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¡La sequía los llevó a ser carboneros!

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14 ene 2018 / 00:01 H.

Una de las tradiciones de cientos de años que tienen los comuneros peninsulares es la elaboración del carbón vegetal, producto que se obtiene luego de un proceso que empieza con la recolección de gran cantidad de troncos de madera, en el interior de las montañas.

Quienes habitan en lo alto de la cordillera Chongón-Colonche continúan con la costumbre dejada por sus ancestros en la fabricación del carbón, aunque cada vez hay menos, debido a las prohibiciones del talado de árboles que estipula el Ministerio del Ambiente Ecuatoriano (MAE). No obstante, los campesinos cortan los árboles secos para ejecutar este oficio.

Este laborioso trabajo empezó hace muchos siglos, pero tomó fuerza en las comunas peninsulares entre los años 70 y 80, cuando una enorme sequía, que duró más de diez años, afectó a esta jurisdicción. En ese entonces, ante la falta de agua para cultivar la tierra, los comuneros se dedicaron a la elaboración del carbón.

Anoffre Ascencio, un conocedor de la historia de los pueblos como Colonche, dijo que la actividad tiene siglos y que la gente se dedica a este trabajo en las montañas de esa cordillera.

Inclusive había madera, como el laurel, cuyo carbón resistía más y no se volvía ceniza tan rápido, como otros árboles.

Félix Lavayen, director de la Casa de la Cultura de Santa Elena, señaló que ante la necesidad de no encontrar leña seca en época de lluvias, los conquistadores españoles habrían enseñado la técnica de la elaboración del carbón a los nativos peninsulares.

¡La sequía los llevó a ser carboneros!
Carmen Plúas utiliza el carbón, su madre le enseñó a cocinar con este material.

PROCESO PARA EL CARBÓN

Con los maderos acumulados se forma una especie de volcán de unos cuatros metros de alto. Cada tronco es ubicado para evitar que al momento que se le prenda fuego a la leña, las piezas se desprendan y caigan fuera del montículo.

La ruma de troncos es cubierta en su totalidad por una capa de aserrín con paja. En la parte de abajo se coloca una fracción de ramas secas, para después encender un mechero que al no tener ventilación en corto tiempo se apaga.

El vapor que se forma mientras la llama estuvo encendida queda atrapado dentro del volcán y esto hace que lentamente empiece todo a cocinarse. Después de ocho días, los troncos colocados en el cerro se convierten en carbón.

“Sabemos que la leña se está quemando por el leve humo que sale de los costados del volcán, hay que tener mucho cuidado de que no aparezcan las llamas, porque allí sí las brasas terminan con todos los troncos y se hacen cenizas”, dijo Vidal Guale, uno de los expertos en este oficio.

En las poblaciones El Corozo, Ceibitos, Las Balsas e Íceras, sus habitantes combinan las labores agrícolas con la elaboración de carbón, arte que sigue siendo el sustento de sus hogares, a pesar de que las sanciones estipuladas por el MAE han reducido la actividad.

¡La sequía los llevó a ser carboneros!
En la península unos 20 locales se dedican al expendió de carbón a sus clientes.

APRENDIÓ EL OFICIO

En el caso de Vidal Guale, entre los 70 y 80, él y su padre se dedicaban al acopio de los troncos de leña que recogían en los campos y eran sus abuelos los encargados de armar el horno en forma de volcán. Fue allí donde aprendió el oficio, que hasta hoy le sirve como su principal sustento para su familia.

“Durante todo el día ando negrita, pero vale la pena porque con el dinerito que gano haciendo carbón alimento a mis hijos”, manifestó Lidia Beltrán, una mujer de la comuna Ceibitos, quien también labora haciendo carbón.

LOS COSTOS

Cada saco de carbón en lo alto de la montaña cuesta 7 dólares, aunque en las ciudades su precio oscila entre $ 13 y 15.

La venta al por menor de carbón se lo hace en una funda de $ 0,50 y se la consigue en los mercados de La Libertad y Santa Elena.

En la zona urbana de las ciudades La Libertad, Salinas y Santa Elena existen alrededor de unos 20 locales donde se expende el carbón.

¡La sequía los llevó a ser carboneros!
Lidia Beltrán, de la comuna Ceibitos, también se dedica a este trabajo.

Las claves

Tradición

Según los comuneros, en Santa Elena medio centenar de familias se dedica a la elaboración de carbón vegetal en las montañas.

El negocio

Los comerciantes acuden de manera directa a comprarlo en las comunas y en cada viaje consiguen entre 250 y 300 sacos.

El oficio

La mayoría de campesinos que se dedican a esta labor se encuentran en Colonche y Julio Moreno. Allí, en las cordilleras, día a día hacen su trabajo.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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