus familiares lo enviaron a Guayaquil a una clínica de rehabilitación para personas que consumen droga. “Fue la peor experiencia que tuve en mi vida, pero cambié”, confesó.

El hombre, de 29 años, comenta que los miembros que asisten al grupo Amor y Serenidad van por voluntad propia y les cuesta mucho adaptarse a estar entre cuatro paredes.

Por eso, Jhonny le contó su caso a su compañero. Él estuvo internado en una clínica porque no quería dejar de consumir marihuana. Dormía con otros adictos en la misma cama, comía el mismo plato tres veces al día. No vio la luz del sol durante seis meses.

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Con esta charla, el amigo de Jhonny se dio cuenta que su situación no era tan difícil como pensaba y se puso a leer libros de motivación personal.Hace dos días, Jhonny recibió una llamada de uno de sus compañeros del grupo. “Me estoy volviendo loco encerrado”, le dijo.

Con esta charla, el amigo de Jhonny se dio cuenta que su situación no era tan difícil como pensaba y se puso a leer libros de motivación personal.

EXTRA cambió los nombres de sus protagonistas para proteger su identidad.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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