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El día en que empecé a usar Tinder

18 ene 2019 / 00:00 H.

Tinder, Tinder, Tinder. Aún no entiendo porque el 90 % de las personas (yo me inventé ese porcentaje, pero son muchos) de mi círculo social se asustan o se sorprenden cuando les digo que uso Tinder.

Para los que no saben, Tinder es una aplicación de citas disponible en 25 idiomas, con presencia en 196 países y con más de 25 millones de usuarios. ¿Cómo funciona? Pues tras crear un perfil con varias fotos, vas a tener disponibles perfiles de personas que se encuentran cerca de ti. Podrás elegir a quien te gusta. Si ambos usuarios pusieron que “se gustan” se hace un ‘match’ o emparejamiento lo que permite que se abra un chat privado. De manera que solo te podrán escribir aquellos usuarios que aprobaste, por decirlo así. Explicado esto, regresemos a mi historia.

Abrí mi perfil en Tinder en 2014 y tras casi siete meses de usarla, un buen día encontré al amor de mi vida, o más bien de mis días porque después de un año y medio de relación decidimos terminar.

Contrario a lo que muchos piensan, en Tinder sí hay chicos buenos buscando el amor o algo serio, pero tampoco voy a engañarlos, también hay chicos (o chicas) buscando solo sexo, solo algo pasajero y nunca faltan los desubicados que piden ‘nudes’. Pero, vamos, es como en la vida real. ¡Hay de todo!

En esa aplicación conocí al chico que cambió mi vida por completo y por la cual hoy soy una soñadora sin remedio. Él me mostró el mundo y me hizo la persona más feliz del mundo por un periodo. Tras terminar con este chico, volví a usar Tinder y desde entonces he conocido todo tipo de personas; desde sujetos increíbles, talentosos, bondadosos, amables y alguno que otro egocéntrico. Ninguno de ellos me pidió tener sexo en la primera cita o me obligó a hacer algo que no quería, con todos quedé en un lugar público para conocernos y con algunos volvimos a quedar para una segunda, tercera, cuarta, quinta... cita.

Tiempo después conocí a una persona maravillosa que iluminó mi vida por ocho meses y que ahora está viajando por el mundo. Y a quien siempre voy a llevar en mi corazón.

Si bien Tinder no me ha dado al amor de mi vida –aún– me ha permitido conocer a gente que normalmente no me cruzaría en el camino o gente a la que no le hablaría en algún bar, por vergüenza o miedo. Con este post no quiero animarlos a usar la aplicación, pero sí quiero animarlos a que no juzguen a quienes las usan. Créanme, allí, en Tinder, además de sujetos indeseables también hay gente como tú o como yo buscando algo real. Eso sí, tomen siempre, SIEMPRE, precauciones.

Algunas cifras de Tinder: 26 millones de ‘matches’ se generan al día, 1.5 millones de citas se arman a la semana gracias a esta aplicación y según Statista, en América Latina el 36.7 % de los usuarios de esta red son personas de 25 a 34 años de edad. Allí entro yo y quizá, solo quizá el próximo amor de mi vida o quizás el de alguno de ustedes...

Este contenido es una producción de Gráficos Nacionales SA Granasa, publicada originalmente en el sitio web www.extra.ec y protegida por derechos de autor. Su reproducción total o parcial queda prohibida.

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