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Vence el cáncer fabricando monigotes

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15 ago 2019 / 00:01 H.

Teresa Triana, de 61 años, tiene una enfermedad catastrófica, pero no se da por vencida. Más bien, está logrando vencer el cáncer con la elaboración de los monigotes que se quemarán el 31 de diciembre. Era empleada privada, pero su dolencia la dejó sin trabajo. Ella no se doblegó y empezó a meter mano con los ‘años viejos’ que fabricaba su nieto Yorcy Mora Chesme en la cooperativa César Sandino 3 del Guasmo sur de Guayaquil.

“Aquí trabajamos en familia todo el año, es nuestra manera de ganarnos la vida” dice la señora que ‘camella’ duro para olvidarse de las penas y preocupaciones. Su esposo falleció, producto de una enfermedad catastrófica hace un mes y ella se entretiene con el trabajo y la elaboración de monigotes le ayuda a mantener controlada su dolencia.

Cuenta que su vida no ha sido fácil. Pero el trabajo le permite salir del mal momento y ganarse un dinero para sus necesidades básicas. Ella y sus hijas Mirella, Bélgica y Andrea se encargan de pegar papeles con almidón o pasarle la brocha con pintura a los ‘muñecos’ que ya están moldeados. Mientras que su hijo mayor Yorcy Mora Triana se encarga de mover los pesados monigotes para que exista espacio en la bodega.

NIETO ES EL ARTISTA

Vence el cáncer fabricando monigotes

Yorcy es el creador de los monigotes. Por curiosidad empezó a elaborar ‘años viejos’ cuando tenía 13 años, los cuales vendió a sus vecinos. Allí le picó el bicho por la fabricación de monigotes en diferentes tamaños. “En el 2013 hizo alrededor de 200 para venderlos en la calle Seis de Marzo y Brasil, donde alquiló una bodega. Le fue bien, la noche del 31 de diciembre se acabó todo” dice la abuelita, que ‘camella’ junto a 5 nietos y sus hijos Yorcy, Mirella, Bélgica y Andrea.

EL PAGO

“Aquí se trabaja todo el año, pero la plata se recibe en diciembre cuando inicia la venta. Con lo recaudado, le pago a mi abuelita, tías, papá y primos. Lo que sobra, se guarda, porque la venta es cada fin de año” sostiene Yorcy Mora Chesme, de 24 años.

El joven asegura que la falta de oportunidades de empleo lo empujó a la creación de monigotes. Y no se queja. Hasta ahora le va bien, que hasta piensa comprarse un terreno cercano, para adecuarlo como bodega y poder guardar los mil monigotes que aspira fabricar en el 2020. “Esto es mi trabajo y no me quejo. Aquí gano dinero y ayudo a mi familia” agrega.

AUMENTAR PRODUCCIÓN

El joven añade que este año la meta es elaborar 700 monigotes, para superar los 500 del año anterior. El más caro será un dragón con tres cabezas y alas desarmables. “Tendrá 4 metros de alto y pediré 500 dólares, aunque siempre hay regateo. El 2018 vendí un centauro de 3 metros de alto en $250. Fue lo más caro” dice.

La fábrica de monigotes de la abuelita Teresa Triana está en la manzana 2097, solares 16, 17 y 18 de la Cooperativa César Sandino 3, en el Guasmo sur.

MÁS OFICIOS

Teresa Triana no se rinde ante nada. Los fines de semana hace un alto a la elaboración de monigotes y se dedica a los bollos y hayacas. “Sólo hago por encargo, quienes me conocen, hacen sus pedidos o llegan acá para degustar lo que preparo” relata la señora.

Indica que también prepara dulces para fiestas y compromisos sociales. “Dios es tan grande que me permitió aprender todas estas cosas y con eso ocupo mi tiempo” añade.

Bollos y hayacas vende cada sábado y los dulces cuando existen pedidos.

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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