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La Tierra vibra menos gracias a la cuarentena por el coronavirus

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07 abr 2020 / 00:01 H.

El coronavirus obligó a Ecuador y otros países a ordenar toques de queda y cuarentenas a toda su población. Esto, a fin de evitar que aumenten los casos de infectados y de fallecidos por COVID-19. Los efectos colaterales han sido diversos: nuevas rutinas, cadenas de solidaridad, actividades nuevas para evitar el aburrimiento, nuevas oportunidades de negocio, entre otros.

Sin embargo, hay otras consecuencias poco esperadas, los científicos se han encargado de encontrarlas. Por ejemplo: que la Tierra vibre menos que antes.

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Es que una gran parte de la población del planeta permanece en sus casas debido a la pandemia. No solo eso: hay menos vuelos, menos viajes en transporte público y privado. Las calles lucen desiertas. Según los sismólogos, esta drástica reducción del movimiento de seres humanos está causando que la corteza superior de la Tierra se mueva (o vibre) un poco menos que antes de las medidas.

RUIDO SÍSMICO

Thomas Lecocq, geólogo y sismólogo del Observatorio Real de Bélgica notó que esto estaba sucediendo en Bruselas, capital del país europeo. De acuerdo a sus observaciones, esta capital experimentaba una reducción del 30% al 50% en el ruido sísmico ambiental desde mediados de marzo. Casualmente, esta fecha coincide con el inicio de las medidas de distanciamiento social en el país.

Gracias a la reducción del ruido, los sismólogos pueden detectar vibraciones de menor magnitud y otros eventos sísmicos de alta frecuencia que en otro momento no se habrían detectado. Según CNN, este fenómeno cobra mayor relevancia cuando se toma en cuenta que las estaciones sísmicas en Bélgica se encuentran cerca de las áreas urbanas y no alejadas como generalmente sucede.

Si las personas continúan en sus casas en los próximos meses, los detectores con sede en ciudades de todo el mundo podrían mejorar su capacidad para detectar las ubicaciones de las réplicas de terremotos, menciona Andy Frassetto, sismólogo de las Instituciones de Investigación Incorporada para Sismología en Washington DC.

“Se obtendrá una señal con menos ruido en la parte superior, lo que permitirá extraer un poco más de información de esos eventos”, agregó el científico para Nature.

Los sismólogos belgas no son los únicos que han notado un notable cambio en el ruido sísmico. Según Celeste Labedz del Instituto de Tecnología de California en Pasadena y Stephen Hicks del Imperial College en Londres también notaron una reducción significativa. “La caída es realmente salvaje”, expresó la científica en un tuit.

Sin embargo, no todas las estaciones de monitoreo sísmico verán un efecto tan pronunciado como el observado en Bruselas durante la pandemia del coronavirus. Para Emily Wolin, geóloga del Servicio Geológico de EE.UU., las estaciones ubicadas en áreas remotas o pozos profundos para evitar el ruido humano detectarían una reducción menor, o ninguna en absoluto.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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